“La gente suele reírse / cuando les hablas de cambiar el mundo. / No entienden que / precisamente es en la risa / donde todo empieza.”

Este poema de Escandar Algeet, en La Risa Fértil, refleja muy bien la victoria electoral del PSOE en las elecciones generales del pasado 28 de abril. Hay momentos en la historia de los pueblos, donde las personas, en medio de sus caminos vitales tienen que decidir, si pararse para mirar y volver hacia el pasado; o, por el contrario, caminan hacia un futuro mejor.

Ese instante determinante, es el que se acaba de vivir en estas elecciones. Y en él, la mayoría de los españoles, han decidido mirar al futuro con una sonrisa, con esperanza, con coraje y determinación frente a los discursos de la mentira, la sospecha, y el desaliento que planteaban una vuelta al pasado.

La mayoría de los ciudadanos se ha movilizado para garantizar un proyecto social para España; se ha movilizado para defender la democracia frente al auge de los populismos que quieren acabar con ella; se ha movilizado para impulsar una agenda política que garantice un crecimiento económico inclusivo y sostenible, que reduzca la desigualdad y lleve el bienestar a toda la población. Una agenda política, que recupere derechos y libertades, que la austeridad y el gobierno del PP podó sin descanso y sin complejos. En definitiva, una España que afronte los retos del presente y del futuro desde la senda de un progreso seguro, justo y duradero para todos.

Las elecciones, las ha ganado el PSOE y las ha ganado España. Pero queda parte del camino por recorrer, porque en menos de un mes habrá elecciones Europeas, Autonómicas y municipales. Este camino, no será tampoco fácil, y por eso los ciudadanos tienen nuevamente que movilizarse porque en estas instituciones se encuentran muchas de los servicios públicos que garantizan la igualdad entre los españoles.

En este momento de alegría, por la apuesta decidida por el cambio hacia el progreso, hay que destacar también una preocupación. La crispación y las mentiras sistemáticas utilizadas, especialmente durante el último año, contra el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han provocado cierta división en la sociedad española. Una división, que es necesario corregir por todos, y fundamentalmente por los que las incentivan por un supuesto cálculo electoral.

El resultado de las elecciones tiene que hacer ver al PP, Ciudadanos, Vox y los secesionistas que la sociedad española no quiere crispación, y que además la castiga en las urnas. Haces unos meses, tras la convocatoria en la Plaza de Colón de una concentración, contra el gobierno de Pedro Sánchez, donde PP, Ciudadanos y Vox pedían la celebración de elecciones ante lo que calificaban de traición a España, escribí un artículo titulado “Crispación + Cataluña + 3 derechas: ¿Les dará para gobernar?” En él, denunciaba el nivel de crispación insoportable que estaban provocando los convocantes.

Esa crispación, no les ha dado para gobernar a nivel nacional. Pero puede sumar en algunas comunidades autónomas y ciudades. Conclusión: hay que seguir activos y votar masivamente también por el futuro en estos espacios tan decisivos para nuestros derechos y nuestro bienestar.

Los españoles han elegido prosperidad y convivencia. NO quieren crispación. Por eso, sorprende el empecinamiento del PP, Ciudadanos, Vox y los independentistas. Los votantes se lo han dicho en las urnas, pero ya lo dijeron antes. Recuerden el Barómetro del CIS del mes de octubre, donde de manera clara los ciudadanos decían:

  • En España ya hay mucha crispación y tensión política. Y así, lo perciben la mayoría de la población. Concretamente, el 91 por ciento de los españoles. Y los que así piensan, también identifican a los responsables de la mayor crispación política. Un 52,3 por ciento, señalan a los políticos y los partidos políticos; un 13,6 por ciento, a los medios de comunicación, los/las periodistas; un 2,5 por ciento, a los empresarios y los poderes económicos; y un 28,4 por ciento, a todos por igual.
  • Creen que los partidos independentistas y el PP son los más responsables de la crispación y la tensión política. Cuando se les pregunta qué partido político le parece que hace más para que haya crispación en España en estos momentos, el 27,8 por ciento cree que los partidos independentistas; un 27,3 por ciento, el PP; el 7,1 por ciento, Ciudadanos; un 7 por ciento, Podemos; el 6,9 por ciento, el PSOE; y un 21,6 por ciento, todos por igual.
  • Identifican a los líderes políticos que crispan. Ante la pregunta: de los líderes políticos que usted conoce, quien es más responsable de que haya crispación política en este momento. Un 17,5 por ciento, afirma que Pablo Casado; un 11 por ciento, Pablo Iglesias; el 9,9 por ciento, Albert Rivera; un 9,8 por ciento Pedro Sánchez; y un 28,8 por ciento, todos por igual.
  • Tienen una gran preocupación por la crispación política. A un 78,5 por ciento de los encuestados les preocupa que en España existe crispación política; a un 9,2 por ciento les preocupa poco; y a un 4,2 por ciento nada.
  • Y piensan que, en estos momentos, debería hacerse algo para intentar reducir la crispación política que existe en España. En particular, un 87,8 por ciento cree que debería hacerse algo para reducir la crispación política; un 7,7 por ciento está en duda; y un 3,8 por ciento, no cree que debería hacerse nada para reducir la crispación política.

En el artículo mencionado antes, decía que “es necesario, que los dirigentes y representantes políticos que están pidiendo el voto a los ciudadanos se contengan a la hora de incrementar una crispación y tensión política que los ciudadanos perciben y quieren reducir. Lamentablemente, parece que no va a ser así.”. Efectivamente, no ha sido así. Pero ahora, los que han jugado a crispar tienen la oportunidad de rectificar, por el bien de España y de sus propios resultados electorales.

En su programa electoral, el PSOE decía: “El nuevo PSOE en el Gobierno aspira a lograr el cambio social a través de la democracia institucional, a través del pacto, el diálogo, la negociación y el consenso, con un talante sereno y reformista.” Lo están consiguiendo. Pero, recuerden:

“La gente suele reírse / cuando les hablas de cambiar el mundo. / No entienden que / precisamente es en la risa / donde todo empieza.”