Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas. Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.   

A los 80 años de Vientos del Pueblo y a los 75 de su muerte en prisión, en inútil prisión, es bueno releer estos versos de Miguel Hernández.  

En la discusión conceptual, que no debate, sobre naciones, nacionalidades, plurinacionalidades y un largo etcétera terminológico, pocos ciudadanos serían capaces de decir algo meridianamente claro y coherente sobre su significado, entre otras cosas porque no saben en qué les afecta o puede afectar en su vida. Ello convierte la cuestión en algo inútil y cansino. Ahora bien, hasta que nos demos cuenta de esto se seguirá “dándole Perico al torno”, como dice el dicho.

En la moción de censura fue una de las estrellas y en el Congreso del PSOE fue también expuesto como un antes y después de los socialistas. De tal modo que el diario[1], otrora socialdemócrata y hoy en poder de las más agresivas financieras internacionales, ha llegado a fijar en ello una de las causas más graves de la decepción que le produce el PSOE por “confusión en torno a la cuestión territorial”, por afirmar la soberanía nacional española y a su juicio lo contrario, la plurinacionalidad, resultado de una España “nación de naciones, acusando a los socialistas de mínimo rigor al afirmar una propuesta federalista (Granada en 2013), según ellos, todo es “otro giro táctico” “dirigido a atraer a los nacionalistas”. Es decir, esta cuestión pasa del esencialismo soberanista con el próximo 1 de octubre como fecha referencial, la “España una y no cincuenta y una” cantado por las bases de los populares en cuanto les dan oportunidad, avalado por el negacionismo presidencial de la realidad del problema y al que ahora se suma la “confusión socialista” y lo dicho, el no entendimiento mayoritario de los españoles. En definitiva los mejores aditamentos para echar en la cesta de la merienda.

Dando por bueno todo, lo peor es el desconocimiento de los porqués del debate por parte de los ciudadanos, pues hay cada vez más tendencia a hablar de “PATRIA” y la historia nos dice que después viene “SANGRE”. Por ello, por complejo que sea encontrar una solución al problema, por confusa, hay que buscarla haciendo uso de la imaginación y de la tolerancia, bajando el volumen en lo discutido.

Lo malo es que frente a la imaginación y la tolerancia se suelen levantar las banderas de la ignorancia y la intransigencia.

Ahora que el líder de Podemos ha puesto de moda repasar la historia yo llevaría a todos a hacer un simple viaje por el pasado, y procurar llevar menos dispuesto el pecho para las balas.

Esto de las controversias con la unidad de España, viene de lejos, tiene tanta literatura como historia y tanta historia como muertos y mucho tiempo perdido en discutir quiénes somos. Todo para no llegar a ningún sitio.

En 1624 el famoso Conde Duque de Olivares puso en marcha un proyecto que fue conocido como Multa regna, sed una lex, “Muchos reinos, pero una ley” naturalmente la de Castilla, en un reino cuyas arcas estaban vacías producto de una asfixiante corrupción en los entornos palaciegos. Las consecuencias de aquello fue la sublevación de Cataluña (1640); la secesión de Portugal que le llevó a la Independencia; la conspiración del Duque de Medina Sidonia en Andalucía, que aspiraba a establecer un reino separado; la conspiración del Duque de Híjar en el reino de Aragón con un intento similar; los movimientos de secesión del Reino de Navarra y las revueltas de Nápoles y Sicilia. Todas ellas, salvo la portuguesa fueron sofocadas “a sangre y fuego”.

