Imagino que cada persona verá lo que ocurre en su territorio como lo más significativo, pero me permitirán que, en este caso, valore lo que ocurre y significa en mi Comunidad Valenciana.

La pérdida del gobierno por parte de Ximo Puig no solamente es dolorosa para la izquierda política y social, sino que es tremendamente injusta. Porque Puig consiguió terminar su segundo mandato con la mejor valoración de la ciudadanía, siendo el único líder valenciano que aprobaba y siendo además el líder autonómico con la puntuación más alta. Es decir, ha perdido en las urnas el candidato mejor valorado y con una aprobación alta.

En segundo lugar, porque Ximo Puig consiguió, entre sus muchos aciertos de gestión, borrar la triste imagen de la Comunidad Valenciana que dejó el PP: una imagen de corrupción, mala gestión, e imputados y condenados en el banquillo. Tan bien lo ha hecho que parece que a los valencianos se les ha olvidado y borrado de la memoria los escándalos de corrupción. La época del PP fue una época de grave deterioro democrático.

En tercer lugar, porque aún sumados los errores, la gestión de Puig ha sido sobresaliente. Uno de los gobiernos que mejor controló la pandemia, que más ayudas complementó a las del gobierno central, que ayudó al turismo y la hostelería, que trabajó en revertir el tejido industrial, que ha conseguido atraer grandes capitales inversores como las nuevas fábricas… un largo etcétera que se resumen en dos datos importantes: hemos sido la Comunidad que más ha crecido en empleo (algo incuestionable) y que más ha disminuido la pobreza. Esos dos datos indican que la gestión ha sido realmente inmejorable.

Por todo ello, el resultado electoral ha sido injusto, desmedido, incomprensible, injustificable. Seguro que algún “purista” me riñe diciendo que el electorado siempre tiene razón. ¿De verdad?

Y ahora enfrente tenemos a un gobierno de PP y Vox que abre la senda a las negociaciones en toda España. El PP ya no tiene vergüenza de pactar con Vox, se ha retractado de todo lo dicho anteriormente, porque es más importante tener el gobierno a costa de lo que sea.

La responsabilidad no es solamente de Vox. Es del PP y de los votantes que han “blanqueado” que Vox esté en las instituciones. Esa es la paradoja de la democracia. Se vota a aquellos que no creen en Europa, en autonomías, en políticas sociales, que son machistas y xenófobos. Y ahí están presentes en el escenario político, cada vez con más votos.

El programa de gobierno tiene cinco ejes:

  • “Libertad para que todos podamos elegir”: Este es el primer punto. ¿En serio? Pues yo quiero libertad para no acatar las leyes que salgan del gobierno del PP-Vox privatizando la educación y la sanidad, eliminando las leyes de igualdad, retirando los impuestos a los más ricos mientras que reducen las políticas sociales. Si es cierto el mensaje, yo quiero declararme insumisa frente al gobierno del PP-Vox
  • El segundo es “reducir gasto innecesario”: imposible de creer con la gestión de un PP que convirtió a Valencia en la más endeudada tanto en global como en ratio por habitante debido a sus despilfarros y corrupciones.
  • “Reforzar la sanidad y servicios sociales”: eso lo dicen sin especificar medidas. Quiero recordar que la Comunidad Valenciana, cuando gobernó Camps, era la última en inversión en sanidad y servicios sociales. Ahora hay que decir que es la Comunidad de Madrid. La punta de lanza, el gobierno a imagen y semejanza de Ayuso al que todos quieren imitar, es la última en España en inversión en sanidad y servicios sociales. Seguramente no hay punto más hipócrita y engañoso que este, sabiendo cuál es la ideología y trayectoria del PP, antes y ahora con el gobierno de Madrid. Como cuando Vox dice que la sanidad pública está “sobrevalorada”.
  • “Defender y recuperar nuestras señas de identidad”: ¿y eso qué quiere decir? ¿Acaso hemos dejado de ser valencianos, españoles y europeos? Lamentablemente, la inmensa mayoría lo sabemos, lo hemos vivido. El PP, al igual que Vox, utiliza la bandera para separar, excluir, buscar enemigos fuera, y hacer políticas insolidarias. Y, en el caso de la Comunidad Valenciana, la lengua volverá a ser un motivo de disputa y arma arrojadiza. ¡Cuánta energía perdida!
  • “Apoyo a las familias”: Y aquí me echo a temblar. En una reunión realizada entre PP y Vox sin ninguna mujer presente, su apoyo a la familia significa “fomentar la natalidad, seguridad y promoción de las familias”. No hay más medidas todavía, pero me recuerda tanto “a la mujer en casa y con la pata quebrada”. No voy a mencionar nada sobre Carlos Flores, líder de Vox en Valencia, y su trayectoria personal y familiar, porque ya se ha dicho bastante, pero que él hable de “apoyo a la familia” resulta cuanto menos una broma macabra.

A partir de aquí, comenzarán en cascada las medidas populares y populistas, las privatizadoras y las ultraideológicas. Esperemos a ver qué nos deparan estos meses.