Introducción.

Como señalábamos en el primer artículo de esta serie, dentro de la complicada, frágil e inestable dinámica que registra el planeta y sus habitantes, destaca una supuesta “revolución energética mundial” no exenta de problemas ni de contradicciones. Que, sin embargo, no parecen afectar a los Escenarios de futuro definidos por la Unión Europea (UE) presididos por un gran optimismo respecto a la posibilidad de conjurar el aumento del calentamiento global y lograr la recuperación económica postpadémica, la transición ecológica y la revolución científico técnica y digital, con transformaciones radicales en el campo de la energía.

No vamos a repetir los condicionantes determinantes del proceso, ya señalados en artículos anteriores, de la evolución mundial de los costes de producción y de las políticas de oferta mundiales, en las que la UE tiene una capacidad reducida de influencia, sobre lo “viable y sostenible” para las empresas energéticas. Al igual que es relativa su capacidad de influir sobre las estrategias globales de las grandes multinacionales de la energía (y de los Estados que las soportan), sobre la especulación en los mercados de futuro, sobre las respuestas a la devaluación del patrimonio de recursos fósiles no explotables, o sobre el cumplimiento de los Acuerdos de París, de 2015, por parte de los otros grandes emisores de gases de efecto invernadero (GEI): China, EEUU, India, Rusia o Brasil.

Los Escenarios resultantes en los que deberán desenvolverse las políticas de la UE, van a depender, entre otros aspectos, de unas condiciones de contorno que implican un comportamiento proactivo de los Gobiernos, tanto para combatir los efectos de la crisis asociada al Covid19, como para, fundamentalmente, cumplir y ampliar sus compromisos respecto a la Agenda de París, lo que se tendrá que ponerse de manifiesto, en cuanto a compromisos, en la futura COP26 de Cambio Climático que, previsiblemente, se celebrará este año 2021 en Glasgow, tras su aplazamiento de 2020.

En este marco, partiendo del proyecto, ya comentado en el artículo anterior, “Unión Energética Europea” (UEE, 2014)[1] que establecía los cinco problemas/objetivos fundamentales en una situación energética europea manifiestamente mejorable, trataremos de precisar y actualizar la situación, tendencias y potencialidades actuales de avanzar hacia esos objetivos, en un marco cambiante en el que el “European Green Deal” y los nuevos Objetivos para lograr la Descarbonización de la Economía de la UE para el 2050, las medidas para combatir los efectos de la pandemia –NextGenerationUE y los problemas que los algunos Estados están poniendo a su aprobación y gestión-, y el Presupuesto 2021-2027 de la UE, marcan nuevos retos y oportunidades.

Hoy centraremos el artículo en los Escenarios previstos para lograr la seguridad energética y en los caminos resultantes de los mismos, hasta 2030, para alcanzar la descarbonización de la economía de la UE para el 2050.

Lograr la seguridad energética.

En el sector energético, como en muchos otros campos –y principalmente en el sanitario- la pandemia y las medidas para combatirla han roto las cadenas de producción globales y han mostrado las consecuencias de la dependencia exterior en el campo de productos básicos para la salud, para las infraestructuras energéticas esenciales, o para el sistema productivo en su conjunto[2].

La seguridad de la UE está fuertemente comprometida por la alta dependencia energética europea. Las importaciones energéticas de la UE, especialmente de gas natural y petróleo, muestran la alta dependencia de la UE respecto de las importaciones de energía procedente de terceros países, ya que el 58,2% de la energía bruta disponible de la UE, en 2018, correspondía a fuentes de energía importadas. Y cerca de un 40% de toda la energía importada provenía de Rusia (42% de las importaciones de carbón; 30% de petróleo crudo; 40% de gas natural, en 2018).

La dependencia energética europea se produce en un marco en el que la producción de energía primaria en la UE descendió entre 2008 y 2018, con sólo 14 de los 27 países (entre ellos España) con un incremento en dicha producción de energía primaria.

En ese período 2008-2018, las energías renovables incrementaron su participación, como se observa en la Figura siguiente, alcanzando el 34,2% de la producción total de energía primaria de la UE, en 2018; frente a un porcentaje de participación de los combustibles fósiles sólidos del 18,3 % (principalmente carbón), un 9,3% del gas natural y un 3,4% del petróleo crudo.

