La reina descalza no defrauda, siendo como es una historia de encuentros imposibles, de maldades, de pasión y de amor. Pero los encuentros imposibles se producen también en nuestro transcurrir, ¿son casualidades?, ¿son fruto del destino?, o ¿qué son realmente? Caridad, una mujer negra cubana, esclava desde su nacimiento, bella por dentro y por fuera, deambula por las calles de la Sevilla del siglo XVIII y. encuentra, en su camino, a Milagros, una jovencísima gitana, hermosa y artista donde las haya y ambas sufren, por ser cómo son, las más crueles tropelías y maldades. La vida les une y la vida les arrebata la una a la otra, sin que ninguna pueda hacer nada, ni entienda el por qué. Y como en un sueño experimentan el amor, la pasión, la ternura, bajo en fondo del sonido arrebatado de los “quejíos” del cante gitano y del sobrecogimiento de canciones de esclavos que salen del corazón y las entrañas. Pero, sobre todo, se rebelan ante la maldad y padecen sin límite, como si una losa les hubiera caído encima y ni pestañear les permitiera. En un suspiro recuperan las riendas de sus vidas, su sonrisa, sus recuerdos de cariño, de amistad, de paz y vuelven al mundo de los vivos, de los que aman con frenesí, de los que dan la vida por sus hijos, por su familia y son nobles de alma.

Les recomiendo su lectura, está ilustrada históricamente con gran detalle y recrea una España de pícaros, contrabandistas, cómicos, nobles y villanos, en donde todo valía menos la vida, la dignidad y el aprecio por los valores de libertad y honradez.