Llevamos años analizando el proceso de debilitamiento de la democracia, el papel determinante que en ella tienen los medios de comunicación, y la necesidad de contar, para su fortalecimiento, con una ciudadanía que participe más activamente en las instituciones.

Pero ¿A través de que medios y como conocen los ciudadanos las distintas propuestas que realizan los partidos políticos u otros actores sociales? ¿Existe una libertad de información efectiva que nos permite informarnos antes de decidir sobre una cuestión o sobre ir o no a votar? ¿La libertad de información y expresión pesan más o menos en la balanza que la cuenta de resultados y los beneficios de los grandes grupos de comunicación que hoy existen?

Ya hace unos años, en su libro Los enemigos íntimos de la democracia, Todorov señaló con gran lucidez que “creemos que tomamos nuestras decisiones nosotros mismos, pero si todos los grandes medios de comunicación, desde la mañana hasta la noche y día tras día, nos lanzan el mismo mensaje, el margen de libertad del que disponemos para formarnos nuestras opiniones es muy limitado. Nuestros imperativos de acción se fundamentan en las informaciones que tenemos del mundo, pero estas informaciones, incluso suponiendo que no sean falsas, han sido seleccionadas, clasificadas, agrupadas y conformadas en mensajes verbales o visuales para llevarnos hacia determinada conclusión en lugar de hacia otra”

El consumo medio diario de televisión en España es de 222 minutos, es decir, 3,7 horas al día. Una televisión, a través de la cual los ciudadanos siguen recibiendo mayoritariamente la información política y electoral.

En cuanto a la preferencia televisiva por canal: TVE1, un 25 por ciento; La Sexta, un 20,9 por ciento; Antena 3, un 18,9 por ciento; Telecinco un 12,8 por ciento; TV3, un 7,3 por ciento; y Cuatro un 1,9 por ciento. Es decir, un grupo mediático tiene el 39,8 por ciento, al ser de su propiedad Antena 3 y La Sexta, y, en segundo lugar, está la televisión publica con un 25 por ciento.

Estos datos, son el reflejo de una realidad con una fuerte concentración de los medios de comunicación en grandes grupos económicos en manos de pocas personas y donde prima el beneficio privado, es decir, la comercialización sobre el servicio público.

Más que el cuarto poder, los grandes grupos mediáticos se han convertido en el principal poder. Hasta el punto, de que hoy los representantes elegidos democráticamente por los ciudadanos están cada vez más subordinados a los grandes conglomerados de medios de comunicación y tienen que adaptarse a ellos. Como señala, Max Otte, “Los políticos tienen que aceptar las condiciones de los medios si quieren aparecer en ellos…”

Una subordinación que también afecta a los ciudadanos, que ven como se ha pasado de un nivel de pluralismo amplio en los medios de comunicación que se correspondía bastante con el nivel de pluralismo de la sociedad, a una situación donde los grandes conglomerados de medios de comunicación priman de antemano sus intereses y su poder.

Se puede afirmar que se están generando desequilibrios democráticos muy graves, porque una parte importante de la realidad social es borrada, silenciada de los canales de información o es sesgada y manipulada de manera constante.

¿Son una exageración estas afirmaciones? Para contestar a esta pregunta podemos analizar algunos datos de la Encuesta postelectoral de las Elecciones Generales de 2019, realizado por el CIS. En ella, se constatan realidades que los ciudadanos perciben en la calle, pero que también se verifican con los estudios sociológicos.

Cuando se pregunta a los encuestados a través de que medios reciben la información política y electoral, se puede comprobar como el medio influye en el resultado (¿O será al revés?). Así, los ciudadanos reciben la información política y electoral a través:

  • De la televisión, un 56,5 por ciento; prensa en formato digital, un 9,7 por ciento; prensa en formato impreso, un 6,5 por ciento; redes sociales, un 6,1 por ciento; radio, un 5 por ciento. En cuanto a la preferencia televisiva por canal: TVE1, un 25 por ciento; La Sexta, un 20,9 por ciento; Antena 3, un 18,9 por ciento; Telecinco un 12,8 por ciento; TV3, un 7,3 por ciento; y Cuatro un 1,9 por ciento.
  • De los periódicos en formato digital, un 9,7 por ciento. Las preferencias marcadas por la población son: EL PAIS con un 30 por ciento; El Mundo, con un 10,5 por ciento; La Vanguardia, un 6,7 por ciento; ABC, un 4,3 por ciento; Eldiario.es, 3,5 por ciento; Publico, un 2,8 por ciento; ARA, un 2,8 por ciento; La Voz de Galicia, un 2,7 por ciento; Periódico de Catalunya, un 2,5 por ciento; El Confidencial, 2 por ciento; OK Diario.es, un 1,3 por ciento; y La Razón, un 1,2 por ciento.
  • De los periódicos en formato impreso, un 6,5 por ciento. Las preferencias marcadas por la población son: EL PAIS con un 20,6 por ciento; La Voz de Galicia, un 9,2 por ciento; El Mundo, con un 8,6 por ciento; La Vanguardia, un 8,4 por ciento; ABC, un 5,6 por ciento; El Periódico de Catalunya, un 4 por ciento; y La Razón, un 2,9 por ciento.
  • De la radio, un 5 por ciento. En cuanto a las emisoras más utilizadas: Cadena Ser, con un 29,4 por ciento; COPE, 18 por ciento; Onda Cero, un 13,7 por ciento; y RNE, un 11,6 por ciento.

Los datos demuestran la preeminencia de la televisión sobre otros medios, a pesar de que en algunos segmentos de edad internet va incrementando su fuerza. Y también demuestran que la propiedad del medio es determinante dentro del proceso comunicativo.  Nos encontramos con dos o tres discursos, donde se entremezcla y confunde la información con la opinión y la propaganda con el fin de influir en sus consumidores. Aparece así lo que se puede denominarse cadenas refugio, donde te informas en virtud de la ideología no de la propia noticia.

Los votantes del PSOE prefieren para informarse mayoritariamente La Sexta, un 29,1 y TVE1, un 26,9 por ciento. Los que votan al PP prefieren TVE1, un 36,1 por ciento y Antena 3, un 27,2 por ciento. Los votantes de Vox, Antena 3, un 37,6 por ciento y TVE1, un 25,3 por ciento. Los votantes de Unidas Podemos, La Sexta, un 57,3 por ciento y TVE1, un 14,5 por ciento. Y los votantes de Ciudadanos, Antena 3, un 34,2 por ciento y TVE1, un 31 por ciento.

La evolución del sistema de medios de comunicación está generando un desequilibrio de poder en las democracias del siglo XXI.  Para corregirlo y fortalecer la democracia hay que entender la información principalmente como un servicio público, y no como una simple mercancía. Hay que respetar la pluralidad de la información, la diversidad de los contenidos y una información objetiva y de acceso rápido a los ciudadanos, porque ni el desarrollo tecnológico, ni el incremento de medios y servicios lo garantiza de manera automática.

En ese camino, hay que mantener y desarrollar un fuerte sector público en los medios de comunicación social, asumiendo que se trata de un pilar fundamental para preservar y promover el pluralismo de los medios de comunicación, el diálogo democrático, y el acceso de todos los ciudadanos a unos contenidos de calidad. Medios públicos y no gubernamentales que ayudarán a la democracia y por tanto a la igualdad.

¿Y en ese camino, se aplicarán leyes antimonopolio que puedan llegar a dividir empresas? Veremos