Si un observador externo, suficientemente distanciado, analizara la forma en la que funciona este Planeta y cómo sus habitantes hemos hecho frente al reto de la actual pandemia sacaría, al menos, tres grandes conclusiones.

La primera es que nuestros modelos de organización societaria y económica presentan diferencias significativas entre sí, que tienen efectos prácticos en nuestros modos de vida y en nuestro papel –el de cada uno de nosotros– en las sociedades en las que vivimos y en la forma de relacionarnos con la naturaleza.

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