Es natural que la posibilidad de que finalmente el PSOE acabe formando Gobierno no guste a las derechas. También es natural que una coalición del PSOE con Unidas Podemos provoque poco entusiasmo no sólo en las derechas sino también en el empresariado y en capas importantes de las clases medias. Es asimismo natural que un acuerdo con Esquerra, que no parece haber renunciado a sus objetivos secesionistas, inquiete a amplísimos grupos de ciudadanos de toda España. Pero una cosa son los temores naturales ante experiencias políticas que no son del agrado de otros partidos o que estos partidos no controlan, y otra cosa diferente es situarse en la posición del perro del hortelano, que ni come ni deja comer.

Ese temor al Gobierno de izquierdas y al acuerdo con Esquerra se está traduciendo en muchas noticias de la prensa de derechas, noticias que se aproximan a las fake news porque pretenden dibujar por adelantado un panorama de miedo y de entrega a los extremismos. Veamos algunos ejemplos:

  • “El Gobierno no recurre al TC el último desafío independentista” (El Mundo, 6 de diciembre de 2019).
  • “Álvarez de Toledo alerta del ‘Gobierno de sedición’ de Sánchez” (ABC, 7 de diciembre de 2019).
  • “Las alianzas del PSOE y ERC, una relación tóxica para el socialismo” (El Mundo, 9 de diciembre de 2019);
  • “La Generalitat se llevará la mitad de los préstamos del Estado a las autonomías en 2020” (ABC, 9 de diciembre).
  • “Sánchez baraja legitimar en el Congreso una ‘mesa del conflicto’” (El Mundo, 10 de diciembre de 2019).
  • “Amnistía y referéndum para activar el reloj de la Moncloa. ERC planta al Rey y exige negociar la liberación de los presos, el perdón a los fugados y la autodeterminación si quiere ser presidente” (ABC, 10 de diciembre de 2019).

Es decir, en una primera fase se trata de fomentar el miedo, de crear una imagen de peligro para la economía y para la unidad nacional. Y una vez creado el miedo, en la segunda fase se trata de pedir al PSOE que se salga del pacto con Unidas Podemos y no acuerde con el separatismo de Esquerra. Hasta ahí entra en la lógica de la política que un partido o un grupo de partidos quiera cortar una operación que les supondrá el apartamiento del Gobierno por una legislatura. Pero a partir de esa operación natural empiezan a aparecer algunas sombras que nos muestran que, como en otras ocasiones, las derechas se sitúan en dilemas irresolubles.

Por una parte, los métodos torticeros y poco éticos que estas derechas y su prensa están utilizando. Sugerir, sin afirmarlo directamente, como vemos que dice ABC, que Sánchez va a pactar con Esquerra la autodeterminación es una acción falaz y deshonesta porque ningún Gobierno español puede pactar la autodeterminación de una parte de su territorio nacional. Hablar de un “Gobierno de sedición”, como hace la Portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, y recogerlo como noticia, como hace ABC, contribuye a legitimar la hipérbole destructiva que maneja la señora Álvarez de Toledo. Pero todo vale para justificar el paso siguiente: “El PP apela a los barones del PSOE para que eviten al pacto con ERC” (El Mundo, 8 de diciembre de 2019). Y aquí está el núcleo central del problema: el Partido Popular está intentando por diversos medios que el PSOE no forme Gobierno de coalición con Unidas – Podemos ni pacte con Esquerra la abstención que permitirá la investidura. ¿A cambio de qué? Ahí está el problema: a cambio de nada.

Probablemente, el cálculo a medio plazo de Casado sea que una nueva elección no perjudicará al Partido Popular (“El PP dispuesto a terceras elecciones si Sánchez no logra un acuerdo con ERC”, El País, 8 de diciembre de 2019). Y con ese cálculo ha iniciado una operación deshonesta que es pedir a militantes socialistas que paren a Sánchez, bien a los barones territoriales bien a algunos parlamentarios constituyentes. Eso es un juego sucio porque crea la división en el partido adversario, algo que el PSOE nunca ha intentado dentro del Partido Popular.

Pero más allá del juego sucio, el problema, el dilema irresoluble, es que, como el perro del hortelano, Casado y su partido no quieren que el PSOE gobierne con Unidas Podemos ni que obtenga la abstención de Esquerra pero tampoco se ofrecen a dar la abstención que pidieron en septiembre y octubre de 2016. Y así no se hace política ni se refuerza al Estado democrático.

Si el Partido Popular considera que un Gobierno de coalición con Unidas Podemos va a ser nocivo para España, si el Partido Popular considera que, a las claras o bajo cuerda, el PSOE va a conceder a Esquerra y a los secesionistas bazas destructivas para la unidad nacional, que mueva ficha, que ofrezca su abstención al candidato Pedro Sánchez, Si no la hace pero persiste en su petición de desistimiento no sólo practica juego sucio, es que muestra su incapacidad para manejar situaciones políticas complejas pues un ofrecimiento de este tipo pondría en una situación comprometida y equívoca al PSOE. Pero las jugadas arriesgadas las realizan los políticos sólidos y Casado aún no ha demostrado tener esa solidez.