Tesis sobre un homicidio es una coproducción hispanoargentina, dirigida por Hernán Goldfrid que se filmó en Argentina y España durante 2012. Se trata de un thriller con algo de drama policial protagonizado por Ricardo Darín, Alberto Ammann, Arturo Puig y Calu Rivero.

Roberto Bermúdez (Ricardo Darín) es un abogado de 55 años de edad que tiene una extensa y reconocida trayectoria, aunque con el tiempo se ha alejado ya de la actividad legal para dedicar sus días a la docencia. Su vida personal es más bien caótica. Separado de su mujer desde hace varios años no ha logrado una relación sentimental estable desde entonces, pero al no conseguir una relación no ha tenido problemas en tener encuentros sexuales con alguna de sus alumnas. Su escepticismo y su soberbia han ido creciendo a la par de su afición por el whisky. Como todos los años, se prepara para comenzar su prestigioso Seminario sobre Derecho Penal. Entre los 15 alumnos elegidos para cursar se encuentra con Gonzalo (Alberto Ammann), hijo de Felipe Ruiz Cordera, un juez y viejo amigo de Bermúdez.

Una noche, durante una de las clases del seminario un espantoso crimen sacude la Facultad de Derecho: aparece el cuerpo de Valeria Di Natale, brutalmente asesinada, en el aparcamiento, muy cerca de la ventana del aula donde Bermúdez imparte sus clases. Un sutil indicio en la escena del crimen, intrascendente para la policía, pero esencial para Bermúdez lo convence de que Gonzalo es el autor del crimen. Decidido a probar la culpabilidad del muchacho pero, sobre todo, a imponerse sobre él, en lo que el considera un duelo, Bermúdez inicia una investigación personal. Los indicios sobre la participación de Gonzalo en el asesinato de Valeria se acumulan uno tras otro con fatal contundencia, aunque inevitablemente teñidos de la subjetividad de Bermúdez que solo pretende demostrar su tesis.

El duelo está servido, dos personas con personalidades muy distintas y a los que la vida a tratado muy diferente. Un thriller psicológico que no logra mantener en toda la narración la tensión que requiere el género, pero sí alcanza un resultado final más que notable. No sólo se encuentra razón para ir a verla , en lo que debe ser fundamental en una película, que entretiene, sino que mantiene al espectador atento a la pantalla a pesar de contar con una trama más que previsible.

La capacidad y solvencia interpretativa de Darín, este actor argentino pero cada día más nuestro, nos regala un personaje contradictorio con una fuerza que nos lleva a la empatía. A pesar, de que nos irriten sus comportamientos. El resto de los actores, sencillamente , le acompañan.