Esta impresionante muestra, compuesta por una selección de 170 imágenes, ofrece un completo recorrido por la trayectoria fotográfica de Hine. Sin duda, el pionero o precursor del reportaje fotográfico con sentido social, es decir del documentalismo social. Fue un auténtico analista, sociólogo visual. Hine consideró la cámara fotográfica como un instrumento para la investigación, como herramienta para comunicar sus hallazgos a investigadores lejanos a él y como medio para desplegar una pedagogía social, tanto a los dirigentes políticos como a la ciudadanía en general.

No es una casualidad que los primeros estudios universitarios que realizó fueran los de Magisterio, completados más tarde con los de Pedagogía y Sociología. Cuando ejercía como maestro en la Ethical Culture School de Nueva York, cayó en sus manos la primera cámara. De clara formación autodidacta, hizo de la fotografía su vida.Su obsesión fue siempre denunciar las condiciones de vida de la clase trabajadora, la tiranía de las ciudades que eclosionaban sin orden en EEUU. Eran tiempos de experimentar, de buscar los caminos del progreso. Y su cámara se aplicó en ello. Muy preocupado por el bienestar de los menos favorecidos, registró la llegada de los inmigrantes a la Isla de Ellis, sus asentamientos en insalubres viviendas, sus trabajos en fábricas y tiendas. Retrató como nadie la miseria de los pobres, de las familias trabajadoras, de sus viejos, mujeres y, de una forma muy especial, de sus hijos.

Hine comprendía la subjetividad de sus fotografías pero también creía que tenían un enorme poder de crítica y enseñanza, llegando a describir sus fotografías como «fotointerpretaciones».

En el transcurso de la Primera Guerra Mundial, la Cruz Roja le envía a Europa para que fotografíe las condiciones en que viven los refugiados.

En los años 20, con el auge de la economía centra su trabajo en la relación del hombre con la máquina. Las fotografías de esta etapa tuvieron una gran influencia en el cine. Su encuadre y temática pueden apreciarse en películas tan importantes como “Tiempos modernos” de Chaplin.

Tras este período, entra en una crisis de trabajo y está a punto de abandonar la fotografía. Idea que desecha cuando le encargan un nuevo trabajo; fotografiar la construcción del Empire State Building. En este nuevo proyecto prosigue con su tónica habitual y sitúa al “hombre” en un lugar preeminente.

En sus fotografías utiliza un estilo clásico artístico, con una ejecución impecable que ha creado escuela. En la que claramente, se reconocen fotógrafos comoWalker Evans y Charles Sheeler entre otros muchos.

Quién todavía no la haya visto, que aproveche los pocos días que quedan hasta el 29 de abril y no renuncie a disfrutar de esta excelente exposición. No deje pasar esta oportunidad única que nos regala la Fundación Mapfre.