El coronavirus está poniendo patas arriba todo el sistema político, económico y social de cualquier continente. Como si se tratara de una película de ciencia ficción en la que las epidemias de virus desconocidos atacan nuestra vida en el planeta, estamos viendo algo realmente insólito. Pero que podemos destacar algunas reflexiones:

  • Somos más vulnerables como especie humana de lo que a veces nos creemos. Una cura de humildad cuando pensamos que somos imbatibles.
  • Al mismo tiempo que somos vulnerables, también mostramos nuestra fortaleza, capacidad de reaccionar, y de trabajar conjuntamente. Científicos, sanitarios, políticos, … tomando medidas de investigación, cuidado y prevención. Ante una emergencia como esta, se coordinan efectivos y se trabaja tanto como sea posible.
  • La globalización no es solo una cuestión económica, sino claramente medioambiental, y que, con la misma rapidez o incluso superior, que las personas viajamos a cualquier lugar del planeta, también viajan nuevos problemas desconocidos como el actual coronavirus.
  • Nadie está a salvo de un peligro como este. Todos nos igualamos ante una amenaza.
  • La responsabilidad individual está suponiendo también una responsabilidad social: familias, empresas, instituciones, … están, de forma colectiva, tomando medidas de precaución con la finalidad de frenar la propagación.
  • La necesaria actuación de “sentido común”, siendo preventivos ante una gravedad desconocida, hay que ser prudentes, actuar individualmente con mesura, sabiendo que la sociedad no se colapsará, ni en su distribución de recursos ni medios de subsistencias. Hay que dejar que las urgencias funcionen, que los médicos y sanitarios actúen, que no entremos en una espiral de locura, sino de prevención.
  • Sin duda, los costes económicos serán incontables. Será difícil cuantificar cuántas son las pérdidas y cómo se asumirán, porque las asumiremos entre todos. Pero, lo más significativo e importante es que, por encima de las pérdidas económicas, del colapso social, de la angustia personal, está primándose LA SALUD DE LA CIUDADANÍA.

Las decisiones gubernamentales que se están tomando de parar, incluso eventos tan significativos y esenciales para una población como la valenciana, afectada por la no celebración de las Fallas o la Madalena, tienen un objetivo prioritario: la salud de las personas.

En momentos tan intensos como el actual, difíciles de contar si no los estuviéramos viviendo, es cuando se demuestra la fortaleza del Estado Social de Derecho, de su burocracia administrativa, del trabajo funcionarial, y del tan necesario liderazgo político, capaz de tomar decisiones complejísimas que ayudan a la prevención.

Como siempre ocurre en estas cosas, habrá alguien que criticará sea cual sea lo decidido. Pero, cuando todo esto haya pasado, se mostrará quién ha estado a la altura de las circunstancias. Y el gobierno de España junto con las Comunidades Autónomas está actuando por el bien social.

Antes que nada, hoy son las personas la principal prioridad.