¿Sabías qué en España, a la semana, se realizan 2,96 millones de horas extra que no se pagan a las trabajadoras y a los trabajadores que las hacen, según la EPA? ¿Sabías qué en el año 2018, un 35 por ciento del total de las denuncias por incumplimientos empresariales en materia de relaciones laborales recibidas por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social se referían al tiempo de trabajo? ¿Sabías qué un 48 por ciento de los trabajadores que efectúan horas extra afirman que no se las pagan?

Éste es un mal endémico de un mercado laboral donde cada vez más se habla de responsabilidad social corporativa en las empresas. Pero, donde las palabras, como se puede observar no se reflejan en el día a día de la gestión de muchas compañías, en algo tan básico como pagar por el trabajo que realizan tus empleados.

Trabajar más horas de las que marca la jornada legal perjudica la vida del trabajador, al dificultar la conciliación y el descanso; afecta a su salario, de manera negativa, cuando no recibe remuneración alguna por horas trabajadas; y daña el mantenimiento del Estado de Bienestar, al no cotizarse a la seguridad social la jornada cumplida, y existir dificultades de poder demostrar ese exceso de jornada, por no haber obligación de tener un registro de horarios en la empresa hasta ahora.

En el siglo XXI, la flexibilidad horaria en el mercado laboral, para adaptarse al mercado por parte de las empresas, no puede confundirse con perdida de derechos, mayor precariedad y abusos. Por ese motivo, para garantizar derechos, y señalar solo a los que incumplen, era necesario establecer mecanismos para garantizar el control de la jornada.

Así lo indicó la Audiencia Nacional, en su sentencia de 4 de diciembre de 2015, cuando afirmó que “el registro de jornada, que no de horas extraordinarias, es el requisito constitutivo para controlar los excesos de jornada». Y, precisó que la inexistencia del registro «coloca a las personas trabajadoras en situación de indefensión que no puede atemperarse porque las horas extraordinarias sean voluntarias, puesto que el único medio de acreditarlas es, precisamente, el control diario”.

2,96 millones de horas extra sin retribuir a la semana es un escándalo, como dice la famosa canción. Pero lo es todavía más, que en el primer trimestre de 2017 fueran más de tres millones de horas, o que en el primer y segundo trimestre de 2016 fueran respectivamente 3,34 millones y 3,35 millones de horas extra sin pagar a las personas que las hicieron.

Como la sociedad española se encuentra en modo campaña electoral, sería bueno ver que han hecho los candidatos a la Presidencia ante esta cuestión. Si empezamos por los candidatos del Partido Popular y de Ciudadanos, la respuesta es fácil, porque los dos estaban apoyando el gobierno del PP de Rajoy, y no abrían la boca para referirse a semejante drama, que enmascara no solo abusos sino miedo a la pérdida del empleo, aunque sea precario.

Eso es lo que hicieron, o mejor dicho lo que no hicieron para solucionar este problema laboral, vital y de recaudación para la seguridad social. Pero ¿qué están haciendo ahora? Por una parte, al estar en campaña, no dejan de hacer futuras promesas. Y por otra, no dejan tampoco de meterse con el gobierno actual, pensando que es una estrategia acertada para movilizar a un electorado muy fragmentado.

Meterse con el gobierno, puede ser rentable o no desde el punto de vista electoral. Pero lo que no tiene mucho sentido, es criticar al gobierno cuando aprueba medidas encaminadas a mejorar la vida de los ciudadanos. ¿Qué opinarán los más de 338.000 trabajadores, que realizan horas extra que no les pagan, cuando Casado y Rivera, califican como viernes sociales la aprobación de un decreto para registrar las horas de trabajo en las empresas?

Porque aquí, frente a las promesas y los insultos, están los hechos. Y éstos, vienen a visualizar que el Gobierno socialista con la aprobación del Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo, ha mejorado la vida de la gente. ¿Qué por qué lo ha hecho? Cada ciudadano podrá tener una opinión sobre ello. Pero lo importante, es que se han aprobado una serie de medidas para hacer de España un país mejor.

España es un país mejor, al garantizar el cumplimiento de los límites en la jornada laboral, con la modificación del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores, que dice:

“La empresa garantizará el registro diario de jornada, que deberá incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora, sin perjuicio de la flexibilidad horaria que se establece en este artículo.

Mediante negociación colectiva o acuerdo de empresa o, en su defecto, decisión del empresario previa consulta con los representantes legales de los trabajadores en la empresa, se organizará y documentará este registro de jornada.

La empresa conservará los registros a que se refiere este precepto durante cuatro años y permanecerán a disposición de las personas trabajadoras, de sus representantes legales y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social

España es un país mejor, al crear un marco de seguridad jurídica tanto para los trabajadores como para las empresas. Un marco de registro horario, que beneficiará más a aquellas personas que sufren situaciones de más precariedad laboral y salarial.

España es hoy un país mejor, por una decisión del gobierno socialista de Pedro Sánchez. Ahora, que decidan los ciudadanos en las urnas.