Las energías renovables generadas en la UE han reducido la dependencia exterior, con lo que incrementan la seguridad del suministro, buscándose que, con su promoción, las importaciones netas de energía disminuyan en más de un 25% en 2030 respecto a 2015. También, para incidir en esta seguridad, se han diversificado las rutas de suministro a los distintos países, sobre todo las del gas natural, y se prevé un aumento de la capacidad europea en gas natural licuado (GNL).

Desde el punto de vista de esta seguridad energética, los Planes Nacionales de Energía y Clima presentados a la UE muestran[3], como uno de los focos de intervención para los Planes de Recuperación y Resiliencia a establecer para conjugar la crisis derivada de las medidas para combatir la pandemia, la importancia del desarrollo de capacidades industriales relacionadas con tecnologías limpias y con sistemas de almacenamiento energético.

Igual que, desde el punto de vista de la seguridad energética, es fundamental considerar medidas de adaptación y resiliencia de todo el sistema energético ante los riesgos derivados de un calentamiento global creciente, con efectos acumulativos sobre el cambio climático y sobre fenómenos climáticos extremos (tormentas, sequías, inundaciones, olas de calor, elevación del nivel del mar, etc.).

En todo caso, en el Escenario tendencial (BSL), con las políticas en marcha, la CE estima[4] que el consumo interior bruto de energía disminuya un 15% en comparación con 2015, con un mix energético donde la energía solar y eólica triplicarían su participación en el consumo interior bruto, pasando del 1% y 2% en 2015, al 3% y 6% en 2030, respectivamente; y el carbón reduciría su participación del 18%, en 2015, al 8% en 2030. En paralelo, la producción de energía primaria se reduciría en un 10% en 2030, en comparación con 2015, tal y como se aprecia en la Figura siguiente, reduciendo los combustibles fósiles su participación, del 38% en 2015, al 23% en 2030, principalmente por su sustitución por fuentes de energía renovables, principalmente eólica y solar. El resultado sería una reducción del 18% hasta 2030 en las importaciones netas de energía.

Pero llegados a este punto, hay que señalar que la UE necesitaría del orden del 20% de todas las materias primas que se producen en el mundo, y solo obtiene del orden del 3% en su propio territorio (85% de déficit de producción), por lo que si quiere aumentar la fabricación de placas solares, aerogeneradores, acumuladores de energía, coches eléctricos y otras medidas para avanzar hacia su “European Gren Deal, precisará disponer de más materiales, minerales y energía procedentes de los países productores, aunque se proponga reactivar viejas minas abandonadas (también en España se reabren buscando minerales/metales estratégicos y energía). Con ello, la UE se verá obligada a aumentar su dependencia más allá del 85% y su acaparamiento exterior más allá del 17%.

Con ello, aunque disminuya su huella de carbono interior, no quedaría claro cuál sería la huella de carbono y la huella ecológica global del ciclo de vida de todas las actuaciones y políticas que se pretenden desarrollar. Ni tampoco las consecuencias finales sobre el conjunto de los países en desarrollo que abastecerían a las necesidades de la UE.

Descarbonizar la economía.

La UE ha adoptado, para presentar a la COP26, de 2021, sobre Cambio Climático, el objetivo de lograr reducciones de GEI del 55% para 2030. Lo que implica que, teniendo en cuanta que la energía representa algo más del 75% de las emisiones de GEI, de la reducción del 36% de emisiones de GEI, implícita al anterior Escenario tendencial (BSL), hay que pasar a una reducción del 45%, para 2030, con el nuevo Escenario.

La Comisión Europea (CE) en su “Estrategia anual de crecimiento sostenible 2021”[5], complementada por su modificación para “Intensificar la ambición climática de Europa para 2030”[6] recoge, dentro del apartado dedicado a la Transición ecológica, elementos fundamentales desde el punto de vista de los Escenarios energéticos pretendidos que podemos sintetizar en:

