La política es el arte de hacer real lo que, siendo necesario, parece imposible. En España, asistimos al espectáculo de la política como el arte de hacer imposible lo real, de un modo innecesario. Innecesario al menos para los ciudadanos que habitan en su vida cotidiana. Allí donde la mayor ilusión se mide por décimos y rara vez por números enteros. No es esa la vida de algunos políticos, periodistas y aficionados a enajenar lo ajeno, dedicados a montar un numerito completo día a día.

Si me piden una cifra para descifrar la información de los medios de derechas es, evidentemente, la raíz cuadrada de cualquier numero negativo. Lo que viene siendo un número imaginario. ¿i, me quiere decir? Sí, pero con un i de aquí viene una exclamación. Permítanme una versión poética, que lo explica mejor que yo. «Antigonish» fue escrito por H. Mearns y se refiere a un pequeño hombrecito que no estaba ahí.

Yesterday, upon the stair, / I met a man who wasn’t there. / He wasn’t there again today, / I wish, I wish he’d go away…

When I came home last night at three, / The man was waiting there for me / But when I looked around the hall, / I couldn’t see him there at all! / Go away, go away, don’t you come back any more! / Go away, go away, and please don’t slam the door…

Last night I saw upon the stair, / A little man who wasn’t there, / He wasn’t there again today / Oh, how I wish he’d go away…

Así de imaginaria anda la cosa. Por ejemplo, en El Español hay un poeta que se dedica a escribir sobre los conflictos entre Pedro Sánchez y el rey. Todos sus artículos empiezan con un “Ayer, en la escalera, encontré a un hombre que ahí no estaba”. Tras afirmar que no existe información ninguna, dedica texto y texto a aplicar la hermenéutica de “Antigonish”. Al principio te lo tomas a guasa y terminas con un que le den (información) a este. Otros medios plantean que Sánchez tiene un as en la manga, que el PP hará esto o lo otro sí Sánchez eso o lo de más allá. Hoy, que los jueces temen que Sánchez X. Un mundo imaginario ofrecido, en tanto que espejismo, como un hecho sobre el que mirar. La información en España: la raíz cuadrada de menos uno y sus múltiplos fantasmales.

En la versión política, necesitamos para operar los números irracionales. Detalles operativos aparte, vienen a ser cualquier número real que no es racional (y su expresión decimal no es ni exacta ni periódica). Y ahí le han dado. Para comprender la política de derecha, sea de ámbito nacional o nacionalista, debemos operar con los numeritos reales pero irracionales. Rivera, en una maravillosa ilustración de pensamiento mágico decía “Cada vez que se abren las urnas crecemos”. Y así fue, hasta que la abierta fue la urna funeraria de su partido. Cantaba el cubano ¿A dónde van las palabras que no se quedaron? Buena pregunta. Sus votos sí que lo sabemos. La derecha ha vivido en los mundos de Yupi (Aznar) hasta que llegó Bob esponja desde el fondo del mar (en realidad un chiringuito pepero). Ahora ni el PP está entero ni Casado muestra entereza. Continúa a por uvas mientras Abascal varea aceitunas. Rivera no está. Rivera se fue. Empezó de Adán para terminar como Laura: una canción que se tararea sin letra.

En Cataluña, las ensoñaciones queman barricadas mientras que sus políticos de derecha nacionalista están tan en el más allá, que nos dejarán sin nombres para llamar a las cosas. Invocando los demonios familiares, en el estilo de terror de H. P. Lovecraft, lo desconocido va tomando forma. Una parte significativa del 10 de noviembre no fue acción. Fue reacción. Le debe electoralmente más Vox y PP al independentismo catalán que a cualquier otra cosa. La derecha independentista catalana (ultra, al fin y al cabo) y la derecha extrema española han entrado en simbiosis emocional. Mientras unos roen el estado otros corroen la democracia. Los dos bandos sacando pecho por el deseo despechado del poder y la gloria.

Entre tanto numerito imaginario, irracional y descentrado, aunque en la realidad cotidiana lo importante sea la ley de dependencia, en campaña los dos colocaron que la “in” va delante. Y en ello continúan. A día de hoy, la moderación en la España “ex post” es tierra quemada por diversos grados de Cataluña “ex ante”.