Tras un largo fin de semana de negociaciones, el Consejo Europeo ha aprobado el Marco Financiero Plurianual 2021-27, es decir, el presupuesto de la Unión Europea para los próximos 7 años. Un presupuesto dotado de 1 billón, 74.000 millones de euros. Pero, sobre todo, ha aprobado el Fondo de Recuperación que, a primera vista, supone que la Comisión Europea se endeudará en hasta 750.000 millones de euros para apoyar la recuperación económica de Europa tras la crisis del COVID-19.

Digo a primera vista, porque el problema más importante que había que resolver, o al menos intentar superar, para llegar a un acuerdo era el estado de desconfianza que existe entre los miembros de la Unión Europea después de las imposiciones, de las austeridades suicidas y de los maltratos que muchos países sufrieron en la crisis de hace más de una década, y cuyas consecuencias siguen padeciendo hoy muchos ciudadanos europeos.

Por tanto, hay que incidir que, cuando parecía poco probable, con este acuerdo se inicia un nuevo camino hacia más y mejor Europa, que aleja los peligros reales que existían de ruptura de la Unión Europea. A la vez, que sitúa a los ciudadanos en el centro de las políticas comunitarias.

Esta realidad, demuestra nuevamente que nunca hay que perder la esperanza por difícil que pueda parecer la situación. Como ha señalado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, “Europa se ha enfrentado a un reto histórico y ha sabido responder con un acuerdo histórico”.

Histórico, por la confirmación de una nueva senda social y económica en Europa. Pero también, por las cifras acordadas: 390.000 millones de euros en transferencias a los Estados más afectados por las consecuencias económicas del COVID-19, y 360.000 millones en préstamos.

Hay que destacar que es la primera vez que la Comisión Europea se endeuda para financiar programas y no préstamos, con el objetivo de superar cuanto antes la crisis y aprovechar a la vez para modernizar las economías europeas y que la recuperación sea tecnológica, respetuosa con el medio ambiente, y social, no dejando a nadie atrás.

Los recursos aprobados se repartirán entre los países más afectados por el COVID-19, lo que sitúa a España en el segundo país más beneficiado, con en torno a 140.00 millones de euros.72.750 millones de euros serán en forma de transferencia a utilizar en el periodo 2020-2026. Y el resto en forma de préstamos.

Para hacernos una idea de lo que supone esta cantidad hay que señalar que es alrededor del 11,2 por ciento del PIB de España en 2019. Y es una gran oportunidad para impulsar la modernización de España. Una modernización, que debe pasar por amplios consensos parlamentarios. El primero de los cuales debe ser la aprobación cuanto antes de unos Presupuestos Generales de Estado que sean el reflejo de ese impulso modernizador en nuestro país.

Y relacionado con el anterior, un gran plan nacional de inversión y reformas que aumenten la resiliencia y el crecimiento a largo plazo. Junto con medidas destinadas a hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la crisis.

Para ello, es ineludible que en España se superen las desconfianzas, se aparque la crispación y comience, como en Europa, un camino de diálogo primero, y de acuerdos después, que permitan aumentar la cohesión económica, social y territorial de España.

El camino no será fácil, ni en Europa ni en España, pero merece la pena anteponer el bienestar de los ciudadanos. Una ventaja es que, salvo las elecciones autonómicas en Cataluña, tendremos un periodo largo sin elecciones que puede favorecer esos consensos internamente y también en la Unión Europea, donde habrá que seguir batallando.

Europa ha decidido situarse a la vanguardia de la revolución tecnológica y medioambiental, fomentando la cohesión económica, social y territorial. Ha decidido hacer realidad el artículo 1-3.3 de su constitución:

“3. La Unión obrará en pro del desarrollo sostenible de Europa basado en un crecimiento económico equilibrado y en la estabilidad de los precios, en una economía social de mercado altamente competitiva, tendente al pleno empleo y al progreso social, y en un nivel elevado de protección y mejora de la calidad del medio ambiente. Asimismo, promoverá el progreso científico y técnico. La Unión combatirá la exclusión social y la discriminación y fomentará la justicia y la protección sociales, la igualdad entre mujeres y hombres, la solidaridad entre las generaciones y la protección de los derechos del niño. La Unión fomentará la cohesión económica, social y territorial y la solidaridad entre los Estados miembros. La Unión respetará la riqueza de su diversidad cultural y lingüística y velará por la conservación y el desarrollo del patrimonio cultural europeo.”

Enhorabuena.