En septiembre del año pasado, en un artículo en esta sección (Madrid necesita cambiar ya su mal gobierno) escribía: “Decía Michel de Montaigne que “todas las cosas tienen su hora”. Y es verdad, observando los acontecimientos durante el último año en la Comunidad de Madrid, y la improvisación del gobierno autonómico, se puede afirmar que la hora para el gobierno de la Comunidad de Madrid ha llegado.”

Que los ciudadanos están hartos de confrontación y de trincheras, y quieren que sus representantes se unan para dar soluciones a la grave situación que estamos viviendo, es un hecho que de nuevo el PP ignora.

Ayuso ha planteado un adelanto electoral en clave de polarización y crispación extrema. Unas elecciones de trincheras y alto voltaje contra el gobierno de la nación, porque cree que le conviene para intentar seguir gobernando, sin tener en cuenta las consecuencias que para la convivencia tienen este tipo de diseños.

Plantea unas elecciones en clave nacional, para movilizar y recuperar a su electorado. Pero, sobre todo, para no tener que hablar de la nefasta gestión que ha realizado desde que consiguió la presidencia en los despachos, porque las elecciones en la Comunidad de Madrid las ganó el PSOE.

De nuevo, si el día 4 de mayo se vota, como ya ocurrió en las últimas elecciones autonómicas, los madrileños tendrán que elegir entre la moderación o las trincheras. Entre Gabilondo o Vox.

Los madrileños que quieren cambio irán a votar sabiendo que no basta con ganar las elecciones. Es preciso tener mayoría frente a VOX y el PP, porque si no, de nuevo, en los despachos se pondrán de acuerdo para gobernar como lo hicieron tras las elecciones pasadas en la Comunidad de Madrid, donde el PSOE fue el partido más votado.

Los madrileños que quieren que en la Comunidad de Madrid se inicie una nueva etapa, que quieren pasar página de tanto escándalo y de las grandes deficiencias que aquejan a los servicios públicos madrileños tras años de recortes, privatizaciones y desidia, van a tener que votar. Pero también van a tener que movilizarse para que voten más personas de sus círculos más cercanos.

El PSOE, que ganó las últimas elecciones, se enfrenta a una campaña donde el griterío y los insultos están asegurados. Frente a esto, tienen que volver a presentarse como la fuerza política que liderará una nueva agenda política centrada en políticas públicas que fortalecerán el Estado de Bienestar, ampliarán la transparencia y luchará activamente contra la corrupción. Y Gabilondo como presidente, encabezará un buen gobierno, sin radicalismos, que traerá a Madrid liderazgo económico y social, y también cohesión social y territorial.

La maniobra de Unidas Podemos, encabezando su candidatura Pablo Iglesias, favorecerá una campaña de alto voltaje. Aunque lo interesante es ver hasta dónde puede recuperar parte del electorado que ha ido perdiendo durante los últimos años.

Lástima que, en Más Madrid, ya sin Carmena, hayan prevalecido más las cuitas del pasado, que la posibilidad de una coalición electoral con Unidas Podemos, que probablemente hubiera conseguido mayor apoyo electoral que las dos candidaturas por separado. Candidaturas por separado, que inevitablemente provocarán, como ya sucedió hace dos años, la perdida de representación institucional que puede ser clave para conseguir el cambio de gobierno.

Otra de las incógnitas de las elecciones será lo que ocurra con Ciudadanos. Hace dos años prevaleció la soberbia y la ambición, y unieron su destino a VOX, dando la espalda al cambio que los madrileños votaron mayoritariamente en las urnas. Un cambio encabezado por el PSOE que no pudo materializarse por su miope decisión.

Ahora, aunque tarde, van a tener tiempo de comprender como funciona la sociedad madrileña. Una experiencia que podían haber aprendido estudiando lo que le pasó primero al CDS y más recientemente a UPyD.

Por último, el hartazgo de muchos madrileños con el año de pandemia y sus consecuencias, y una campaña planteada en el barro y no en las propuestas, va a dar a VOX un gran protagonismo, y si los números suman con el PP su inclusión en un gobierno por primera vez.

Ante esto, hay que llevar la campaña electoral a las zonas más castigadas por la pandemia y sus consecuencias, para que vean que es posible hacer las cosas de otra manera.

Hay que recordar la nefasta gestión del PP, VOX y Ciudadanos.

Recordar que la Comunidad de Madrid es la segunda Comunidad con menos gasto sanitario por habitante. Recordar el abandono de la atención primaria que los gobiernos del PP llevan haciendo durante décadas y cuya consecuencia es la necesidad de mucho más personal y recursos que no llegan.

Recordar que el gasto en Atención Primaria es un 21 por ciento inferior a la media de España. Recordar el modelo privatizador de los servicios sociales que se ha desarrollado en esta región durante décadas, con el horror que han sufrido nuestros mayores y sus familias en las residencias.

Los madrileños elegirán. Pero cuando lo hagan deben saber que hay que tomar decisiones para dar respuestas a esta pandemia y sus consecuencias. Porque no hacerlo o hacerlo a medias como ha hecho el PP, VOX y Ciudadanos ha aumentado la irritación y los problemas sociales y económicos.

Los madrileños quieren más libertad, más prosperidad, y menos crispación. En la Comunidad de Madrid, eso solo lo puede traer un gobierno liderado por el PSOE. La otra alternativa, ya la sabemos es la extrema derecha en el gobierno de la Comunidad de Madrid.