Así que te vas unos días de España querida y te cambian el rey sobre la marcha. Y yo mira que lo siento. Cualquier republicano lo puede decir sin sonrojarse: era el mejor rey que desearse pudiera para España y la monarquía universal. El mejor. Y ya podrá contar la historia lo que quiera, seguramente escrita por fascistas anti demócratas. Siempre fue ejemplo de transparencia, de respeto a las leyes humanas, divinas y de la física. Crisol de virtudes y ejemplo para las nuevas generaciones de jóvenes parados o emigrados. Un faro de templanza y, siempre, nuestro pendón mayor.

Fue una abdicación con toda la pompa y boato que la ocasión merecía. Cuarto y mitad de Madrid y media España, lloró. Aquello fue bíblico a lo Rouco. Vamos, un «Bytherivers of Babylon». A la otra mitad de los españoles, (menos el cuarto y mitad de Madrid, ya contado), ganas no le faltó. Pero no se enteró dada la prisa con que todo pasaba, y nadie dio tres cuartos al pregonero. Contando, lógicamente, con que la pompa y el boato les advertiría. ¿A quién no le despierta la opinión una gran pompa y boato? Pero en fin, siempre habrá lenguas afiladas. No se puede decir, aunque Posada lo dijese así parcialmente en parte, que todo fue una chapuza. Es relativo. Si lo compara con la política económica del Gobierno, el rescate de la banca, o la reforma laboral, el frenético relevo fue un logro de la previsión, la sensatez y la institucionalidad. Usted dirá que se hizo en cuatro días mal contados. Grave error. Está claro que lo decidieron cronometrado al segundo. 86.400 segundos tiene el día. Luego lo prepararon al menos con 86.398 segundos de anticipación. Y eso contando solamente un día con su noche.

Y hablando de pompa, Rajoy, que como gallego conoce muy mucho de conserveras, sabe de muy buena tinta que ahora la cosa va de conservar el poder que se pueda. Por eso tira de lata y nos da la ídem con que el futuro ya está aquí. Ya estamos fuera. Crecemos. Lo peor ya pasó. Pero a pesar de la brasa que pegan no prende la brasa del optimismo. Cuatro millones y medio de desempleados, y muchos no se quedaran parados para votar. Inconsistente que es la gente. Los estrategas del PP intuyen que el poder es «pompa de jabón». Se hincha y vuela y de repente estalla quedando nada. Digamos, finamente, que el PP está electoralmente en pompa. Con el pompis al aire, vamos. La elección de alcalde por sistema mayoritario es un claro ejemplo de progreso, en ese regreso conservador al paraíso ahora mismo perdido, aunque sea en una fecha futura. Son zombis políticos y lo saben. Eso no quiere decir que no continúen haciendo daño, como demuestran día a día. Y no se despisten. Tenemos ministros a lo «walkingdead», como Bañez, Mato o Soria. Pero otros, piense en de Guindos, es más del estilo 28 días después. Corre que se las pela. Por ejemplo, devolviendo préstamo (miles de millones) antes de tiempo para hacerse un hueco en el «hall de la fama» comunitaria y después presidir el Eurogrupo. Esto te hace pensar que la medalla del Congreso (USA) de Aznar nos salió barata. Total un puñado de presuntos millones es poco comparado con lo que nos están costando las medallas de de Guindos.

Tres años ya con un Gobierno a media luz. Con ministros tan deslucidos, Margarita, tan deslucidos como Soria y sus aventuras energéticas. En Canarias parece que le esperan friendo un huevo, pendientes de freírle dos. Otros claramente sin luces, y no hago la lista para que no me llamen sexista, dado que no es paritaria. Y sobre todo, los que ya se han lucido, a lo Wert o más preocupante, los que están en absoluta penumbra. ¿Dónde se calla Ruiz-Gallardón? Y digo se calla. Que las sigue haciendo, seguro que las hace. Y ahí está el peligro real para la democracia. En esa parte del Gobierno para los que esto de gobernar es oficio de tinieblas.

Ahora todo es sorpresa y, ¿qué me dices?, pero mirando fotos antiguas ya se notaba claramente que a Pujol, sus trajes le tiraban claramente de la sisa. Como a Camps, Bárcenas y todos los del mismo percal. Vaya tela.