El Índice de democracia 2020, que realiza The Economist, ofrece una imagen del Estado de la democracia en el mundo. Un año más, este informe sitúa a España entre las democracias plenas del planeta, en el puesto veintidós, tras analizar a 165 Estados independientes y dos territorios. Es decir, los españoles vivimos en uno de los 23 países con democracias plenas. Un hecho, que solo pueden disfrutar el 8,40 por ciento de la población mundial, y un 13,80 por ciento de países.

Hay que poner en valor que en un año difícil para todas las democracias del mundo por la pandemia de la COVID-19, España permanece entre las democracias plenas, cuando en Europa dos países como Francia y Portugal han bajado a la categoría de democracias imperfectas.

En el año 2020, casi la mitad de la población mundial, el 49,1 por ciento, vive en una democracia de algún tipo. Y solo el 8,4 por ciento reside en una “democracia plena”. Más de un tercio de la población mundial, el 35,6 por ciento, vive bajo un gobierno autoritario, con una gran parte en China.

Por países, 75 de los 167 países y territorios, es decir, el 44,9 por ciento del total, se consideran democracias. De ellas, el número de «democracias plenas» aumentó a 23 en 2020, frente a 22 en 2019. El número de «democracias imperfectas» se redujo en dos, a 52. Y de los 92 países restantes, 57 son «regímenes autoritarios», frente a 54 en 2019, y 35 están clasificados como «regímenes híbridos”, en comparación con los 37 del año 2019.

El índice de democracia se basa en una metodología con cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, el funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política y libertades civiles. Dentro de ellas, hay una variedad de indicadores que se van puntuando, y hacen que cada país tenga un puesto en el ranking y se encuadre o clasifique en uno de los cuatro tipos de régimen: «democracia plena», “democracia imperfecta”, “régimen híbrido” o “régimen autoritario”.

Esta información, que tiene gran repercusión, ya había sido publicada cuando el ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, comparó recientemente la situación del opositor Navalni con la de los políticos independentistas catalanes.

Que haga estas declaraciones este señor, es desproporcionado y erróneo, y él lo sabe, pero entra dentro de la estrategia de desestabilización de las democracias occidentales que está realizando su país desde hace bastantes años. Lo que se le olvida, y por eso tenemos que recordárselo nosotros, es que Rusia, ocupa el lugar 124 y es considerado como un régimen autoritario.

Pero, tras estos sucesos y en plena tensión de la UE con Rusia, que el Vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 del gobierno de España, Pablo Iglesias, diga en una entrevista en el diario ARA que “no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España cuando los líderes de los dos partidos que gobiernan Cataluña uno está en prisión y el otro, en Bruselas”, es un ejercicio de ignorancia que solo se puede explicar por la desesperación ante el incierto resultado de su partido en las elecciones catalanas.

Este tipo de declaración desprestigia a quien las hace por ser falsas, pero también a España al realizarlas como vicepresidente segundo del gobierno de España. Le hubiera bastado que uno de sus asesores le dijera que ese no es el camino para intentar recuperar votos, como verá no solo en Cataluña.

De un miembro del gobierno de España se espera que se congratule porque el país que gobierna sea considerado una democracia plena. Y a renglón seguido, señale que políticas va a realizar para mejorar aún más ese puesto los próximos años.

¿Qué va a hacer para mejorar en el apartado de proceso electoral y pluralismo donde España saca una puntuación de 9,58? ¿Qué va a hacer para mejorar en el apartado de funcionamiento del gobierno, donde España saca una puntuación de 7,14? ¿Qué va a hacer para mejorar en el apartado de participación política, donde España saca una puntuación de 7,22? ¿Qué va a hacer para mejorar en el apartado de cultura política, donde España saca una puntuación de 8,13? ¿Qué va a hacer para mejorar en el apartado de libertades civiles, donde España saca una puntuación de 8,53?

De un miembro del gobierno de España se espera que ponga en valor el logro de los españoles, de nuestra democracia y de nuestra Constitución, al situar a España como una democracia plena, cuando países como Francia, Estados Unidos, Italia o Bélgica están calificadas como democracias imperfectas.

Dicho esto, el informe de este año analiza como la pandemia ha afectado a la democracia y la libertad en todo el mundo. Como la pandemia ha acelerado el cambio en el equilibrio global de poder de Occidente a Oriente. Como la democracia ha sido puesta a prueba por un virus que ha traído como consecuencia una reducción de las libertades civiles a gran escala, un incremento de la tendencia de intolerancia y censura hacia las opiniones disidentes, ataques a la libertad de expresión, fracasos en la rendición de cuentas.

Hechos graves, donde los ciudadanos aceptaron perdidas temporales de libertad, con el objetivo de salvar millones de vidas. Hechos graves, que se sumaron a la crisis democrática en Estados Unidos por la creciente polarización y el declive social; al retroceso democrático registrado en Europa del Este y América Latina; y al aprovechamiento de la emergencia sanitaria en algunos países para tener cobertura para intensificar abusos de poder que ya se venían realizando.

La democracia es muy frágil y todos tenemos el deber protegerla y ampliarla.