La crispación es una grave enfermedad que comienza con pequeños síntomas, pero de no ser atajada, va carcomiendo los cimientos de la convivencia, hasta acabar con ella, y dar paso al odio, la intransigencia, el enfrentamiento permanente y la ruptura de la sociedad en la que se instala.

Supone un peligro de muerte para la democracia, pero también para la prosperidad de los ciudadanos al imposibilitar la construcción de un futuro compartido. Por eso, es tan importante acabar con la crispación y con quienes la generan cuanto antes, como si de una mala hierba se tratara.

El 86 por ciento de los españoles creen que en estos momentos en España hay mucha/bastante crispación y tensión política. A un 79,2 por ciento le preocupa mucho/bastante que exista crispación política. Y un 90,4 por ciento cree que en estos momentos es muy/bastante importante intentar reducir la crispación política que existe en nuestro país, según la encuesta sobre cuestiones de actualidad de abril 2022, realizada por el CIS.

Estos datos muestran que las cosas tienen que cambiar y que es urgente reducir una crispación y una tensión política que cada vez está más presente en el día a día de la vida de los españoles. Pero también, señalan un camino marcado por los ciudadanos a sus representantes institucionales, ya que la mayoría quiere acuerdos de Estado.

Sí, acuerdos de Estado, que sobre todo los partidos de la oposición deberían de propiciar, abandonando definitivamente la oposición de tierra quemada que no beneficia en nada a la población y tampoco a sus aspiraciones de llegar al gobierno en un futuro.

Así, se puede destacar que:

  • Nueve de cada diez españoles dan mucha importancia a llegar a pactos de Estado. Es decir, el 89,7 por ciento de la población da mucha importancia a que los partidos lleguen a pactos de Estado sobre materias clave de la política nacional.

  • El 92,2 por ciento de la población cree que los partidos políticos tienen la obligación de alcanzar consensos sobre temas importantes que afectan a los españoles.

  • Los españoles también tienen claro las cuestiones sobre las que PSOE y PP deberían alcanzar los acuerdos: la renovación del Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, la lucha contra la violencia de género, la política exterior en relación a Marruecos y el Sahara, la política exterior en relación a la guerra de Ucrania, la política exterior en relación a la guerra de Ucrania, la transición energética, el precio de la energía, la gestión de los fondos europeos.

Llegados a este punto, si los españoles quieren pactos de Estado, creen que los partidos políticos tienen la obligación de alcanzar consensos sobre temas importantes que les afectan, y también priorizan las cuestiones sobre las que PSOE y PP deberían alcanzar los acuerdos, la pregunta es obvia: ¿Por qué no se hacen, Feijoo?

Pues, porque desgraciadamente en el PP han cambiado al presidente del partido y algunas caras, pero continúan con la estrategia de la crispación y de pactar con la ultraderecha con tal de gobernar donde sea o ganar un puñado de votos.

La sociedad española se encuentra ya en una campaña electoral permanente, que durará hasta 2024. Es necesario, que los dirigentes y los representantes políticos que están pidiendo el voto a los ciudadanos se contengan a la hora de incrementar la crispación y la tensión política.

Lamentablemente, parece que no va a ser así. Vox ya ha comenzado con su discurso antiinmigración en la campaña andaluza, y el PP lejos de plantarse, continua con la calculadora para poder gobernar a cualquier precio.

La democracia es un sistema político frágil, y los ciudadanos deberían de manera activa denunciar y combatir a los que pretenden quebrar la convivencia por sus intereses partidistas. La mejor medicina, en democracia, es no votar a los partidos políticos que mediante sus palabras o por sus actos realicen comportamientos antidemocráticos o autoritarios.

Veremos qué pasa en Andalucía y en las posteriores elecciones. Pero los pactos de Estado continuarán siendo cada vez más urgentes y necesarios en algunas materias.