Además, el ámbito eficaz para la decisión política pendiente es el ámbito europeo. El problema es económico y es global, y la solución ha de ser política y ha de ser global igualmente.

La política europea decidió en su momento la desregulación de los mercados financieros. Aquella decisión contribuyó a desencadenar la crisis que hoy sufrimos. Y ahora le toca a la política europea adoptar las decisiones pertinentes para terminar con el gravísimo daño que la especulación criminal en los mercados financieros está ocasionando sobre la economía y la sociedad, en Europa y en el mundo.

Pero los europeos no podemos seguir confiando en exclusiva en la iniciativa política de Merkel y Sarkozy. Porque hasta ahora no han demostrado el liderazgo político necesario para acometer los grandes desafíos a los que se enfrenta Europa. Porque ambos dos comparten la ideología conservadora-liberal que está en el origen del problema. Y porque la experiencia nos enseña que tanto la una como el otro actúan siempre más pendientes de los intereses de sus naciones y de sus partidos respectivos que de los intereses de todos.

Los europeos no podemos seguir volviendo la mirada hacia estos dos políticos de peso ligero cada vez que arrecian las tormentas financieras. Sus planteamientos son siempre de corto alcance y de vuelo bajo. Las soluciones adoptadas tras sus paseos previos a las reuniones del Consejo equivalen a meros parches coyunturales que tan solo aplazan la solución definitiva a los problemas. La decisión más relevante a adoptar hoy tiene una formulación dicotómica: o apostamos por más Europa, o apostamos por menos Europa. A los europeos les interesa la primera apuesta, pero Sarkozy y Merkel aún están anclados en la segunda. Y la decisión es urgente.

¿Dónde está la izquierda europea? Los partidos socialdemócratas se muestran inexplicablemente pacatos en su ambición y acomplejados en la defensa de sus principios ideológicos. Es verdad que la mayor parte de las formaciones de izquierda se encuentran en la oposición, y las pocas que gobiernan lo hacen en condiciones extraordinariamente difíciles, como en España y en Grecia. Quienes opositan carecen de la fuerza política suficiente para hacerse oír en el conjunto de Europa, y quienes ejercen el Gobierno temen el castigo de los mercados y la incomprensión de sus opiniones públicas ante cualquier manifestación de aparente “heterodoxia”.

Pero Europa necesita de una alternativa política global desde la izquierda. La solución será política o no será, hemos acordado. Pero no es menos cierto que la solución será progresista o no será, porque la derecha desreguladora en lo económico y timorata en la construcción política de Europa no va a sacarnos de esta crisis.

El PSOE es el principal partido socialista de Europa en estos momentos. Se trata del partido de izquierdas que gobierna la nación más importante, con un apoyo popular muy relevante, por encima aún probablemente del PSF francés, del SPD alemán y del laborismo británico. Quizás sea este el momento apropiado para que el socialismo español, y especialmente su candidato Rubalcaba, alcen la bandera de una salida progresista a la crisis de Europa y lideren una iniciativa política común de todas las fuerzas de izquierda en el continente.

¿Para plantear qué? Para plantear precisamente lo que dictan los valores progresistas y lo que necesita Europa. Más política. Más Europa. Un gobierno económico para la Unión. La regulación definitiva de los mercados financieros. Emisión de Eurobonos. Creación de la Agencia Europea de Calificación. Una fiscalidad común progresista. Impuestos a las transacciones financieras transnacionales. Impuestos sobre los beneficios de los bancos. Defensa del modelo social europeo. Políticas que combinen el rigor monetario con la reactivación de la demanda. Inversiones europeas en clave keynesiana. Es decir, un programa socialdemócrata para Europa.

Rubalcaba habló de ambición y realismo. Nada hay tan ambicioso como liderar la respuesta socialista a la crisis en Europa. Y nada hay tan realista como tratar de afrontar un problema en el único sitio donde puede encontrarse su solución.