España empezó a ser un hipotético (uno) reino con los Decretos de Nueva Planta (Aragón y Valencia 1707, Mallorca 1715 y Cataluña 1716) con la imposición del modelo jurídico, político y administrativo castellano en los territorios de la Corona de Aragón especialmente en Cataluña, la causa: habían apoyado al candidato austriaco perdedor y no al francés ganador. Las “Provincias Vascongadas” y Navarra conservaron su sistema jurídico político (fueros) por su fidelidad al candidato vencedor (Felipe V) en la Guerra de Sucesión. En el Siglo XIX las guerras carlistas tenían, como en todo enfrentamiento entre españoles, una mezcla de luchas varias de poder (dinástico), ideología y derechos territoriales. En el XX las tensiones nacionalistas del primer cuarto las tenemos estudiadas y las de la II República y la Guerra también deberíamos. En los últimos cuatro siglos hemos tenido esta necesidad de hacer del hecho territorial un motivo de desencuentro, dedicándonos a lo esencial y no a lo urgente o importante.

Europa, la Unión Europea, podría haber sido el gran paradigma para evitarnos volver a las andadas, siempre y cuando esta no se hubiera dedicado a “españolizarse” primando los nacionalismos estatales tan absurdos como retardadores del avance. Si la UE hubiera sabido superar el hecho nacional y haber trabajado en construir una verdadero Estado Federal Europeo con sus derechos, fiscalidad, policía, ejército, ciudadanía, sistemas educativos… comunes, las cosas serían distintas. Los procesos de pérdidas competenciales hacia Europa hubieran sido vivificadores, y aunque regiones y Estados perdieran buena parte de los suyos, los problemas identitarios territoriales, no digo que hubieran desaparecido, pero sí diluido de manera esencial.

Uno de los más graves problemas que tiene España en esta cuestión es no haber conseguido que la derecha española pierda los ramalazos fascistoides sobre su sentido de la identidad nacional.  Llamo la atención sobre los múltiples memes que han recorrido las redes a raíz del asesinato del valiente joven español en Londres como si fuera heredero directo de Pelayo, Blas de Lezo, Eloy Gonzalo[2]…Un concepto del ser español tan absurdo como trasnochado. El PP ha cultivado que su vivero electoral se vea reforzado proyectándoles como los únicos defensores de “la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, pero van más lejos, es como si esa unidad hubiera estado en peligro desde el inicio de la democracia y cada día hubieran salido a Teruel a defenderla. El nacionalismo español y el nacionalismo catalán se han realimentado históricamente para sacar rédito del enfrentamiento y “echarse manitas” cuando se necesitan. Por ello, cualquier estrategia por gravosa o confusa que en principio parezca, merece la pena ser intentada.

Lo conceptual es una trinchera para disparar y mantener el conflicto, si la política ofrece alternativas “benditas sean”.

Como he reiterado en estas páginas, federalizar la estructura del Estado puede ser sencillo, hay mucho camino y experiencia acumulada[3]. Una reforma constitucional es la estación de llegada y donde se pueden encontrar todos, pero para ello parece que queda tiempo, mucho más que octubre.

Ahora bien, si hay una tarea previa y preparatoria que hacer para propiciar la reforma constitucional, esencialmente pedagógica, es que los ciudadanos entiendan las aristas del conflicto y se comprometan con la solución. Hay que romper los yugos que se quieren poner a una cuestión para poder avanzar, crecer democráticamente en una sociedad sostenible y cohesionada. En estos momentos es “decepcionante” que se corten, antes de empezar andar, la búsqueda de soluciones.

Tendrán motivos, explíquenlos.

[1] http://elpais.com/elpais/2017/06/18/opinion/1497803682_900412.html

[2] Ver mensaje en las redes» No hay pedazo de tierra sin una tumba Española»

[3] https://fundacionsistema.com/el-debate-espana-como-proyecto-colectivo-posible/; https://fundacionsistema.com/la-coherencia-nunca-viene-mal/; http://www.zoomnews.es/622697/analisis-y-blogs/analisis-y-opinion/paseo-barcelona; https://fundacionsistema.com/las-internas-del-psoe-y-la-cuestion-nacional/; https://fundacionsistema.com/politica-y-derecho-ante-el-desproposito-independentista/