La sustituciĂłn de tres Consejeros del Gobierno catalĂĄn el 14 de julio viene a acentuar las grandes tendencias que se estĂĄn formando en torno a la celebraciĂłn del referĂŠndum. Lo que se acentĂşa en grado extremo como se ve en el editorial de La Vanguardia del 15 de julio y en el breve comentario de su director, MĂĄrius Carol, que muestran alarma y malestar. ÂżQuĂŠ idea podemos sacar de este cambio? A mi juicio, cuatro ideas bĂĄsicas emergen tras este episodio: el poder del Vicepresidente Junqueras, la determinaciĂłn de celebrar el referĂŠndum a cualquier precio y, en paralelo, la creciente descomposiciĂłn del campo secesionista.

Esta crisis de Gobierno se ha producido, según parece, por instigación de Junqueras, que veía como los Consejeros procedentes del PDCat empezaban a flaquear a medida que se van viendo las consecuencias económicas de desobedecer al Tribunal Constitucional. Aunque los temores del Consejero Baiget fueron atajados de inmediato, el miedo ya había emergido en el PDCat, pues a este partido pertenecen dos de los tres condenados por celebrar el pseudo-referéndum del 9-N. Luego veremos la descomposición secesionista, pero ahora lo que hay que destacar es cómo Junqueras (más que su partido, Esquerra) se ha impuesto a Puigdemont y le ha obligado a prescindir de Consejeros de PDCat, sin rozar a los de Esquerra. ¿Puede creer alguien que en el Gobierno catalán sigue mandando Puigdemont? Puigdemont emerge como lo que es, un periodista de cuarta categoría de un pueblo de Gerona, que nunca logró trabajar en un diario serio y que tuvo que tirar de ideología independentista para que la Generalidad le subvencionara un periodiquito en inglés en el que también trabaja su cónyuge. Y el hombre se ha aferrado al minuto de gloria que supuso sustituir a Mas, precisamente cuando la ya ex – Consejera Munté no aceptó presidir la Generalidad. Y como Junqueras es quien ostenta más poder en el Gobierno catalán, no ha querido cargar solo con la responsabilidad de convocar un referéndum, por lo que ha exigido un Gobierno de personas lo suficientemente fanáticas como para estar dispuestas a inmolarse por un delirio inviable.

Y en la selecciĂłn de los nuevos Consejeros se vuelve a ver el poder de Junqueras y la inanidad de Puigdemont. Turull, hasta ahora Portavoz del Grupo Parlamentario de Junts pel SĂ­, era desde hace tiempo un Portavoz alejado de su partido, volcado mĂĄs en la aventura independentista que en el PDCat, por lo que ya vivĂ­a entregado a Esquerra. Que Turull sea Consejero de Presidencia y Portavoz denota el poder de Junqueras. Forn, el nuevo Consejero de Interior, es quizĂĄ la figura mĂĄs PDCat de los que entran, pero un PDCat independentista de siempre que no va a hacer ascos a las operaciones golpistas que se preparen desde el Gobierno con las consecuencias que tiene este nombramiento para la PolicĂ­a autonĂłmica. La nueva Consejera Ponsati, economista de prestigio, es tambiĂŠn una fanĂĄtica independentista que ha tenido la deshonestidad de defender sus convicciones secesionistas como si fueran fĂłrmulas cientĂ­ficas imbatibles, un ejemplo de la utilizaciĂłn del conocimiento para hacer predominar ideologĂ­as. TambiĂŠn se ha nombrado en funciones (como se hacĂ­a en EspaĂąa en el siglo XIX) a un nuevo Secretario del Gobierno, otro independentista de primera hora.

