Qué respondería si le hicieran la siguiente pregunta: En términos generales, ¿Cree usted que la inmigración es muy positiva, positiva, negativa o muy negativa para este país? Y, si en lugar de preguntárselo, tuviera simplemente que responder en su ordenador, dando con un clic a lo que usted considera.

Independientemente, de su respuesta, en el barómetro de junio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), se ha planteado la pregunta, y para un 55,6 por ciento de los españoles la inmigración es muy positiva/positiva. Concretamente, un 4,4 por ciento la consideran muy positiva y un 51,2 por ciento, positiva.

Sin embargo, para un 21,5 por ciento la inmigración es negativa. Un 5,6 por ciento la considera muy negativa. Ni positiva ni negativa, para un 11,5 por ciento de la población. Un 4,2 por ciento, no sabe. Y un 1,6 por ciento, no contesta.

Estos datos, muestran que una mayoría considera la inmigración positiva, aunque es preocupante que un 27,1 por ciento de la población la perciba como algo negativo. Ante estos datos globales, es importante destacar lo que sucede con algunas variables como género, edad, estudios, clase social, e ideología, para tener una visión de conjunto y ser conscientes de las políticas de integración que deben realizarse desde ya, para que se reduzcan las percepciones negativas de un fenómeno global que va a continuar aumentando los próximos años.

En este sentido:

  • Las mujeres muestran más reparos a la inmigración. Un 49,8 por ciento de las mujeres considera la inmigración muy positiva/positiva frente a un 61,6 por ciento de los hombres. En sentido contrario, un 30 por ciento de las mujeres consideran la inmigración negativa/muy negativa frente a un 23,9 por ciento de los hombres.
  • Cuanto mayor nivel de estudios mayor visión positiva de la inmigración. Las personas con estudios superiores, secundaria segunda etapa y Formación Profesional creen que la inmigración es muy positiva/positiva en un 67,4 por ciento, un 58,7 por ciento y un 52,2 por ciento respectivamente. Las personas sin estudios, un 33,8 por ciento. Las que tienen Primaria, un 33 por ciento. Y los que han finalizado Secundaria 1ª etapa, un 43,7 por ciento.

En sentido contrario, creen que es muy negativa/negativa un 40,3 por ciento los que tienen estudios de Primaria; un 37,4 por ciento, los de secundaria 1ª etapa, y un 32,6 por ciento, los que no tienen estudios. Las personas con estudios superiores, un 17,9 por ciento.

  • La clase trabajadora, obrera y proletaria, la clase media-media, y clase alta son los que ven más positiva la inmigración, con un 65,1 por ciento, el 59,9 por ciento y el 58,9 por ciento respectivamente. Por otra parte, las clases con mayores porcentajes de consideración de la inmigración como algo muy negativo/negativo es la clase baja-pobre con un 35,3 por ciento y la clase media-baja, con un 29,7 por ciento.
  • La variable de auto ubicación ideológica es determinante a la hora de considerar la inmigración como positiva o negativa para este país, como se puede ver en el gráfico.

Con estos datos, habría que plantear otra pregunta: ¿Saben ustedes que para aumentar el crecimiento económico y el Estado del Bienestar en España se necesitan fomentar la inmigración legal y la captación del talento extranjero?

Según el documento España 2050 Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo, la mayoría de los pronósticos apuntan a que el envejecimiento de la población se traducirá en una reducción severa de nuestra fuerza laboral, incluso si se logra mantener el saldo migratorio de las últimas dos décadas.

En concreto, se estima que la población española de entre 16 y 64 años podría caer en 3,7 millones de personas de aquí a 2050, situándose por debajo de los 27 millones (niveles de 1996). Esto significa que, a mediados del presente siglo, en España podría haber casi 4 millones de personas menos trabajando, generando riqueza y pagando impuestos.

Solo por este efecto demográfico, continua el informe, nuestro país pasaría de crecer a tasas del 2 por ciento (promedio del período 1996-2018) a hacerlo a tasas del 1 por ciento. Si a este escenario de menor población en edad de trabajar, se suma una dinámica de la productividad similar a la observada durante las últimas décadas, entonces nuestro crecimiento económico podría ser incluso más reducido: de entre 0,3 por ciento y 1,1 por ciento, en media, para el período 2023-2050.

El avance de la renta per cápita sería de un orden similar, algo que nos alejaría de los países más avanzados de Europa. Lo que tendría consecuencias profundas para la economía y los ingresos públicos, y supondría una fuente de tensión para la sostenibilidad del estado de bienestar tal y como lo conocemos hoy en día.

Después de conocer lo anterior, ¿Cree usted que la inmigración es muy positiva, positiva, negativa o muy negativa para este país?

 

Fotografía: Carmen Barrios