Rafael Simancas, Punto Rojo Libros, Sevilla, 2019.

Rafael Simancas es un ilustre servidor público y profesor universitario, que se da a conocer como literato con esta espléndida novela que, sin duda, no dejará indiferentes a quiénes se adentren en sus cerca de quinientas páginas.

La trama discurre entre personajes de los bajos fondos de un Madrid lúgubre y oscuro y personas de buen corazón que se ven inmiscuidas en situaciones inéditas, bajo el telón de fondo del Congreso de los Diputados y de los extraordinarios profesionales que allí desenvuelven su actividad laboral: taquígrafos, letrados, ujieres, periodistas, asesores, técnicos, asistentes, limpiadores…

Los quince capítulos del libro transitan literariamente siguiendo las andanzas de los protagonistas, Alberto, Andrés, Alberto y Nicoleta, en torno a cuya figura e historia gira la intriga. Una mujer vapuleada en su pasado por almas sin escrúpulos, que logra salir de su esclavitud y reiniciar una nueva vida con su pequeña hija, por quién da todo por salvaguardarla de los duros lances anidados en su pasado.

Pero quienes manejan vidas ajenas con la desenvoltura de los que se creen sus amos, dominan los vericuetos de los laberintos de los caminos por los que discurrimos, encuentran a Nicoleta y le proponen una intriga a la que no puede sustraerse por haber secuestrado a su mayor tesoro: su niña.

Con la ayuda de Alberto, coleccionista de bellas miradas y enamorado de Nicoleta, para él Ionela, consigue recuperar a su menuda rubilla, no sin injerirse en un recorrido colmado de suspense y salpicado de continuas intrigas de la mano de hombres y mujeres mal encarados, a la par que de personas compasivas, que aún a riesgo de exponer su integridad la ayudan a retomar las riendas de un calmado estar, tras las sucesivas tormentas de su ayer. Frente a cobardes y malvados, los valientes y bondadosos, presentando también su autor a quienes todos encontramos y que nos sorprenden por desdoblarse en la ambivalencia.

Finalmente, tras diversas vicisitudes, en las últimas páginas, aflora el sol, vuelve la paz y Nicoleta, junto a su chiquilla y a Alberto, abrazan un futuro prometedor, que se anticipa armonioso.

El camino de la heroína llega a su fin, al mejor de los posibles, y nos deja un haz a la esperanza frente a la ignominia y la injusticia.  No podía ser de otra forma considerando quién es el autor y su impecable trayectoria en favor de la justicia, la igualdad y la libertad.

Les recomiendo su lectura, les permitirá ahondar en la naturaleza humana, en sus diversas dimensiones y asistirán en sus emociones al surgimiento de la luminosidad tras la oscuridad más irremediable.