Miguel Ángel Moreno, Amazon, 2019

Conozco a Miguel Ángel Moreno desde hace años, es una persona con un mundo interior extremadamente rico y una dimensión artística tan marcada que al tiempo que es escritor, diseña videojuegos, es actor y profesor de teatro. Es un artista en plenitud, que observa lo que le rodea con la mirada propia de quien participa de universos paralelos y tiene la capacidad de desbrozar la vida desde puntos de vista diferentes e incluso antagónicos. Ha publicado hasta la fecha ocho novelas, con la que aquí nos ocupa, que han tenido excelentes críticas y han sido distribuidas en todo el mercado hispanohablante.

Hace varios años en este mismo foro presentamos su trabajo Un piano para los Masáis, que nos trasladó a África, a sus gentes, a sus historias y olores particulares. Con La serpiente gris combina sus géneros preferidos: las aventuras y la ciencia ficción. Las aventuras de siete pasajeros del metro que quedan atrapados en el último metro de la noche y viven una historia que les une para siempre. Una historia que les lleva al infierno y del que logran salir por mediación de uno de los protagonistas, que lleva – en esta ficción-  asesinado hace más de mil años, y que arrastra un largo penar en el mundo de los muertos, tras haber cometido todo tipo de infamias y tropelías en su vida terrenal.

Y todo ello como venganza a su propia suerte, a la barbarie vivida en primera línea, al azote desgarrador de la envidia de los necios de corazón ante la calma ajena… La venganza, la venganza en la vida y en la muerte… como una deriva visceral irrefrenable que acaba con todo. La calma, la maldad y la venganza, una triada perversa que concluye con cualquier atisbo de civilización y racionalidad. Y si además se traslada desde el pasado al presente impide el entendimiento y se aloja por siempre en la locura. La locura de los miserables y necios de corazón, que amparados en los de su misma condición atollan el entendimiento y la paz.

Por la senda de lo irremediable discurre esta imaginativa trama, rodeados en el calor de nuestra intimidad por seres sobrenaturales y monstruosos y por personajes de apariencia humana atormentados por el ayer…

Y cuando todo parece perdido, vuelve el sosiego, y como en un sueño volvemos al andén de la vida y esperamos a que pase el tren para cogerlo en compañía de los nuevos amigos que vamos haciendo en el camino… sin reproches, ni desdenes… En este punto de esperanza anhelada es donde nos encomienda Miguel Ángel Moreno, quién hace propio el dicho popular de tras la tormenta siempre sale el sol. Que así sea…