Parece que Unidas Podemos no es consciente del daño que está haciendo a España y los españoles con su negativa de investir como presidente del gobierno a Pedro Sánchez. Después de negar por segunda vez un gobierno progresista, Unidas Podemos vuelve a reclama entrar en el Gobierno y se muestra partidario de aceptar la propuesta de una vicepresidencia social y tres Ministerios, que rechazó en el mes de julio de este año.

Ante semejante propuesta, el presidente del gobierno en funciones a su llegada al Congreso de los Diputados la semana pasada pedía “responsabilidad, generosidad y altura de miras” a todas las fuerzas políticas “para que no tengamos que vernos abocados a convocar el 23 de septiembre de nuevo a elecciones”.  Y además añadía que “antepongamos los intereses generales de España a los intereses de cada uno de los partidos políticos”.

¿Qué significaba eso? Pues, que, si los partidos de la oposición de verdad quisieran fortalecer la democracia en España, ante la imposibilidad de poder formar una alternativa de gobierno, deberían como mínimo abstenerse, en el caso del PP y Ciudadanos. Y votar a favor, en el caso de Unidas Podemos, para que un gobierno socialista pueda llevar a cabo una agenda social con la que dicen que están de acuerdo mayoritariamente. Claro, que, para ello, tendría que anteponer a los ciudadanos a sus deseos de poder.

Al no hacerlo, están debilitando gravemente la democracia en España, y están dando oxígeno a fuerzas populistas que desde dentro quieren acabar con la democracia.

La democracia es diálogo y acuerdo, pero sobre todo libertad e igualdad para todos los ciudadanos. Por estos motivos, es tan importante la formación de un gobierno ya. En julio se intentó que fuera un gobierno de coalición y Unidas Podemos rechazó la propuesta. Si, Unidas Podemos rechazó un gobierno de coalición y ahora debe decidir si vota un gobierno del PSOE con una agenda social y de progreso que comparte mayoritariamente, o se repiten las elecciones.

Un gobierno de coalición ya no es posible porque faltan los principales ingredientes para el mismo, es decir, la confianza y la lealtad con quien va a ser el presidente del gobierno. Sin estos ingredientes, un gobierno de coalición está abocado al fracaso y lo que es peor a empeorar la vida de los ciudadanos a los que pretende gobernar.

El ejemplo de lo que supone anteponer el poder a los intereses y deseos de la ciudadanía se pueden observar en Madrid. Un gobierno de coalición entre el PP, que cada día que pasa tiene un imputado nuevo entre sus filas, y Ciudadanos, que supuestamente decían que venían a limpiar la vida política de corruptelas y ha pactado con el partido de la corrupción. Llevaban poco tiempo de desgobierno, pero se pueden observar algunas conclusiones:

  • Los madrileños, que mayoritariamente eligieron cambio de gobierno y de políticas, van a continuar sufriendo el deterioro de los servicios públicos y de sus derechos,
  • Hay una presidenta en la Comunidad de Madrid, pero dos gobiernos. Uno integrado por las personas nombradas por el PP y otro por los miembros de Ciudadanos. Se hace evidente que asistimos a una coalición de gobiernos y no a un gobierno de coalición. En lugar de una presidenta que define y determina las directrices políticas que debe seguir el Gobierno y cada consejería, hay un escenario con un vicepresidente que dirige a los consejeros de su partido y está en una veloz carrera por ver si sale más en los medios que la propia presidenta. Llevan pocas semanas y ya es evidente, pero lo peor está por llegar.
  • La responsabilidad solidaria de los miembros del gobierno brilla por su ausencia, y solo se da, y, sobre todo, se dará, entre los miembros de cada uno de los dos gobiernos de coalición, es decir, entre los nombrados por el PP de una parte, y los nombrados por Ciudadanos por otra.
  • La división existente ya está generando tensiones entre la presidenta de la Comunidad de Madrid y los miembros nombrados por Ciudadanos con el vicepresidente a la cabeza. Tensiones que aumentará y harán ingobernable la Comunidad de Madrid desde un punto de vista de progreso para los ciudadanos.

El ejemplo de la Comunidad de Madrid es revelador de lo que podría suceder a nivel nacional con Unidas Podemos en el Consejo de Ministros. Es preferible priorizar la agenda social y de progreso en España, y anteponer los intereses de los españoles a los intereses de poder de Unidas Podemos, por muy legítimos que sean.

Un Gobierno desunido es sinónimo de desgobierno y de mal gobierno, y España no se puede permitir ni desgobierno, ni mal gobierno, ni más gobierno en funciones, ante los grandes retos te tiene que abordar. Unidas Podemos sabrá.