El respeto a la ley es uno de los pilares básicos de la democracia. Sin él, la democracia se encuentra secuestrada ante la actuación arbitraria de cualquier persona. Si esto es grave de por sí, lo es aún más cuando, por una parte, quien realiza estas conductas contrarias a la ley son representantes públicos que entre sus funciones tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley. Y por otra, cuando ese abuso ilegítimo de poder se produce en un parlamento para pretender alterar la composición, en este caso, del Senado.

Digo esto en relación al boicot en el Parlamento de Cataluña a la elección de Miquel Iceta como senador, ante la propuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que sea Presidente del Senado. Podrá gustar más o menos la forma de hacer público ese deseo, podrá gustar más o menos la persona elegida. Pero, de lo que se trata en este momento es de respetar la ley, pero también las costumbres parlamentarias donde los distintos partidos no se inmiscuyen en las propuestas de los otros grupos.

El Reglamento del Parlamento de Cataluña, en el Capítulo IV, trata sobre Los senadores que representan a la Generalidad en el Senado y su relación con los órganos del Estado. En su sección Primera, de la elección de los senadores que representan a la Generalidad en el Senado dice en el artículo 174, Elección de los senadores,

  1. “El Pleno del Parlamento, en convocatoria específica, designa a los senadores que han de representar a la Generalidad en el Senado, de conformidad con el Estatuto de autonomía de Cataluña.
  2. La Mesa del Parlamento, de acuerdo con la Junta de Portavoces, fija el número de senadores que corresponde proporcionalmente a cada grupo parlamentario.
  3. El presidente del Parlamento fija el plazo en que los representantes de los grupos deben proponer sus candidatos. Finalizado dicho plazo, el presidente hace públicas las correspondientes resoluciones y convoca el Pleno del Parlamento para su ratificación.
  4. SI ES PRECISO SUSTITUIR A ALGUNO DE LOS SENADORES A LOS QUE SE REFIEREN LOS APARTADOS 1 Y 3, LA PERSONA SUSTITUTA DEBE SER PROPUESTA POR EL MISMO GRUPO PARLAMENTARIO QUE HABÍA PROPUESTO A SU ANTECESOR.”

Es decir, si hay que sustituir a un senador del Grupo socialista, es el grupo socialista quien debe proponer. Dice “debe”, no “puede”. Dice “debe”, no “que les guste a los demás grupos la persona propuesta”. Dice “debe”, no “que se condicionará el voto teniendo en cuenta los futuros cargos que la persona propuesta pueda ocupar más adelante”. Repito, dice, debe ser propuesto por el mismo grupo parlamentario que había propuesto a su antecesor. NADA MÁS Y NADA MENOS.

No es bueno para las instituciones que se produzcan estas tensiones y rupturas de las reglas de juego, que las debilitan. Por eso, Es lamentable que la democracia española tenga que vivir un nuevo episodio de ataque al Estado de Derecho y de vergüenza institucional, como el bloqueo que hizo el PP en las Cortes Valencianas al nombramiento de Leire Pajín durante meses en el año 2009. Aquel abuso ilegítimo, producido por un PP valenciano acechado, y hoy ya en muchos casos condenado por corrupción, se ha repetido. Es decir, los independentistas ahora, como entonces el PP, pisotean la democracia.

En esta situación, Ciudadanos afirmó que no bloquearía en el Parlament la designación del socialista Miquel Iceta como senador autonómico, pero votará en contra de que sea elegido presidente del Senado. Con esta decisión, Ciudadanos no solo actúa con normalidad democrática, sino que además vuelve a adelantar al PP en esa batalla que tienen en la derecha por ver quién es el líder de la oposición.

Casado debería tomar nota, sobre todo de cara al pleno de investidura donde tendrían que facilitar la elección de Pedro Sánchez. Pero, también, a lo largo de la legislatura llegando a acuerdos con el gobierno socialista en cuestiones de Estado que sirvan para mejorar el bienestar de los ciudadanos, ya sea en educación, pensiones, política territorial o modificaciones del marco constitucional.

Entre tanto, ERC se ha vuelto a equivocar. Ha vuelto a atentar contra la normalidad democrática, y contra el deseo de la mayoría de los catalanes de salir del callejón sin salida al que han llevado a las instituciones catalanas y a la convivencia en esa comunidad. Como ha señala el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, «no están vetando a Iceta, sino a la convivencia, al entendimiento y al diálogo. Demuestran tener miedo a las soluciones, al diálogo».