Como continuación de nuestro artículo de la semana pasada, vamos a examinar si alguien ha salido beneficiado por la moción, si ha habido perjudicados y las consecuencias políticas del debate.

Viendo cómo debatía el Presidente Rajoy con la Diputada Montero y con el candidato Iglesias Turrión, se tenía a ratos la sensación de que el debate estaba pactado. Con la cortedad de miras de la derecha española, Rajoy prefirió asentar indirectamente una estocada al PSOE en lugar de debilitar a Podemos. Si Rajoy no quería fortalecer a Podemos, no hubiera debido debatir con Montero, hubiera debido poner a sus Ministros a debatir incluso con Iglesias Turrión y reservarse él una pequeña intervención. Así hubiera demostrado que la moción de censura era una idea disparatada, para mayor gloria personal de un macho alfa, a la que el Gobierno dedicaba el tiempo y el interés justos. Pero a Rajoy le salió la veta mezquina: aprovechó para ningunear a un PSOE en situación precongresual, se dio un baño de solvencia y responsabilidad que no casa con los escándalos del Partido Popular y de hecho trató con deferencia al segundo partido de la oposición como si fuera la alternativa de Gobierno.

Con esa orientación del debate, no puede negarse que los beneficiados del mismo han sido, sobre todo, el Partido Popular y Podemos. El Partido Popular ha salido bien del debate, porque Rajoy ha tenido ocasión de actuar como un Presidente del Gobierno sólido, a quien nadie puede derribar, con capacidad oratoria y dialéctica y dominio de los temas. El Presidente abrasado por la corrupción de su partido, con un apoyo parlamentario muy precario, ha renacido gracias paradójicamente a una moción de censura que se fundamentaba, precisamente, en esa corrupción pero que en realidad perseguía otros fines: transmitir a la opinión pública que la segmentación política de este país es Partido Popular/Podemos. Así se han beneficiado uno y otro partido porque, al no fracasar el candidato en el debate (como fracasó Hernández Mancha), Iglesias Turrión ha salido fortalecido ante la opinión pública, de la misma manera que Rajoy. Por eso es difícil creer que no hubiera un acuerdo previo entre ambos partidos y quién sabe si la operación no fue diseñada o sugerida en Génova.

Tampoco han salido malparados los aliados del Partido Popular, esto es, Ciudadanos y el PNV. El primero ha tenido ocasión de enfrentarse a Podemos como alternativa situada en el centro y el debate no resultó perjudicial para Rivera que si bien mostró que no es una primera figura, al menos peleó con el macho alfa de Podemos. Y el PNV se situó en posiciones de centro, con responsabilidad.

¿Hubo perdedores en el debate? Sí y no. El PSOE, con su líder fuera de las Cortes, en situación precongresual, con un portavoz provisional, con una estrategia política pendiente de clarificación en el Congreso, no podía sacar mucho partido de la situación y para eso probablemente lo habían diseñado de consuno Iglesias Turrión y Rajoy. Pero el portavoz provisional actuó con dignidad, salvó la situación y no se puede decir que fracasara. Pero está claro que en esas condiciones el debate no podía ser un triunfo para el PSOE no fue un fracaso, lo cual ya es mucho.

Finalmente, ¿cuáles son las consecuencias políticas del debate? En primer lugar, se puede constatar que Iglesias Turrión y Podemos no están en posición de llegar al Gobierno. Podemos sigue siendo un grupo que ha usufructuado la protesta de quienes sufrieron la crisis que no gestionó adecuadamente Rodríguez Zapatero. Pero Podemos y su líder adolecen de superficialidad y de verborrea y, como se vio en el debate, no tienen capacidad de ofrecer una alternativa programática de verdad, cuya elaboración rebasa a sus dirigentes.

En segundo lugar, como corolario de lo anterior, es que hay que ser prudentes con las mociones de censura. Podemos incita al PSOE a presentarla ¡nada menos! en el próximo otoño. ¿Con quién? ¿Con Esquerra y con el PDCat, aprovechando un rato libre que puedan tener en su lucha por la independencia? A ver si somos serios. Sin Ciudadanos y sin el PNV no hay moción de censura posible y eso se debe decir con rotundidad para evitar que la gente crea en fantasías. Es más fácil fantasear que sumar escaños.

En tercer y último lugar, otra consecuencia de la moción que deberá aprovechar el PSOE es la proclamada predisposición de Podemos a colaborar con este partido. No es un aliado fiable, incluso clavará la daga en la espalda en cuanto pueda, pero si muestran esa predisposición, el PSOE deberá colaborar con Podemos en la oposición parlamentaria, aunque sólo sea para que Podemos no traicione al PSOE aliándose bajo cuerda con el Partido Popular, como ha hecho en la moción de censura.