En España, según la Encuesta de estructura salarial del INE 2014 (http://www.ine.es/prensa/np977.pdf), hecha pública el 28 de junio de 2016, la desigualdad entre los asalariados ha aumentado notablemente desde el año 2009. Ha crecido entre los trabajadores precarios y quienes desempeñan empleos de calidad. Los empleados indefinidos ganaron 9.066 euros más que los temporales en 2014 y los que lo hicieron a jornada completa percibieron 17.170 euros más que los que tenían empleos por horas. De igual modo sucede entre los que trabajan a tiempo completo (27.000 euros) y los que lo hacen por horas (9.800 euros). Se confirma, por tanto, la existencia de una brecha salarial entre los trabajadores fijos y los temporales y los que lo hacen a tiempo completo o por horas. Si comparamos la décima parte de los que menos ganan con la de los que ganan más se observa que los primeros han bajado año a año su remuneración hasta los 7.626,20 euros (recordemos que el valor del umbral de la pobreza se estableció para ese año y para un hogar de un adulto en 8.010,9 euros) a diferencia de los segundos cuyos salarios crecieron hasta los 41.350,36 euros. Por último, destacar que el sueldo más habitual se sitúa en 16.490,8 euros brutos anuales, y lo perciben unos 600.000 ciudadanos.

Este escenario ha originado, según se incluye en el informe anual de Cáritas Análisis y perspectivas 2016. Expulsión social y recuperación económica  (http://www.foessa.es/publicaciones_compra.aspx?Id=5279&Idioma=1&Diocesis=42), que se haya producido un aumento de la pobreza y la exclusión social, en una nación en donde además se constatan dos velocidades en los índices de pobreza, en estrecha relación con las tasas de desempleo. Las históricas diferencias entre el norte y el sur se han agudizado, de forma que mientras que Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, La Comunidad Valenciana, Canarias y las Islas Baleares se llevan la peor parte, Cantabria, País Vasco, Navarra; La Rioja y Aragón se encuentran en una posición más ventajosa.

De manera que España es uno de los países en los que la desigualdad se ha acrecentado más con la crisis y que ostenta la tasa de riesgo de pobreza más alta en el contexto europeo. Según datos relativos al año 2015 afecta a 13 millones y medio de personas, tres millones más que en 2008. Especialmente concernidos se encuentran los menores y los jóvenes. De hecho, uno de cada tres menores y cuatro de cada diez jóvenes viven por debajo del umbral de la pobreza. Destacan, en este sentido, las familias monoparentales (40%), que en su mayor parte están integradas por las madres con los hijos a su cargo, y los jóvenes. Es sintomático que uno de cada 10 titulados universitarios esté en riesgo de pobreza, en un contexto de progresivos recortes en materia educativa.

Este último tema merece un comentario específico por su importancia. El gasto educativo ha caído en 8.920 millones, un 20% por alumno y nos retrotrae a cifras del año 1988 (bien es cierto que en aquel año no era obligatoria la enseñanza hasta los 16 años, ni era un hecho entre los tres y los seis años). La inversión por alumno en enseñanzas del régimen general ha bajado un 21,5% y un 24,7% en el nivel universitario. Los recortes de mayor calado se han producido en la educación compensatoria (con un 25,5% menos de inversión), “un programa que intenta garantizar el acceso, la permanencia y la promoción en el sistema educativo del alumnado en situación de desventaja social”(http://www.madrid.org/dat_oeste/compensatoria.htm).Y, además, se observan significativas disimilitudes de inversión entre comunidades, la más llamativa es el 70% de diferencia entre el País Vasco y Madrid.

Junto a lo anterior, somos el país dentro del contexto europeo donde más han aumentado los ricos en 2015. Según el XX Word Wealth Report 2016  https://www.worldwealthreport.com/download), en 2015 193.000 personas declararon tener un patrimonio que superaba el millón de dólares (un 8,4% más que en 2014) y unos 500 españoles más de 30 millones de euros (230 en 2007). Además, el porcentaje de millonarios respecto al total de la población española se ha duplicado y de suponer el 0,28% en 2008 se ha elevado hasta el 0,41 en 2015

No es de extrañar, por tanto, que en el barómetro del CIS del mes de octubre el 64,8% de los encuestados refirieran que la situación económica de España era entre mala y muy mala, que el 29,2% estimara que era peor que la de hace un año y que el 38,9% manifestara que dentro de un año todo seguirá igual. Y tampoco lo es que para el 43,1% el primer problema en España sea el paro (no en vano la tasa de pobreza entre los parados asciende al 44,8%). Sin embargo, hoy en día tener un empleo remunerado no significa vivir por encima del umbral de la pobreza y sino que se lo digan a los más de cinco millones y medio de trabajadores pobres en nuestro país.

Permítanme finalizar este texto con unas palabras recientes de Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo, para quien la única vía para erradicar la pobreza es la creación de empleos dignos, pues el crecimiento económico no garantiza su reducción, siendo «particularmente importantes las medidas para luchar contra la pobreza de los trabajadores, poner fin a la discriminación, reducir las disparidades salariales y de condiciones de trabajo».