Que el mundo se había vuelto digital, ya pocos lo dudaban antes de la pandemia. Pero ahora, el salto que ha experimentado la utilización de internet y de dispositivos móviles, fundamentalmente el teléfono, ha cambiado todavía más rápido los hábitos sociales, culturales, políticos y económicos.

De saber adaptarse, y aprovechar estos cambios, va a depender que vivamos en sociedades con más bienestar, o por el contrario en sociedades dualizadas, entre quienes saben aprovechar las ventajas de esta nueva era y aquellos que son meros espectadores, o en el peor de los casos no pueden acceder a estas tecnologías y son excluidos.

Quedan pocos días para que comiencen unas navidades atípicas en cuanto a reuniones familiares y celebraciones debido al COVID-19 y sus consecuencias. Con las primeras vacunaciones en algunos países y su pronto comienzo en España, parece que esta pesadilla se va terminando, aunque todavía tenemos que protegernos porque se tardarán meses en realizar las vacunaciones masivas.

Lo que parece no cambiar es el tema de los regalos. Desde hace algunas semanas o incluso meses, en muchas familias se está dialogando y viviendo, por decirlo de alguna manera, con la presión que ejercen los más pequeños para que su regalo sea un teléfono móvil, que en su lenguaje equivale a que “quieren un smartphone”.

En España, ya antes del confinamiento, los menores utilizaban teléfonos móviles a edades cada vez más tempranas como medio de juego, socialización y comunicación con el grupo de iguales. Concretamente, en nuestro país, el 69,5 por ciento de los menores entre 10 y 15 años disponen de un teléfono móvil, según el INE, en su Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los hogares 2020. Un 3,7 por ciento más que en el año 2008.

Con 10 años, un 22,1 por ciento de los menores ya dispone de un teléfono móvil. Con 11 años lo tiene un 41, 4 por ciento. Con doce años, un 68,8 por ciento. Con 13 años, un 88,1 por ciento. Con 14 años, el 92,8 por ciento. Y con 15 años, el 95,7 por ciento.

Estos datos muestran claramente el cambio de hábitos que se está produciendo, pero también señalan algunos interrogantes: ¿Debe existir o no una edad mínima para tener un teléfono móvil? ¿Es necesario educar en la utilización de esta tecnología? ¿Están estas tecnologías con sus constantes nuevas aplicaciones interfiriendo en la vida cotidiana de los menores?

Son algunas preguntas que es preciso contestar para evitar un mal uso de estas tecnologías. Por lo pronto, el confinamiento ha servido para que los niños se hayan familiarizado con aplicaciones que les han permitido continuar con su educación a distancia. Si bien es cierto, que es preciso profundizar en medidas de equidad, para que nadie quede excluido.

La preocupación creciente por los efectos negativos del uso abusivo del móvil, por parte de niños y adolescentes, ha llevado a su regulación y prohibición en los centros educativos de algunos países.

Esta preocupación y una mayor información puede ser el motivo por el cual el porcentaje de menores que disponen de teléfono móvil en España a la edad de 10 y 11 años ha disminuido. Pasando de un 29,2 por ciento en 2008 a un 22,1 por ciento, en 2020, en el caso de los menores de 10 años. Y de un 45,4 por ciento en 2008 a un 41,4 por ciento en el año 2020, en los de once años.

Parece que somos más conscientes a la hora de retrasar la compra del teléfono móvil a nuestros hijos. Pero, aun así, es preciso recordar, y no es fácil, lo necesario que es retrasar su compra y no hacerlo antes de los 13 años como señalan los expertos, al haber alcanzado a esa edad cierto grado de responsabilidad.

Los cambios son vertiginosos, y tenemos que ser conscientes de que tenemos que educarnos y educar a nuestros hijos, tanto en casa como en el centro educativo, en cómo utilizar estas nuevas herramientas: limitando el tiempo para evitar adiciones; estableciendo pautas, como que cuando están estudiando no pueden tener el móvil porque les distrae, y eso puede afectar a su rendimiento escolar; informándole de los riesgos de las redes sociales y su uso inadecuado; formándoles para el uso correcto de internet; hablando sobre el ciber-acoso escolar. Tantas cuestiones y tan novedosas incluso para los adultos que tenemos que estar todos atentos y en un constante aprendizaje.

Mientras tanto, suerte. Porque como me dijo uno de mis hijos: “muy bien papa, muy bien la teoría…. ¿Pero me vas a comprar el móvil?