  • La UE ha elevado su objetivo de reducción de las emisiones de GEI, en toda la UE y toda la economía, de al menos un 55% en comparación con 1990, de aquí a 2030, que engloba las emisiones y las absorciones de GEI. Por lo que señala que, para ello, los Estados miembros debían presentar reformas e inversiones para apoyar la transición ecológica, entre otros, en el ámbito de la energía, basándose en sus Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima (PNEC), en los que deben definir sus contribuciones nacionales a los objetivos colectivos a escala de la UE en materia de energía. En el documento de la CE relativo a la “Evaluación, a escala de la UE, de los planes nacionales de energía y clima”[7], que comentamos más adelante, nos referiremos a las conclusiones del mismo.
  • Los Estados miembros deben acelerar la reducción de las emisiones mediante el rápido desarrollo de las energías renovables, así como su integración a través de redes modernizadas y una mayor interconectividad, junto al hidrógeno y a una mayor intervención en materia de eficiencia energética de los edificios. Para ello los Estados miembros deben centrarse en los proyectos más maduros e innovadores para acelerar y aumentar la utilización de las energías renovables, a la vez que deben incidir en el ahorro en la factura energética y en la reducción de la pobreza energética, entre otros aspectos.
  • La UE pretende apoyar la construcción y la integración sectorial de casi el 40% de los 500 GW de generación de energía renovable necesarios para 2030, contribuir a la instalación de 6 GW de capacidad de electrolizadores y a la producción y transporte de 1 millón de toneladas de hidrógeno renovable en toda la UE de aquí a 2025.
  • Complementariamente, para 2025, se defiende el objetivo de construir un millón del total de tres millones de puntos de recarga para un transporte sostenible, necesarios para 2030, y la mitad de las 1 000 estaciones de hidrógeno verde deseadas.

En todo caso, la combinación energética en 2030 seguiría estando dominada por los combustibles fósiles en general, pero las energías renovables aumentarían significativamente en los cuatro Escenarios políticos alternativos al BSL considerados, de los que nos referiremos, fundamentalmente, al denominado ALLBNK, que es el más ambicioso desde las perspectivas de reducción de emisiones (objetivo 55%), incluyendo la aviación y transporte marítimo internacionales. Además, el ALLBNK considera casi estable la contribución de la energía nuclear (13% en 2015 y 11% en 2030), disminuye sensiblemente el uso de combustibles fósiles (carbón: 81% de reducción frente a 2015[8]; petróleo 32%; y gas natural 30%), y aumenta mucho el papel de las energías renovables (del 15% en 2015, al 34% en 2030) y de la energía distribuida.

En todos los Escenarios la electrificación juega un papel capital, pasando del 23% de la demanda en 2015 al 29-31% en el BSL y en el ALLBNK, propiciadas por el uso de bombas de calor en los edificios, y la electrificación de los procesos industriales y del transporte. Las renovables jugarían un papel creciente en esa electrificación, desde el 55% en el BSL al 67% en el ALLBNK.

En todo caso, la evaluación realizada por la CE de los PNEC de los Estados miembros, antes señalada – COM(2020) 564 final-, muestra que, para el 2030, la cuota de energías renovables en la UE podría oscilar entre el 33,1% y el 33,7%, superando el objetivo mínimo del 32% establecido para dicho año, y otorgando a las energías renovables un papel destacado para alcanzar los objetivos establecidos en la “Comunicación sobre la intensificación de la ambición climática de Europa para 2030”[9].

En todo caso, la optimista Evaluación de impacto realizada por la CE (SWD2020 176 final) indica que el consumo de energía primaria y el consumo de energía final seguirán reduciéndose hasta 2030, gracias a las distintas medidas y actuaciones previsibles, y que se alcanzarán ahorros de entre el 36% y 37% en el caso del consumo final de energía (la energía total consumida por los usuarios finales) y de entre el 39% y el 41% del consumo de energía primaria (la energía total utilizada para satisfacer las necesidades energéticas finales).

Pero hay que aceptar que ninguna de las medidas necesarias para reducir las emisiones en la industria y en el transporte están en la actualidad suficientemente maduras o listas para una adopción generalizada en la medida precisa. Incluso si toda la electricidad producida estuviera libre de carbono y todos los automóviles, camiones ligeros, trenes y edificios no utilizaran nada más que electricidad, casi la mitad de los consumos ligados al transporte aéreo, marítimo y funcionamiento agrícola y ganadero intensivo, así como el ligado en industrias pesadas como el cemento o el acero, difícilmente podrían tener soluciones con el uso exclusivo de la electricidad. En esas áreas, el cambio requiere tecnología completamente nueva o tecnologías que aún no se han implementado a una escala remotamente apropiada, y subvenciones o regulaciones públicas no exentas de dificultad en la actual situación.

En todo caso, la optimista Evaluación de impacto realizada por la CE (SWD2020 176 final) indica que el consumo de energía primaria y el consumo de energía final seguirán reduciéndose hasta 2030, gracias a las distintas medidas y actuaciones previsibles, y que se alcanzarán ahorros de entre el 36% y 37% en el caso del consumo final de energía (la energía total consumida por los usuarios finales) y de entre el 39% y el 41% del consumo de energía primaria (la energía total utilizada para satisfacer las necesidades energéticas finales).

