Sabías que los cinco riesgos para la Seguridad Nacional, que se perciben como más peligrosos para España, de acuerdo con su nivel de impacto y probabilidad en el año 2020, son las epidemias y pandemias, la vulnerabilidad del ciberespacio, la inestabilidad económica y financiera, el espionaje y los flujos migratorios irregulares.

Todas estas amenazas y desafíos para la Seguridad Nacional son percibidas con mayor intensidad que un año antes. Y se encuentran en la zona de peligro definida por unos niveles de impacto y probabilidad altos o muy altos.

En esta, nuestra España, donde el ruido no nos permite en ocasiones reflexionar sobre lo importante, el Consejo de Seguridad Nacional, a principios de marzo de este año, aprobó el  Informe Anual de Seguridad Nacional 2020, donde, como se señala, se presenta el contexto estratégico en el que se desenvuelve la Seguridad Nacional en España; recoge las principales realizaciones llevadas a cabo para garantizar nuestra protección ante las amenazas y desafíos a nuestra seguridad; y, por último, sirve como referencia para futuras revisiones de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN).

El Informe describe las amenazas y los desafíos a los que se ha enfrentado nuestro país durante el año 2020 y las medidas que se han adoptado para hacerles frente. Es fácil intuir, que la pandemia ha sido el factor más relevante. Una crisis sanitaria, social y económica que ha tenido y tiene una importante repercusión en muchos ámbitos de la Seguridad Nacional.

El esfuerzo conjunto de las Administraciones Públicas, las empresas y la sociedad para hacer frente a la crisis provocada por la COVID-19, ha sido encomiable. Y dentro de él hay que destacar el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que se presenta como piedra angular para la recuperación del crecimiento económico, la modernización de la economía y la creación de empleo, para la reconstrucción económica sólida, inclusiva y resiliente.

¿Sabías que durante la pandemia se gestionaron vuelos de regreso a España para más de 24.000 españoles?

¿Sabías que en la Operación Balmis, los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas españolas han realizado 20.002 intervenciones; 11.061 desinfecciones; 5.301 intervenciones en residencias de mayores; atención a 2.302 poblaciones diferentes y 3.477 acciones en hospitales y centros de salud. Y que en la Operación Misión Baluarte, se han realizado 750.000 rastreos?

¿Sabías que se incrementaron los casos de violencia de género durante el confinamiento, y por ello se intensificaron las actuaciones encaminadas a la protección de las víctimas de violencia de género, realizando un total de 152.399 actuaciones en este ámbito?

La crisis generada por la COVID-19 es considerada como la más grave desde la Segunda Guerra Mundial en términos de número de muertes y casos diagnosticados. El informe establece medidas para la seguridad frente a epidemias y pandemias, con el siguiente objetivo: “Adoptar planes de preparación y respuesta ante riesgos sanita­rios, tanto genéricos como específicos, bajo el principio de coor­dinación entre la Administración General de Estado y las Adminis­traciones Autonómicas y con organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial para la Sanidad Animal o, en el seno de la UE, el Centro Europeo de Control de Enfermedades”.

La pandemia en España ha revelado, al igual que en un gran número de países del entorno, carencias, necesidades y retos que deben afrontarse para mejorar la capacidad de respuesta ante crisis de esta envergadura. Entre los retos en el ámbito de la seguridad ante epidemias y pandemias, se señalan:

  • El refuerzo tanto de atención primaria como hospitalaria, y el desarrollo de estructuras y mecanismos que permitan al sistema sanitario una capacidad de reacción adecuada ante incrementos de la deman­da asistencial como los vividos en 2020.
  • Una mayor digitalización y automatización de los procesos de vigilancia en el sistema sanitario.
  • Desarrollar la capacidad industrial nacional para autoabastecer a España bajo condiciones excepcionales y ga­rantizar el suministro de recursos esenciales en situaciones de crisis, asegurando que esta capacidad mínima se mantiene a lo largo del tiempo, ante la gran dependencia exterior de Occidente para acceder a suministros suficientes de materiales de primera necesidad para la gestión de una pandemia como esta (por ejem­plo las mascarillas, algunos medicamentos para tratar las enferme­dades, los equipos de respiración asistida o los kits de diagnóstico)
  • Garantizar a lo largo del tiempo una capacidad de investigación en el campo de las ciencias socio-sanitarias estable, de alta calidad que dé respuesta a las necesidades de conocimiento y desarrollo que tiene la sociedad para la gestión rápida y eficaz de las crisis sanitarias y que esté ade­cuadamente coordinada con el tejido industrial para garantizar la conversión del conocimiento y desarrollo científico en capacidades reales de respuesta.

En este punto, hay que destacar que el papel de investigadores y empresas españolas en el desarrollo y producción de vacunas está siendo relevante. Empresas de España participan en la producción o envasado de tres vacunas desarrolladas por grupos multinacionales. Además, hay 10 grupos de investigación que tie­nen prototipos de vacunas en fases avanzadas de desarrollo, algu­nos de los cuales podrían estar en producción y disponibles para su uso a finales de 2021 y a lo largo de 2022.

  • En relación con los retos derivados de la experiencia de la COVID-19 y, específicamente relacionados con las Fuerzas Armadas, estos incluyen: el desarrollo de la normativa y de procedimientos espe­cíficos para el apoyo por parte de las FAS a otros instrumentos a la hora de hacer frente a las crisis sanitarias; el refuerzo de capacida­des necesarias, incluidas la Sanidad Militar y la Sanidad Operativa; el desarrollo de la capacidad para realizar operaciones de apoyo a la población española junto con el resto de instituciones del Estado y administraciones públicas, manteniendo el resto de compromisos operativos tanto en territorio nacional, como en el exterior; la obtención de inteligencia industrial que permita conocer los recursos materiales y servicios disponibles, tiempos de respuesta, localización y puntos de contacto para conseguir rapidez de respuesta ante cualquier emergencia y la elaboración de una base de datos nacional que recoja la información.

Estos son retos que estoy seguro de que España sacará adelante. Pero será mucho más fácil de conseguir si los partidos que están en la oposición arriman el hombro y llegan a acuerdos de país, por el bien de los españoles.