Con el nuevo Gobierno, las cosas mejoran para los trabajadores. Un ejemplo de ello, es el acuerdo entre los sindicatos y la patronal, que afecta a casi diez millones de trabajadores.

Durante la crisis, en España se produjo una fuerte devaluación salarial, que encima afectó de forma más dura a los salarios más bajos. Una devaluación, provocada fundamentalmente por el deterioro en el mercado laboral, con más rotación, precariedad y parcialidad obligada. Tanto sufrimiento, necesitaba ser superado, después de varios años de crecimiento económico al 3 por ciento. Aunque se resistía por la negativa de la patronal de subir los salarios.

Hace apenas un mes, los sindicatos UGT y CCOO convocaban movilizaciones con el fin de conseguir avances en los derechos laborales y exigir un aumento importante de los salarios en la negociación colectiva, después de los años de crisis.

Concretamente el día 25 de mayo de 2018, cientos de trabajadores se concentraban ante la sede de la CEOE en Madrid, al grito de «patronal usurera». Ese día, señalaban que “si no hay acuerdo, habrá conflicto permanente». Tras el bloqueo de las negociaciones, como consecuencia del inmovilismo de la CEOE en la cuestión de la subida salarial.

Los sindicatos, partidarios de que el crecimiento de la economía y los beneficios de las empresas lleguen a los trabajadores, manifestaban con claridad que España “se puede permitir sobradamente subir los salarios». Máxime en un país con el mayor porcentaje de trabajadores pobres de la UE.

Por su parte, la CEOE acusaba a los sindicatos de buscar excusas para romper la negociación. En esas estábamos, cuando se produjo el cambio de Gobierno. Y el cambio de clima político ha diluido el inmovilismo salarial que se había apoderado de la patronal desde hace demasiado tiempo.

Así, el lunes, se cerró un preacuerdo entre los sindicatos y la patronal para establecer un incremento anual de los salarios de entorno al 2 por ciento, más otro 1 por ciento adicional, ligado entre otras cuestiones a la evolución de la productividad, los resultados, y el absentismo injustificado.

Un acuerdo con vigencia los años 2018, 2019 y 2020, que además señala que:

  • El salario mínimo de convenio ha de alcanzar los 14.000 euros. Una de las reivindicaciones centrales de los sindicatos, a la hora de obtener mayores mejoras para los trabajadores que menos ganan.
  • Recupera la cláusula de revisión salarial vinculada a la evolución de los precios.
  • Establece que hay que negociar con el gobierno la reforma del artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores para evitar que la subcontratación deteriore las condiciones laborales e incentive la competencia desleal entre empresas.
  • Reclama medidas de flexibilidad de la jornada laboral para evitar los despidos.

El acuerdo supone una mejora de las condiciones de los trabajadores. Pero hay que seguir avanzando para recuperar el peso que los salarios tenían en el reparto de la renta nacional en el periodo previo a la crisis. Subir los salarios para que no haya trabajadores pobres. Subir los salarios para poder llegar a fin de mes. Subir los salarios a muchos ciudadanos que se sienten perdedores en esta crisis, es moralmente oportuno y económicamente necesario para afianzar el crecimiento. Es un acierto, que hoy se hace realidad.

Es el inicio del camino correcto: dialogo, acuerdo, derechos y bienestar.