Tras más de un año de pandemia, donde muchos millones de españoles tuvieron que teletrabajar, la opinión mayoritaria de la ciudadanía es que el teletrabajo es positivo para la sociedad. Concretamente, el 52,2 por ciento de los ciudadanos así lo creen. Un 22,5 por ciento opina que es perjudicial. El 14,1 por ciento considera que en unas cosas es positivo y en otras negativo. Y, un 11,1 por ciento no sabe no contesta, según la encuesta del CIS, Tendencias en la sociedad digital durante la pandemia.

Vistos estos datos, y ante el rápido avance científico-tecnológico en el que nos encontramos, parece oportuno profundizar en el estudio de un teletrabajo que hasta la pandemía era muy residual en España.

Antes del 13 de marzo del año 2020, solo el 9,4 por ciento de los trabajadores utilizaban el teletrabajo como forma habitual de trabajo. Un 9,3 por ciento, lo hacía con frecuencia. Otro 25,9 por ciento, solo lo hacía esporádicamente. Y un 54,9 por ciento, lo empezó a realizar con la pandemia.

¿Por qué creen los ciudadanos que el teletrabajo es positico? Un 80,8 por ciento de las personas considera que es positivo porque evita desplazamientos, reduciendo atascos y la contaminación; un 75,9 por ciento, porque facilita la conciliación familiar y la cercanía de los progenitores con sus hijos pequeños; un 71,7 por ciento, porque facilita la movilidad de los que tienen que desplazarse necesariamente (reduce el tráfico); un 71,6 porque da flexibilidad para vivir en otro lugar al del trabajo; un 69,4 porque permite estar más tiempo con la familia. Y entre 2,2 y el 1,3 por ciento porque permite flexibilizar horarios y gestión de trabajo, mejora la calidad de vida; ahorra tiempo, menos estrés; porque facilita seguir trabajando y se genera y aumenta empleo; porque evita contagios de Covid-19; porque ahorra dinero y recursos y evita gastos;  y porque es un avance, como modelo productivo y de gestión.

¿Por qué creen los ciudadanos que el teletrabajo es perjudicial? Los porcentajes mayores están relacionados con el aislamiento y la soledad, la afectación que tiene para algunos sectores económicos, las dificultades de promoción y el incremento de los gastos.

Así, un 80 por ciento cree que es perjudicial porque fomenta el aislamiento social. Un 64,2 por ciento, porque afecta negativamente a sectores ecnómicos como el comercio, el ocio, la hostelería o los transportes. Un 62,1 por ciento, porque puede dar lugar a patologías debido a la soledad y el asilamiento. Un 40,3 por ciento, porque dificulta promocionarse en el trabajo. Un 32,8 por ciento, porque supone nuevos gastos. Un 6,3 por ciento, por la pérdida del contacto humano y social, falta de comunicación y relaciones interpersonales. Un 3,2 por ciento, por la pérdida de puestos de trabajo y peor servicio. Y un 4,2 por ciento, porque se trabaja más horas y hay perdida de derechos laborales.

La experiencia conseguida durante este tiempo teletrabajando, debe de ser una oportunidad para construir una política de teletrabajo en las empresas y en España que cambie la cultura laboral presentista. El teletrabajo debe dejar de ser algo puntual y convertirse en un pilar esencial de las nuevas relaciones laborales en el siglo XXI. En un mundo, donde las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están revolucionando el trabajo y la vida cotidiana.

Aprovechemos esta oportunidad para aprender a teletrabajar, para estudiar cuantos días son los adecuados para esta modalidad, para analizar e ir incluyendo un marco regulatorio a través de los convenios colectivos donde se recojan los derechos, la voluntariedad, el respeto a la vida privada del trabajador, el cumplimiento de las normas de riesgos laborales, la formación, la mejora que supone para la movilidad y el medioambiente en las ciudades.

Frente a tanto ruido que ensordece la sociedad, concentrémonos en explorar la oportunidad que nos ha dado la pandemia con tantas personas teletrabajando. Estudiemos y analicemos los resultados para tomar las decisiones adecuadas que lleven a incluir de una vez por todas el teletrabajo en el marco de una nueva cultura laboral en España, basada en la confianza y la corresponsabilidad.

Andar ese camino, reportará beneficios y bienestar a las empresas, a la sociedad y a las personas.