La política es una preocupación de seres humanos libres y su existencia es una prueba de libertad. Por este motivo, muchas élites políticas y económicas pretenden alejar al mayor número de personas de ella, para de esta forma retener el poder y que primen los intereses de unos pocos, que son ellos. Por eso, hay que aumentar la equidad para que todas las personas tengan la libertad y el tiempo necesario para informarse, elegir y decidir quienes les gobiernan y como.

La mayoría de los españoles, en el debate del estado de la nación, vio al presidente del gobierno como alguien que conoce los problemas del país, demuestra sensibilidad hacia los problemas de los españoles y tiene iniciativa política. Concretamente, para el 62,2 por ciento de los ciudadanos el presidente demostró conocer los problemas del país. Para un 53,1 por ciento, presentó sensibilidad hacia los problemas de los españoles. Y para un 61,3 por ciento, mostró tener iniciativa política, según los datos de la Encuesta del CIS elaborada tras el debate.

Ante la pregunta de cómo le parecieron en su conjunto las intervenciones del presidente del gobierno, a un 63,2 por ciento, le parecieron serias; a un 56,8 por ciento, responsables; a un 41,1 por ciento, realistas; a un 53,3 por ciento, superficiales; a un 55,1 por ciento, demagógicas; a un 62,3 por ciento, claras y comprensibles; y a un 67,7 por ciento, optimistas.

Estos datos están ahí, pero también hay que tener presente la elevada volatilidad en las opiniones de los ciudadanos a la hora de dar su aprobación o no a determinas actuaciones o fuerzas políticas, cuando además no hay convocados, en el horizonte próximo, procesos electorales hasta mayo del año que viene.

Lo que parece evidente es que los ciudadanos están interesados por la política y por las políticas que se realizan. Ya que éstas tienen incidencia directa en sus vidas, en sus necesidades y en cómo resolver muchas de sus incertidumbres.

Lo que hay que tener presente es que los ciudadanos, ahora, no tienen tanta fidelidad a la hora de votar, y además un porcentaje cada vez mayor decide en el último momento a quien votar según le convenga en ese momento. Lo que, unido a la gran fragmentación política existente, hace imprescindible invertir mucho tiempo en hacer llegar a la población las políticas que se realizan y el marco por el que se realizan.

En lo que respecta al debate del estado de la nación:

  • Un 75,1 por ciento de la población tenía conocimiento de que en el Congreso de los Diputados se había celebrado un debate parlamentario sobre temas de interés general, el llamado debate sobre el estado de la nación. En sentido contrario, un 24,9 por ciento no tenía conocimiento.
  • Un 48,6 por ciento de los ciudadanos, opina que el debate es muy/bastante interesante para personas como ella. Un 47,8 que poco o nada interesante. Un 2,2 por ciento no sabe. Y un 1,3 por ciento no contesta.
  • Siete de cada diez personas que siguieron del desarrollo del debate en directo lo hizo por televisión. Concretamente, un 68,6 por ciento, por Televisión. Por radio, un 30,8 por ciento. Por internet, un 25,9 por ciento. Y por los periódicos, un 6,3 por ciento.
  • Un 68,3 por ciento de la población, con independencia de que siguiera o no en directo el debate sobre el estado de la nación, ha visto o escuchado alguna información sobre él. Mientras, un 31,2 por ciento de la ciudadanía no ha visto ni escuchado ninguna información.
  • Un 50,1 por ciento de españoles, creen que en estos debates se trata poco/nada los temas que realmente preocupan a los ciudadanos. Un 44,8 por ciento opina que se tratan estos temas mucho/bastante. Y un 15,8 por ciento, cree que en ninguna medida.

  • La ciudadanía ve poca utilidad en este tipo de debates. Un 36,9 por ciento los ve poco útiles. Un 27,2 por ciento, nada útiles. Un 23,4 por ciento, bastante útiles. Un 9,2 por ciento, muy útiles. Un 2,1 por ciento, no sabe, Y un 1,3 por ciento, no contesta.
  • La gente cree mayoritariamente que han predominado las críticas, reproches y acusaciones de unos a otros en el debate. Concretamente, un 68,6 por ciento de la población opina de esta manera, frente a un 16,4 por ciento que cree que en las intervenciones por lo general han predominado las propuestas para solucionar los problemas del país.
  • El debate es calificado como conflictivo. Un 52,8 por ciento de los encuestados afirma que el desarrollo de este debate parlamentario ha sido en general muy/bastante conflictivo. Un 37,6 por ciento, que poco/nada conflictivo; Un 8,1 por ciento, no sabe. Y un 1,5 por ciento, no contesta.

Que no nos alejen de la política, que es una preocupación de seres humanos libres y su existencia es una prueba de libertad, para que decidan un grupo reducido de élites políticas y económicas.

Que no nos alejen de la equidad para que todas las personas tengan la libertad y el tiempo necesario para informarse, elegir y decidir quienes les gobiernan.

Que nos alejen de la democracia y sus debates. Porque si nos alejan las élites decidirán por la mayoría.