La pregunta es hasta cuándo van a aguantar los ciudadanos estos desmanes para garantizar que una elite económica continúe con sus privilegios y aumentando su riqueza y poder, mientras a cada vez más amplias capas de la población se las margina y expulsa hacia la miseria.

Uno de los elementos que determinan la calidad de toda democracia es el grado de implicación política de los ciudadanos. Cuanto mayor es la participación de la ciudadanía mayor es el beneficio para el sistema. Mientras que el alejamiento de la población, ya sea por decisión propia o por los obstáculos que se establecen desde el poder, afecta de manera importante al modelo democrático de sociedad.

En España existe una desigualdad política cada vez más evidente fruto de una segmentación por razones de sexo, edad, estudios, clase social, ocupación, que divide a los ciudadanos en dos grupos muy diferenciados.

Una minoría de la población que muestra mucho interés por la política. En este grupo aparece un perfil de ciudadano, más hombres que mujeres, con edades comprendidas entre los 46 y los 60 años, con estudios medios y superiores, con situación económica ventajosa (clase alta) y posición laboral media/alta, que reside en grandes núcleos de población. Se puede constatar, que cuantos más ingresos y nivel educativo mayor interés por la política y por la participación. A mayor nivel educativo más facilidad para interpretar la información y a más recursos económicos más posibilidades de disponer de tiempo para participar y asumir los costes de dicha participación.

Una mayoría de la población que muestra escaso interés por la política. La mayoría de la población, con poco o ningún interés por las cuestiones políticas aparece representada por un mayor número de mujeres, mayores de 60 años, jóvenes, personas con pocos estudios, clase obrera, parados y obreros, habitan preferentemente en pequeños y medianos municipios, más en zonas rurales, no suelen pertenecer a ningún tipo de asociación ni participar en las elecciones con su voto.

La minoría que participa impone sus prioridades a la mayoría hasta ahora silenciosa que las sufre. Pero esta realidad esta cambiando y lo va a hacer con más rapidez de la que cree el Gobierno del Partido Popular.

El “tsunami” social traerá como consecuencia una amplia movilización de esa mayoría de la población, que hasta estos momentos tenían poco interés por la política e insuficiente actitud crítica hacia las elites políticas y económicas.

El momento ha llegado y para ampliar la calidad de nuestra democracia y nuestro derechos necesitamos de un PSOE que canalice este viento de cambio a favor de la libertad, la igualdad y la justicia social.