En Epístolas Morales a Lucio, Seneca afirma que la verdadera nobleza está en la práctica de la virtud. Esta práctica, es la que, durante semanas, meses, estamos viendo en personas anónimas que están poniendo en peligro sus propias vidas por salvar las nuestras. En personas que están sufriendo enormes sacrificios vitales para evitar que el resto de la población salga de sus casas en el confinamiento.

Sus hazañas, cotidianas y anónimas como ellos, serán recordadas y deben servir de guía para sacar lo mejor que todos llevamos dentro. Deben servir de rumbo para unirnos ante las incertidumbres y los problemas a los que tenemos que enfrentarnos como sociedad. Deben ser un faro para que las personas vuelvan a estar en el centro, y la equidad y la justicia social desplacen a una codicia que todo lo corroe.

Son héroes y heroínas, porque son personas que realizan acciones muy abnegadas en beneficio de una causa noble. Les llamamos héroes y heroínas y les aplaudimos a las ocho todos los días, pero se juegan la vida por menos de 1.000 euros. ¿Es justo? ¿Habría que cambiarlo? O ¿Nuestras conciencias se quedan tranquilas solo con aplaudirles con la canción “Resistiré” de fondo?

He podido leer la carta de los médicos residentes de familia de la zona de Sabadell, dónde se dirigen al Gobierno de Cataluña, podría ser a cualquier otro gobierno autonómico, para hacerles llegar su malestar y preocupación por distintas cuestiones, entre las que se encuentra sus salarios mileuristas.

En ella se puede destacar:

“Nos llamáis “héroes” y nos aplaudís cada día religiosamente a las 20:00 pero después nos dais la espalda con un sueldo indigno que no llega ni a los 1.000 € al mes. Un sueldo mucho menor que otras retribuciones del ámbito sanitario y, ni que decir tiene, menor que otro tipo de ámbitos. Absolutamente todos los residentes de familia nos hemos comprometido en nuestra labor y no tenemos ninguna duda de que si la situación está mejorando también gracias al gran trabajo que hemos llevado a cabo durante todos estos días.

En definitiva: no pedimos aplausos ni cartas de agradecimiento, pedimos que se nos reconozca el trabajo bien hecho en forma de nóminas equivalentes, COMO MÍNIMO, a la de meses anteriores. Pedimos implementación de pluses, concretamente de nocturnidad, de fin de semana, de peligrosidad y de menor supervisión. Reclamamos que todo ello se vea reflejado tanto en nóminas futuras como compensado en nóminas anteriores a las que dichas reclamaciones no fueron aplicadas, todo con el objetivo de llegar a tener un SUELDO DIGNO.”

¿Qué te parece la situación? ¿La conocías? Pero hay más:

¿Sabías que una cajera de supermercado o un reponedor gana un sueldo de entre 909 y 1.031 € netos al mes?

¿Sabías que un empleado de gasolinera gana 955 € al mes netos?

¿Sabías que hay investigadores que cobran 1.000 euros al mes ?

¿Sabías que un repartidor de las grandes multinacionales del comercio electrónico no llega a los 600 euros mensuales, como también ocurre con los riders?

¿Sabías que un conductor de ambulancia con pluses gana 1.500 euros brutos al mes? O un camionero entre 1.400 y 1.500 euros mes.

¿Sabías que un barrendero gana entre 1.003, 54 euros y 1.770,95 euros?

Los héroes y heroínas, como cualquier persona, necesitan salarios dignos. Parece algo razonable que tendrá que ser una realidad, no cuando acabe esta terrible pandemia, sino ahora, y para todos ellos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe, de junio de 2015, sobre las causas y las consecuencias de la desigualdad de ingresos en el mundo, establecía una estrecha relación entre ingresos y crecimiento económico. Los datos del informe no dejaban lugar a dudas en cuanto a la tendencia de acumulación de la riqueza en pocas personas: casi la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1 por ciento de la población, mientras la clase media reduce su número al mismo ritmo que sus ingresos, que provienen fundamentalmente del trabajo.

Junto a la constatación de la acumulación de la riqueza, el FMI realizaba dos afirmaciones. La primera, es que la concentración de ingresos en las personas más ricas lastra el crecimiento. Es decir, el FMI señalaba que el PIB es sensible a la distribución de los ingresos ¿Cómo? Cuando aumenta la renta del 20 por ciento de las personas más ricas, el crecimiento del PIB tiende a caer. Por el contrario, el aumento de la renta del 20 por ciento más pobre está asociado con un mayor crecimiento del PIB. La segunda, venía a demostrar que el incremento de renta de las clases medias y pobres potencia el crecimiento. Si el 20 por ciento de los más ricos incrementan sus rentas un punto porcentual, el crecimiento del PIB sería casi un 0,1 por ciento menor en los siguientes cinco años. Sin embargo, un crecimiento similar en la renta del 20 por ciento más pobre está asociada a un impulso de la riqueza nacional del 0,38 por ciento.

Desde que comenzó el confinamiento en nuestras casas, todos los días a las ocho de la tarde aplaudimos a nuestros héroes y heroínas anónimos desde nuestras ventanas. Un hecho bonito, cargado de simbolismo, donde les damos las gracias a todos ellos por hacer posible nuestra supervivencia en estos duros momentos.

En este confinamiento, hemos puesto en valor actividades que no considerábamos esenciales y que además no son remuneradas convenientemente. Es hora de cambiarlo.