Los humanos somos básicamente seres adaptativos. Nuestra conformación física como especie es aparentemente débil. No tenemos ni una piel fuerte que nos pueda proteger del frío y las heridas, ni garras o incisivos grandes que nos posibiliten defendernos y atacar, y al nacer somos especialmente torpes, vulnerables y dependientes durante más tiempo que otras especies… Pero precisamente nuestra gran capacidad adaptativa nos ha permitido en el largo curso de la evolución sacar fuerzas de esas debilidades y desarrollar conocmientos, artefactos, culturas y sociedades con las que hemos podido hacer frente a los procesos adaptativos de manera satisfactoria. Hasta ahora.

Ver artículo completo en pdf