En 2017, el economista y pensador Joaquín Estefanía publicó un libro, fiel reflejo de la situación social provocada por la crisis del 2008, por todos los fenómenos que antes la produjeron y por todas las consecuencias de “austericismo” impuesto a la que se sometió a muchos países y a una ciudadanía que sufrió la locura de un capitalismo voraz.

El libro tiene un título muy sugerente: “Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto?”. Su objetivo es explicar a las generaciones siguientes, en este caso a sus nietas, cómo se está desarrollando el siglo XXI y los graves problemas de desigualdad, retroceso en la escala social, y, sobre todo, la ruptura entre generaciones que provoca que los jóvenes vivan peor que sus padres o, al menos, con menores esperanzas en el futuro.

Sin embargo, resulta más sugerente el subtítulo: “Los graves errores que nos han llevado a la era Trump”. Recomiendo su lectura por la clarividencia que siempre muestra J. Estefanía.

Seguro que ahora estará vigilante ante el proceso de primarias en EE.UU. Y deseo con todas mis fuerzas que el resultado de las elecciones generales de noviembre 2024 no provoque la segunda parte del libro por la llegada de Donald Trump, ¡de nuevo!, a la Casa Blanca.

De todos los soberbios autócratas de la ultraderecha actual, Trump puede ser el más peligroso porque, en el caso de que sea presidente, dispondrá bajo su mando de una gran potencia, porque además vuelve con ansias de revancha y venganza, porque aplicará más mano dura para no ser expulsado por la propia democracia, y porque es un desvergonzado sin educación que prefiere la provocación y la bronca al diálogo.

No obstante, coincido con Naomi Klein cuando advierte que, si Trump gana, mucha responsabilidad será directamente del propio Biden. ¿De verdad considera que él es el único que puede hacer frente al trumpismo? ¿En serio esto se ha convertido en una rivalidad entre dos gallos de pelea?

Biden debería dar explicaciones, en primer lugar a su partido demócrata, y en segundo lugar a todos los progresistas del mundo que confiábamos en que su entrada en la Casa Blanca era un paso para abrir la sucesión de los demócratas. ¿Qué ha pasado con Kamala Harris? ¿Qué papel le tiene reservado?

Ella misma ha tenido que dar el paso y proclamar que “se siente preparada para gobernar” ante las continuas críticas a Biden por su avanzada edad, los lapsus de memoria y su imagen deteriorada. ¿Tendrá Kamala que pelear frente al presidente Biden?

Volvamos a Trump. No me acostumbro a “las ideas tontas”, como ha definido Josep Borrell la última provocación de Trump hacia los aliados de la OTAN. Su estilo de sheriff o, más bien, de matón mafioso es lo que menos necesitamos en un mundo globalizado e interdependiente donde se necesita para su gobernanza mucha inteligencia emocional, capacidad de empatía y diálogo frente a las armas.

Estamos sentados sobre un polvorín, con guerras que se están eternizando, a las que no se les ve un final próximo. La invasión de Ucrania no ha sido un “paseo” rápido de Rusia, pero tampoco está siendo una victoria por parte de Europa en su apoyo a Ucrania.

La invasión empezó el 24 de febrero de 2022. Ya son dos largos años, y hemos perdido la cuenta del número de muertos de ambos bandos. Aunque la ONU y António Guterres protesten reiteradamente, lo cierto es que no hay condena unánime a Rusia porque no olvidemos que China y su aliada África, además de un número importante de países latinoamericanos no las apoyan.

El otro bárbaro y cruel conflicto es el de Israel-Palestina. Me impresiono mucho las declaraciones de un joven soldado israelí manifestando que “la guerra solo terminará cuando se haya exterminado a todos los palestinos”. Da igual si son hombres, mujeres, ancianos o niños. Todos deben morir. Y lo decía con absoluta frialdad.

Netanyahu no es Israel. Como Hamás tampoco es Palestina.

Veo sufrir y pelear a Borrell, como alto representante europeo, denunciando abiertamente la actitud de Netanyahu, y exigiendo un embargo de armas de EEUU a Israel. Si lanzan una ofensiva contra un área altamente poblada, con más de 1,7 millones de personas estrelladas contra un muro, no pueden escapar. Cuando hay una guerra, la gente escapa, pero la gente en Gaza no puede escapar. Están con las puertas cerradas. Están siendo bombardeados sin que puedan escapar“.

Mientras Biden, entre susurros, comenta estar ya harto de la actitud de Netanhayu, el cual está absolutamente descontrolado. Pero los susurros no sirven.

2024 será un año muy complicado. Con las elecciones europeas en primavera y las elecciones estadounidenses en noviembre. De los resultados de ambas, podrá sobrevivir nuestra maltrecha y angustiada democracia, que parece encontrarse en la UVI.

Si la ultraderecha avanza más en Europa rompiendo los lazos de cooperación entre los países europeos y si Trump gana en EEUU, con toda la furia que le ha ido alimentando estos años, nos espera un futuro muy preocupante.