La estrategia de polarización y crispación que importó desde Estados Unidos el PP tras salir del gobierno, en el año 2018 por sus casos de corrupción, continúa aumentando a pesar de haber tenido tres presidentes del partido desde entonces: Rajoy, Casado y Feijoo; seguir en la oposición; e ir de la mano, primero, de Vox y Ciudadanos, con su emblemática foto de Colón, y ahora de Vox, ante la casi desaparición de Ciudadanos.

La división que están generando es tal, que el odio y las trincheras ideológicas cada vez se perciben más en las calles. Junto con actos violentos, fruto de esta polarización, que se escuchan más frecuentemente en las noticias.

Frente a esta estrategia de ruptura de la convivencia para llegar al poder, cuyas consecuencias son impredecibles, hay que volver a repetir, una y otra vez, que los españoles no están de acuerdo con la crispación y la tensión política que se está viviendo en España. Lo que ocurre, es que hasta ahora parece que hacen poco por penalizarla.

Analizando los datos del CIS, se puede afirmar que:

  • En España continúa habiendo mucha crispación y tensión política. Y así lo percibe la mayoría de la población. El 86 por ciento de los españoles creen que hay mucha/bastante crispación política, según los datos de la encuesta de temas de actualidad del CIS de abril de este año. Un porcentaje que ha caído cinco puntos porcentuales desde octubre de 2018, cuando pensaba así en 91 por ciento de la población.

  • A ocho de cada diez ciudadanos les preocupa la crispación política. Lo que supone una gran inquietud. Concretamente, a un 79,2 por ciento de los encuestados les preocupa que en España existe crispación política frente al 78,5 por ciento del año 2018; y a un 16,9 por ciento les preocupa poco o nada frente al 13,4 por ciento del año 2018.

  • Los partidos políticos y los medios de comunicación son apuntados como los actores que contribuyen en mayor grado a que haya crispación política. Concretamente, desde octubre de 2018 ha crecido diez puntos porcentuales los que señalan a los políticos y los partidos políticos. De un 52,3 por ciento a un 62,5 por ciento en la actualidad. Un 13,7 por ciento indican a los medios de comunicación, los/las periodistas frente al 13,6 por ciento de 2018. Un 3.4 por ciento, a los empresarios y los poderes económicos frente al 2.5 por ciento de 2018. Y un 13,1 por ciento a todos por igual frente al 28,4 por ciento de 2018.

  • Hay cambios en la percepción de los ciudadanos sobre que partidos hacen más para que haya crispación. En el año 2018, los ciudadanos pensaban que los partidos independentistas y el PP eran los más responsables de la crispación y la tensión política. Concretamente, el 27,8 por ciento creía que los partidos independentistas; un 27,3 por ciento, el PP; el 7,1 por ciento, Ciudadanos; un 7 por ciento, Podemos; el 6,9 por ciento, el PSOE; y un 21,6 por ciento, todos por igual. Ahora, un 21,7 por ciento cree que todos por igual; un 21,5 por ciento, Vox; un 20 por ciento, el PSOE; 11,5 por ciento, el PP; 9,1 por ciento, Unidas Podemos; y 3,5 por ciento, los partidos independentistas/nacionalistas.
  • La ciudadanía piensa que, en estos momentos, es muy importante intentar reducir la crispación política que existe en España. En 2018, un 87,8 por ciento creía que debería hacerse algo para reducir la crispación política; un 7,7 por ciento tenía dudas; y un 3,8 por ciento, no creía que debería hacerse nada para reducir la crispación política. Ahora, un 90,4 por ciento cree que en estos momentos es muy/bastante importante intentar reducir la crispación existente. Y un 6,8 por ciento, que poco o nada importante intentar reducirla.

La sociedad española de nuevo se encuentra en otro periodo electoral que durará muchos meses. Y hay dos cuestiones importantes que sería bueno que se promuevan para que la convivencia en España se fortalezca.

Por una parte, es preciso, con palabras y con hechos, que los dirigentes y representantes políticos que están pidiendo el voto a los ciudadanos se contengan a la hora de incrementar la crispación y la tensión política. Y aquí, la ejemplaridad sería bienvenida.

Por otra, los ciudadanos tienen que dejarse de excusas y entrar en acción. Tienen no solo que denunciar sino combatir a los que pretenden quebrar la convivencia por sus intereses partidistas. Y la mejor medicina, en democracia, es no votar a los partidos políticos que mediante sus palabras o por sus actos realicen comportamientos antidemocráticos o autoritarios.

La mejor medicina es la acción, porque decir que todos son iguales y no participar es otra de sus estrategias para ganar, aunque no sean mayoría.