La legislación y las políticas en materia de energía también son instrumentos esenciales para contribuir a la consecución de este objetivo y los objetivos vinculantes de la UE para 2030, que establecen como mínimo un 32% de fuentes de energía renovables en la combinación energética de la UE y al menos un 32,5% de eficiencia energética. La Directiva sobre fuentes de energía renovables[10], la Directiva de eficiencia energética[11] y el Reglamento sobre la gobernanza de la Unión de la Energía y de la Acción por el Clima[12] recogen estos objetivos en la legislación, que vienen respaldados por otras legislaciones sectoriales, como la Directiva sobre diseño ecológico[13], la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios[14] y el conjunto de políticas de transporte y sobre otras políticas sectoriales específics, que también deben contribuir a la consecución de los objetivo.

El análisis de la Comisión indica que la suma de los planes nacionales definitivos supera en 1,7 puntos porcentuales el objetivo de energías renovables a escala de la UE, si bien obtiene un resultado de unos 3 puntos porcentuales menos en relación con el objetivo de eficiencia energética. En conjunto, ello supone una reducción de alrededor del 41% de las emisiones de gases de efecto invernadero (excluidas las emisiones y absorciones del uso de la tierra) de aquí a 2030 en la UE[15].

El resultado final estaría en línea con la trayectoria básica prevista para la Ruta hacia la neutralidad climática de la UE, cuyo detalle se aprecia en la Figura siguiente, en un Escenario intermedio (MIX) entre el tendencial (BSL) y el máximo (ALLBNK) y cuyo desarrollo, hasta el 2030, comentaremos con más detalle en el artículo siguiente.

_________________________________________________

[1] CE (2014).- “Estrategia Europea de la Seguridad Energética”. COM (2014) 330 final. https://www.europarl.europa.eu/meetdocs/2014_2019/documents/com/com_com(2014)0330_/com_com(2014)0330_es.pdf

[2] También la CE destaca los riesgos de ciberataques en un sistema energético crecientemente digitalizando y descentralizado, entre otro conjunto de riesgos y buenas prácticas a tener en cuenta en el capítulo de la «Seguridad energética: buenas prácticas para hacer frente a los riesgos derivados de una pandemia». https://ec.europa.eu/energy/sites/default/files/documents/ener-2020-00984-01-00-es-tra-00.pdf. Temas también considerados en la nueva Estrategia para una Unión de la Seguridad, COM(2020) 605 final. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:52020DC0605&from=ES

[3] CE(2020).-“Evaluación, a escala de la UE, de los planes nacionales de energía y clima”. Bruselas, 17.9.2020. COM(2020) 564 final. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?qid=1600328628076&uri=COM:2020:564:FIN

[4] CE (2020).- “IMPACT ASSESSMENT”. SWD(2020) 176 final. Part 2. Pág. 32. https://ec.europa.eu/clima/sites/clima/files/eu-climate-action/docs/impact_en.pdf

[5] C E(2020).- “Estrategia anual de crecimiento sostenible 2021”. Bruselas, 17.9.2020. COM(2020) 575 final. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:52020DC0575&from=es

[6] CE (2020).- “Intensificar la ambición climática de Europa para 2030”, Bruselas, 17.9.2020. COM(2020) 562 final. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A52020DC0562

[7] CE(2020).-“Evaluación, a escala de la UE, de los planes nacionales de energía y clima”. Bruselas, 17.9.2020. COM(2020) 564 final. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?qid=1600328628076&uri=COM:2020:564:FIN

[8] En la UE existen planes gubernamentales para eliminar el carbón o lo tienen en estudio; pero en todos sus países, los precios del carbono impuestos por el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE, han encarecido el uso del carbón en los últimos años, llevando a que muchas empresas hayan procedido al cierre de sus minas de carbón, en lugar de realizar las inversiones necesarias para cumplir con las nuevas normas ambientales que entrarán en vigor en 2021.

[9] CE(2020).- “Comunicación sobre la intensificación de la ambición climática de Europa para 2030”. Bruselas 17.9.2020. COM(2020) 562 final. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A52020DC0562

[10 Directiva (UE) 2018/2001.

[11] Directiva (UE) 2018/844.

[12] Reglamento (UE) 2018/1999.

[13] Directiva 2009/125/CE.

[14] Directiva 2010/31/UE y su modificación 2018/844/UE.

[15] Incluida la aviación dentro y fuera de la UE; sin incluir la navegación marítima.