La Constitución Española destaca la palabra Cultura de manera amplia. Algo que había tenido el precedente de aquel Discurso Preliminar leído en las Cortes en 1811, preámbulo de lo que sería la Constitución de Cádiz de 1812, y donde aparecía la dualidad de los términos de cultura y civilización como sustantivos intercambiables, obviando lo que después sería entendido como contrapuesto en el debate de la sociología alemana del final del siglo: la dicotomía implícita en los términos Gemeinschaft y Gesellschaft. Es decir, el valor de la cultura como fundamento de la Comunidad, y la condición civilizadora que pertenece a la Sociedad.

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