Pero tambiĂŠn llaman la atenciĂłn los ceses. Acostumbrados a los tonos agresivos y golpistas de la Consejera MuntĂŠ, hay que preguntarse las razones de su cese. Yo creo que ha sido un cese estratĂŠgico, no motivado por discrepancias con Puigdemont ni con Junqueras. Si recordamos que MuntĂŠ fue la primera persona en quien pensĂł Mas para sustituirle tras el veto de la CUP, se hace difĂ­cil creer que ha cesado por tibieza ante el golpe secesionista. MĂĄs bien hay que pensar que el PDCat ha decidido resguardarla por si los actuales gobernantes del partido acaban inhabilatados, para tener un candidato firme y seguro. MĂĄs preocupante es el cese de JanĂŠ, tantas veces pedido por la CUP. JanĂŠ ha sabido dirigir a los Mozos de Escuadra como una PolicĂ­a apolĂ­tica, algo difĂ­cil de creer en el nuevo Consejero, el fanĂĄtico Forn, que seguro crearĂĄ grandes problemas dentro de unas pocas semanas. Menos explicaciĂłn tiene el cese de la Consejera de EducaciĂłn, Ruiz, que puede deberse al temor a las consecuencias o a cierta discrepancia polĂ­tica.

Llama la atención en todo caso la habitual langue de bois que emplea Puigdemont cuando quiere ocultar la verdad. Como no iba a decir algo así como “el colega Junqueras me ha ordenado…”, ha revestido los ceses de un aire voluntario que no parece real. Más bien parece que Junqueras ha exigido el nombramiento de un pelotón de kamikazes (como decía El Mundo del 15 de julio) que estén dispuestos a morir arrojando sus aviones contra el Estado democrático.

Y esta sensaciĂłn de que Junqueras ha exigido contar con kamikazes, que no se arrepientan en el Ăşltimo momento (como tambiĂŠn pide la CUP a los Alcaldes), nos lleva al segundo tema que queremos comentar que es la determinaciĂłn de celebrar el referĂŠndum a cualquier precio. En puridad, lo que pretenden los golpistas es montar una cierta ficciĂłn de referĂŠndum y tras ello, si pueden, proclamar la RepĂşblica catalana con la mitad del Parlamento. Y como protesta se encerrarĂĄn en el Parlamento y quizĂĄ organicen una manifestaciĂłn que serĂĄ la enĂŠsima manifestaciĂłn histĂłrica desde 2012. Por eso, siendo cierta la imagen de los kamikazes de que hablaba El Mundo, yo dirĂ­a que Junqueras buscaba futuros delincuentes, dispuestos a ser juzgados, querĂ­a carne de hĂŠroes. Pero no los querĂ­a por el simbolismo del martirio, que para eso hay un regimiento en CataluĂąa, sino que querĂ­a tres futuros delincuentes para que, antes de acceder a esa condiciĂłn penal, manipulen a los Cuerpos de Seguridad, los centros escolares y el proceso electoral. Por eso Junqueras ha pedido el cese de los Consejeros de Interior y de EducaciĂłn, y no los de Sanidad y Cultura.

Y si la finalidad de la crisis era tener personas fidelĂ­simas y con vocaciĂłn martirial en las ConsejerĂ­as estratĂŠgicas para el referĂŠndum (Presidencia, Interior y EducaciĂłn), lo que ha venido a enseĂąarnos esta crisis (ademĂĄs de la posiciĂłn ancilar de Puigdemont respecto a Junqueras) es que el procĂŠs destruye todo a lo que se aproxima. RompiĂł CiU, hundiĂł al PSC, desterrĂł a Mas de la polĂ­tica. Ahora rompe un Gobierno por las paranoias y sospechas propias del comunismo (aunque el PDCat y Esquerra estĂĄn mucho mĂĄs prĂłximas a la derecha que a la izquierda). El procĂŠs no sĂłlo rompe y parte en dos a la sociedad catalana, es que rompe y parte a los partidarios del procĂŠs. Si puede (que no podrĂĄ), Junqueras tratarĂĄ de imitar al Stalin de los aĂąos treinta y se irĂĄ desprendiendo del PDCat, primero, de la CUP, despuĂŠs, para acabar con los de su propio partido, por tibios.