La crisis económica, de la que aún seguimos padeciendo una buena parte de las consecuencias, supuso, además de los efectos perversos para muchísimos trabajadores que perdieron su empleo, su negocio o su empresa, una caída de ingresos para las Administraciones Públicas. Entre ellas los Ayuntamientos, que no fueron compensados a pesar de las subidas de impuestos a las clases medias.

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