La primera plana de El País del 23 de enero tiene una particularidad que merece una reflexión: no tiene ninguna noticia sobre la crisis secesionista catalana. No es que no haya noticias, pero al menos hay otras que son más inmediatas que el autogolpe catalán. Esta constatación me lleva a una pensar que, más allá de las noticias que suceden (y la política del prófugo Puigdemont lleva a producir noticias continuamente), es necesario repensar ciertas realidades para buscar soluciones que no sean inmediatas. Las tres primeras realidades que someto al lector son: I) la necesidad de un pacto tripartito sobre Cataluña; II) la toma de partido de Podemos en favor del independentismo, y III) la preocupante incapacidad del Ministerio del Interior para hacer frente a la rebelión secesionista.

I) Necesidad de un pacto tripartito sobre Cataluña. En el día en que el nuevo Presidente del Parlamento catalán acude a Bruselas, como si acudiera a Canosa, a rendir pleitesía a un presunto delincuente, hemos de llegar a una constatación: la rebelión persiste, debe dársele una respuesta represiva, pero debe haber un acuerdo político entre los partidos nacionales (Partido Popular, PSOE y Ciudadanos) para acordar cómo se reprime la rebelión y cómo se trata políticamente la situación, de modo que estos partidos impongan una iniciativa que nunca tuvieron y pongan los pilares para alcanzar la hegemonía. Deben empezar a hablar Partido Popular, PSOE y Ciudadanos, de manera discreta, para analizar conjuntamente una situación que va a durar mucho tiempo, que no va a perder intensidad y que puede dar lugar a situaciones tan graves como las que han ocurrido desde mediados de septiembre de 2017 hasta la aplicación del artículo 155. Comprendo que es difícil pactar desde posiciones de inferioridad y el Partido Popular y el PSOE están en inferioridad por sus decepcionantes resultados electorales en Cataluña, pero son los partidos que tienen mayoría en las Cortes Generales, y esa reflexión y subsiguiente acuerdo son urgentes.

II) La toma de partida de Podemos en favor del independentismo. En la tertulia de la cadena SER el día 23 de enero participó, como todos los miércoles, uno de los fundadores de Podemos, Luis Alegre, y me ha llamado la atención que, como si no hubiera existido el intento de autogolpe y como si Puigdemont fuera una candidato convencional, defendiera la humillante visita del Presidente Torrent a Puigdemont. No hay nada nuevo, Podemos quiere la destrucción de España creyendo que de ahí nacerá una régimen revolucionario y por eso apoya la secesión y la crisis del Estado democrático. Podemos es cómplice del autogolpe y también lo es su franquicia catalana, los Comunes, que no pierde ocasión de apoyar a los secesionistas. Por eso hay que tratarles como cómplices de la crisis catalana (y cualquier otra que surja), porque cree que así se provoca la situación creada por los secesionistas.

III) La preocupante incapacidad del Ministerio del Interior para hacer frente a la rebelión secesionista. El Gobierno dijo en 2014 que no habría referéndum, pero las urnas se colocaron. También dijo que no habría referéndum el 1 de octubre de 2017. Lo hubo. Ahora aparecerá Puigdemont dentro del Parlamento y se celebrará una investidura con una Cámara cercada por la Policía. Si eso ocurre, no basta con cesar a un Ministro del Interior incapaz. Es que hay que preparar un acuerdo político tripartito y pensar si se ha formar un Gobierno con otra composición. Si Rajoy aguanta tanta humillación, los españoles y sus partidos representativos no deben aguantarla.