La vida política va a quedar condicionada durante bastantes años por la forma en la que determinados países hemos reaccionado ante las amenazas de la pandemia de la COVID-19. El esfuerzo económico realizado ha sido –ha tenido que ser– enorme y, en algunos aspectos, similar al que tuvo que efectuarse en tiempos no tan lejanos ante grandes conflictos bélicos. Por eso, es necesario entender bien lo que ocurrió entonces y sacar conclusiones que puedan resultarnos útiles en los horizontes de salida de esta pandemia.

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