Las informaciones se dividen en dos grandes lĂłgicas: la deductiva y la inductiva. La inductiva cuenta lo que pasa, la deductiva pasa de lo que cuenta. Hay una tercera, la abductiva pero es mĂĄs de extraterrestres y pensamientos laterales escribiendo el Cacao diario. Como no hay nada mejor que una ilustraciĂłn (dirĂa Jovellanos), vamos con un ejemplo de informaciĂłn deductiva, la mayoritaria en EspaĂąa.
En cabeza de la informaciĂłn deductiva se encuentra la cabecera A-veces. Hay ocasiones en que ya no sabes si lees el A-veces o un diario satĂrico. Tras el anuncio de no obligatoriedad de usar mascarillas en espacios abiertos sin aglomeraciones, titula el A-veces: âLos fabricantes de mascarillas decepcionados con el gobiernoâ. Es el tĂpico titular de manual sobre periodismo deductivo. Advierto que se les escaparon algunos igual o mejores del estilo âlos fabricantes de ataĂşdes decepcionados con los intentos del gobierno por frenar la pandemiaâ o âlos bancos de alimentos decepcionados por el esfuerzo del gobierno por erradicar la pobrezaâ. No decaigan, que ahĂ hay Ay para el gobierno. Pero reconozcamos que tienen una labor difĂcil, en eso de retorcer para estrujar la verdad. Como buen amante de la literatura de ficciĂłn, admiro su mĂŠrito.
Casi, casi a la altura de la hora chanante estĂĄ la hora VallĂŠs. Es el no va mĂĄs y la ilusiĂłn de todos los dĂas a medias. El desafĂo es el mismo. ÂżCĂłmo se las apaĂąarĂĄ para apaĂąar la informaciĂłn de forma que el gobierno quede mal? Y no defrauda. Con todos los respetos, es ya un juego bastante divertido. Dado por evidente que VallĂŠs tiene que hablar mal del gobierno el desafĂo es, ante una buena noticia, imaginar cĂłmo se lo harĂĄ eligiendo entre varias opciones: a) âsĂ, peroâ, b) âmareando la perdizâ, c) âcitando frases del PPâ, d) âmencionando la opiniĂłn de algunosâ, e) ârecordando frases del pasadoâ ⌠Todo un ejercicio de comunicaciĂłn digno de anĂĄlisis. Puede que para un TFG: âDe la informaciĂłn objetiva al objetivo como informaciĂłn o como peinar la caspa con gominaâ. ReconozcĂĄmoselo: hacer polĂtica y gestionar es intrĂnsecamente electoralista, aunque estemos a varios aĂąos luz de las prĂłximas elecciones.
Y hablando de aĂąos luz, permĂtanme un divertimento. Accidentes de la vida, encuentro en un Panda abandonado un calendario Zaragozano con fecha claramente equivocada: 2109. Lo primero, como harĂa cualquiera, es mirar mi carnet de identidad. Y una de dos o estĂĄ caducado, y menuda me espera con la ITV, o el calendario es del futuro. Respiro tranquilo. Parece que es del futuro. Bueno, es un decir. Tras ojear las fechas de cosechas y plantaciones, refranes varios sobre el tiempo, frases ingeniosas, fases lunares y anĂŠcdotas del pasado lleguĂŠ a la conclusiĂłn que un Panda no es un DeLorean ni un Zaragozano algo que te ayude con la loterĂa. Mala suerte. Das con un calendario del futuro y es de los perpetuos.
No obstante, cotilleando, me encontrĂŠ con una interesante. Es la versiĂłn que los historiadores marxistas del futuro llamaron âEl humo en la llamaradaâ. Y sĂ, parece que el materialismo histĂłrico se hace con la academia en el veintidĂłs. Un nĂşmero por lo demĂĄs muy flamenco. Trascribo literal.
âA principios del siglo XXI se produjo el denominado conflicto catalĂĄn. Esencialmente consecuencia de la radicalizaciĂłn social inducida por unas ĂŠlites polĂticas acosadas por multitud de casos de corrupciĂłn. Entre los incendiarios catalanes, la promociĂłn del independentismo se explica como una huida hacia delante de los casos Pujol, 3% o Palau, asĂ como de otros enriquecimientos ilegales. En una dinĂĄmica espejo, la respuesta en forma de gasolina la arrojĂł un Partido Popular, entonces en el gobierno, abrumado por sus propios casos (GĂźrtel, PĂşnica y otras). El interĂŠs de ambos coincidĂa en radicalizar un conflicto que colocara la corrupciĂłn en un ĂĄngulo muerto para la opiniĂłn pĂşblica. BasĂĄndose en la premisa demostrada por los neurĂłlogos que afirma âdĂĄndole a un individuo con necesidades especiales una bandera adquirirĂĄ muchas mĂĄs necesidades especialesâ intentaron hacerse humo, subiĂŠndoles los humos a las masas populares. Dichas ĂŠlites, interesadas en distraer las atenciones hacia mĂłnadas como âEspaĂąaâ o âCataluĂąaâ, hicieron todo lo posible durante aĂąos por mantener la llama humeante en homenaje al corrupto desconocido, con la intenciĂłn de que asĂ continuaraâ.
Vaya con la valla. Quien lo iba a pensar. Los materialistas histĂłricos del futuro citando a Leibniz. Ya no sĂŠ quĂŠ pensar. Y en el hoy segĂşn el maĂąana, tantas euforias, banderolas y lazos era un simple âĂŠchale guindas al pavo, pavo, que yo le echarĂŠ a la pava, azĂşcar canela y clavoâ. Definido pavo y pava como pueblo popular. Y digo pueblo popular dado que existe la sociedad civil. Que el desaguisado era en realidad un guisado, y que mantener el punto de ebulliciĂłn era mĂĄs âmaster chefâ de ĂŠlite que cocina popular. Hay un periĂłdico, cargadito de manzanas, con una secciĂłn fija âLo que le ocurre a tu organismo si tomas **** todos los dĂasâ. En eso estamos, en âLo que le sucede a tu cerebro si lo alimentas con guiso catalĂĄn todos los dĂasâ. Pues que coges un tremendo empacho de despecho con tragar la receta âno me arrepiento, volverĂa a hacerlo, son los celosâ de las mismas ĂŠlites. Y sĂ, creo que volverĂan a hacerlo. Los dos las dos cosas, robar primero y montar tumulto despuĂŠs.
Lo reconozco, es superior a mĂ. La honda preocupaciĂłn por la polĂtica del clavo ardiendo de Pablo Casado. Si TarzĂĄn iba de liana en liana, este seĂąor va de clavo ardiendo en clavo ardiendo. Le da igual que sea Ceuta, vacunas, fondos europeos, indultos que Eurocopa. No tiene rumbo ni fin mĂĄs allĂĄ que un discurso polĂtico de roza y quema. La roza es un tipo de agricultura itinerante consistente en quemar parte de la selva, explotarla un tiempo y despuĂŠs avanzar para quemar otra zona. Deja tras de sĂ un camino de tierras quemadas que desforesta la selva. Casado es un polĂtico con un discurso de roza y quema, capaz de arrasar la democracia. Y ĂŠl pasarĂĄ, es mĂĄs que seguro, pero la huella de su destrucciĂłn institucional permanecerĂĄ.
