Una de las consecuencias que ha traído el problema secesionista de Cataluña ha sido dejar al descubierto a Podemos y a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en su complicidad con unos independentistas que han roto el Estado de Derecho, en esa comunidad autónoma, hasta la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

«A mí me gustaría un Podemos que le hablase más a España y a los españoles y no solo a los independentistas». Con estas palabras, Carolina Bescansa, una de las fundadoras de Podemos, reprochaba a su partido su actitud ante lo que está ocurriendo en Cataluña. E iba un poco más allá cuando señalaba que “Podemos es un partido de naturaleza estatal y español, con un proyecto político para España y para Cataluña. Pero es un partido con un proyecto político español y eso nos hemos olvidado de contarlo en esta crisis».

Estas palabras, vienen a reflejar lo que han sentido muchos españoles con la actitud condescendiente de Podemos y de Colau con los secesionistas. Mucha gente se siente sorprendida con la aquiescencia que Podemos y Colau han desplegado estos días.

Cuánto silencio, cuando los secesionistas rompían el Estatuto de Autonomía y aprobaban de manera ilegal la independencia. Cuánto silencio, cuando eran acosados los alcaldes y las alcaldesas de muchos municipios catalanes que no querían incumplir la ley cediendo locales para un referéndum ilegal. Cuánto silencio y complicidad para que la ley no pudiera afectarles.

Pero qué rápido han pasado del silencio a la palabra cuando la ley ha vuelto a las calles de toda Cataluña. Decir, como dijo Ada Colau, que “la aplicación del 155 es algo inaudito, es algo injustificado y es algo que atenta a las mismas bases de la democracia”, la descalifica como alcaldesa de Barcelona y como representante de los ciudadanos.

Decir, como dijo Ada Colau, que “no se entiende ni desde Cataluña ni desde el conjunto de España que el PSOE pueda apoyar este golpe a la democracia”, es una infamia que ya se encargó de responderle Borrell, en la manifestación de Barcelona, cuando le señaló que la aplicación del artículo 155 de la Constitución es el instrumento que tiene la Carta Magna para reponer la legalidad cuando alguien la incumple.

Pero esta actitud de complicidad de Podemos y Colau también impregna, como dijo Paco Frutos, exsecretario general del PCE, a la “izquierda cómplice, que va detrás de los nacionalistas”. Dijo eso, y con una rapidez inusitada el PCE, el Partido Comunista de España, mediante un mensaje en twitter dijo: “el PCE no está presente en la manifestación de @sociatatcivil @Pacofrutos1 no nos representa desde el Comité Federal reprobamos su actitud”

Muchos ciudadanos, se preguntaron entonces si todavía existía ese partido tan importante para la democracia en España. Y la respuesta es que sí. Aunque da pena que no le represente las palabras de alguien que manifiesta: “Que puedo decir de gente que manda a niños y niñas de 16 años, e incluso menos, a manifestarse por Barcelona con un pancarta que dice Contra el franquismo. Eso es algo miserable”.

Pues eso, que una izquierda seria no contribuye a que los secesionistas se líen la manta a la cabeza y declaren la independencia. Que una izquierda seria no contribuye a dividir la sociedad y a romper aún más la convivencia. Pero estamos ante unos populistas y oportunistas a los que en esta ocasión se les han visto las costuras. ¿Tendrá consecuencias?  El 21 de diciembre veremos.

Mientras tanto, como resuenan ahora las reuniones, secretas o no, entre Podemos y los independentistas, entre Colau y Puigdemont. Como resuena ahora el tuit de Colau diciendo: “Cumplimos nuestro compromiso: en Barcelona, el 1 de octubre se podrá participar sin poner en riesgo institución ni servidores públicos” (16:29-14 sept 2017) Y como resuena ahora la inmediata respuesta de Puigdemont: “Buena noticia” (16:30-14 sept 2017).

Si Puigdemont, el ahora huido.