Durante los Ăşltimos dĂas la sociedad espaĂąola contempla con estupor y preocupaciĂłn la escalada de la violencia verbal en la vida polĂtica, multiplicĂĄndose los episodios de insultos y amenazas graves.
Sin embargo, hay que desmentir de manera contundente que se trate de un fenĂłmeno generalizado, que afecte a todos los ĂĄmbitos por igual, o que constituya âun envilecimiento parlamentarioâ sin mĂĄs matices.
La polĂtica del matonismo tiene unos protagonistas, unos instigadores, unos propagadores y unos beneficiarios perfectamente identificables. Y no son, no somos, todos los polĂticos por igual, ni todos los parlamentarios en general.
En la semana en la que el Gobierno progresista lograba aprobar sus terceros presupuestos consecutivos con una amplia y estable mayorĂa parlamentaria, hubo quienes procuraron sabotear los indudables efectos positivos para el paĂs, emponzoĂąando deliberadamente el clima polĂtico y social.
La estrategia del matonismo no es original ni nueva en la derecha espaĂąola. Responde generalmente a dos razones. Cuando faltan ideas para convencer, buscan la destrucciĂłn personal del adversario polĂtico. A falta de razones, siembran el odio.
Y evidencian asimismo un dĂŠficit muy preocupante de valores democrĂĄticos, porque demasiados de sus integrantes son incapaces de reconocer la legitimidad de cualquier gobierno que no se sitĂşe en sus propias coordenadas ideolĂłgicas. TambiĂŠn pervive mucha caspa clasista, machista y retrĂłgrada de la herencia de la dictadura. Y es que fueron 40 largos aĂąos.
El grado de violencia verbal exhibido por la derecha de forma desacomplejada va en aumento. Ya no les basta hacerlo en los mĂtines. Ahora practican el matonismo tambiĂŠn desde la tribuna del Congreso.
Los insultos machistas a la ministra de Igualdad han sido de una zafiedad y repugnancia insoportables. El PP comenzĂł la semana llamĂĄndola âinĂştilâ e âinfantilâ. La versiĂłn ultra intentĂł y logrĂł subir unos cuantos peldaĂąos mĂĄs en la escala de la indecencia.
El PP desplegĂł en redes sociales y en algĂşn diario ultra una campaĂąa inmunda de seĂąalamientos a diputados socialistas con fotografĂa y nombre. SĂłlo les faltĂł indicar direcciĂłn y horarios para guiar a los violentos.
Llevan meses respondiendo a cualquier medida o propuesta del Gobierno con el espantajo de una banda terrorista desaparecida hace mĂĄs de una dĂŠcada. Manipulando hasta la groserĂa la memoria de sus vĂctimas. Y mintiendo con descaro sobre supuestas cesiones y traiciones.
La Ăşltima mentira sostiene que el Gobierno âexpulsaâ a la Guardia Civil de Navarra como concesiĂłn a los terroristas. Tal falso como que la Guardia Civil presta y prestarĂĄ servicio en todos los territorios de EspaĂąa, Navarra incluida. Es mĂĄs, este Gobierno ha incrementado su plantilla navarra en mĂĄs de 300 nuevos agentes.
La realidad falsificada consiste en la confirmaciĂłn del traspaso de las competencias de trĂĄfico a la administraciĂłn autonĂłmica navarra, gobernada, por cierto, por el PSOE. Se trata de una competencia que figura en el Estatuto de AutonomĂa de Navarra y cuya materializaciĂłn comenzĂł a ser negociada por el Gobierno Aznar. Las policĂas autonĂłmicas de CataluĂąa y Euskadi llevan ejerciendo aĂąos estas competencias con toda normalidad.
El matonismo se ejerce con saĂąa hacia âlos comunistasâ, hasta el punto de querer criminalizar al Gobierno por promover un sello (ÂĄun sello!) conmemorativo del centenario del Partido Comunista de EspaĂąa (PCE). Quisieran borrar de la memoria de los espaĂąoles la deuda de este paĂs con los miles de comunistas que lucharon contra la dictadura, defendiendo las libertades de todos, y comprometiĂŠndose con grandes sacrificios en la TransiciĂłn DemocrĂĄtica.
Llegan a la chaladura de denunciar que los grupos parlamentarios del poder legislativo se atrevan a promover legislaciĂłn. âArdidâ, âtrampaâ, âlegislar por la puerta de atrĂĄsâ, dicen, no sabemos si por pura ignorancia o por afĂĄn de confundir absurdamente a quienes les puedan escuchar.
En la escalada matonista ya vale casi todo. ÂżQuĂŠ serĂĄ lo siguiente? ÂżSe quedarĂĄn en la violencia verbal? Los precedentes histĂłricos son inquietantes.
De Vox no puede esperarse nada, salvo mĂĄs matonismo. Es su marca. Hay que vencerles en las urnas y evitar que accedan a las instituciones para denigrarlas, como hacen cada dĂa en el Congreso de los Diputados.
Del PP cabrĂa esperar algo distinto al dejarse llevar por la escalada del populismo, el histrionismo y la violencia verbal creciente. Si es que aspiran a asemejarse a una derecha europea moderada y moderna. Si es que quieren que alguien les vea alguna vez como alternativa de gobierno.
ÂżHay que hacer un llamamiento a la normalidad democrĂĄtica? ÂżHay que instar al fin de la violencia verbal y el matonismo en polĂtica? SĂ. Pero, por favor, dirijan la instancia a quien corresponde y no nos metan a todos en el mismo saco.
