IntroducciĂłn.

Las distintas posiciones ideolĂłgicas y polĂ­ticas sobre la movilidad y la ciudad no son nuevas. DetrĂĄs de ellas siempre han existido intereses que, en Ăşltima instancia, son econĂłmicos y de clase. Y, desde la revoluciĂłn industrial, las polĂ­ticas basadas en la expansiĂłn urbana y en la vivienda como mercancĂ­a han encontrado en el vehĂ­culo privado el elemento nuclear que posibilitaba la obtenciĂłn de esos intereses. No obstante, la salud y el bienestar de la burguesĂ­a abrieron la puerta, ya en el siglo XIX, a una planificaciĂłn de la ciudad, primero higienista y despuĂŠs racionalizadora del proceso de obtenciĂłn de plusvalĂ­as urbanĂ­sticas y edificatorias, que se constituyeron en los ejes bĂĄsicos articuladores de esa planificaciĂłn.

Hoy dĂ­a, los condicionantes de salud y bienestar vuelven a tener peso en la demanda de planificaciones territoriales, ambientales y urbanas que aboguen por la racionalizaciĂłn de un modelo de desarrollo urbano, concreciĂłn del modelo de desarrollo de consumo capitalista globalizado, poco compatible ni con la sostenibilidad global ni con los LĂ­mites EcolĂłgicos del Planeta, como veĂ­amos en el artĂ­culo anterior.

No es extraĂąo que Clima, EnergĂ­a, ContaminaciĂłn y Movilidad sean cuatro de los once ejes sobre los que gira el Pacto Verde Europeo, adoptado por la UE en 2019, ni cuatro de los elementos fundamentales previstos en el Mecanismo de RecuperaciĂłn y Resiliencia, aprobado para combatir los efectos de la Covid-19, o en los propios Presupuestos europeos aprobados para el perĂ­odo 2021-2027.

Y el tiempo ha ido dando la razĂłn a la CE sobre la necesidad de enfatizar estos cuatro Ejes del Pacto Verde Europeo claramente interrelacionados. En primer lugar, por los crecientes niveles de calentamiento global y su relaciĂłn con la utilizaciĂłn de fuentes energĂŠticas emisoras de gases de efecto invernadero (GEI), que son soporte, en su inmensa mayorĂ­a, de la movilidad motorizada. Lo que estĂĄ Ă­ntimamente relacionado con la contaminaciĂłn atmosfĂŠrica y con la mayor amplitud, en frecuencia e intensidad, de los fenĂłmenos meteorolĂłgicos extremos, ambos de creciente incidencia sobre la salud y el bienestar de la poblaciĂłn.

Por otra parte, no parece que esta creciente incidencia tenga muestra de remitir. Los documentos que se están preparando para la próxima COP 28 de Cambio Climático, a celebrar en Dubai, dejan claro que no se están cumpliendo los Compromisos adoptados por la inmensa mayoría de países –con escasas excepciones, como la UE- para limitar el calentamiento global, no ya a 1,5ºC –ya hemos superado el 1,3ºC de calentamiento en 2022- sino incluso para superar la barrera de los 2ºC, pese a las negras perspectivas que ello implicaría para una parte muy sustancial de la población mundial[1].

Estos incumplimientos y los riesgos de incrementar la concentraciĂłn de GEI en la atmĂłsfera, con el consiguiente aumento del calentamiento global, amenazan con incrementar hasta en un 40% la previsiĂłn de desastres respecto a 2015, para 2030, con un importantĂ­simo y creciente papel de los desastres de origen meteorolĂłgico. Y, en paralelo, a incrementar los costes de esos desastres, para 2030, hasta en un 80% con respecto a 2020. Las experiencias vividas en 2022 y las que estamos viviendo en este mismo aĂąo 2023 muestran, en vidas y en daĂąos patrimoniales, los riesgos de este proceso.

Una poblaciĂłn crecientemente urbanizada se ve sometida, tambiĂŠn de manera creciente, a procesos de deterioro de la calidad del aire que respira, con efectos crecientemente perjudiciales para su salud, si la ciudad no desarrolla polĂ­ticas especĂ­ficas racionalizadoras de la propia expansiĂłn urbana, la movilidad que genera y el propio metabolismo urbano.

En este artĂ­culo iniciamos la consideraciĂłn de la problemĂĄtica de la movilidad urbana y su relaciĂłn con los tres aspectos fundamentales a priorizar en la misma: contaminaciĂłn atmosfĂŠrica/salud, seguridad y polĂ­tica urbanĂ­stica/financiaciĂłn europea.

Movilidad, contaminaciĂłn atmosfĂŠrica, salud y bienestar.

Las fuentes de contaminaciĂłn urbana provenientes de la actividad humana son muchas, pero la movilidad es una de las que inciden de forma mĂĄs significativa en la contaminaciĂłn urbana por contaminantes especĂ­ficos con particular incidencia negativa sobre la salud.

La Figura siguiente sintetiza grĂĄficamente el proceso, donde se han destacado los factores mĂĄs ligados a la contaminaciĂłn por la movilidad, asĂ­ como la fuerte interrelaciĂłn existente entre el calentamiento global (en particular las olas de calor) y la contaminaciĂłn y sus efectos sobre la salud y el bienestar de la poblaciĂłn, a la vez que sobre la biodiversidad y los ecosistemas.

La contaminaciĂłn del aire se estimaba, ya en 2016, que fue responsable de 6 a 7 millones de muertes prematuras en el mundo, y que indujo una pĂŠrdida de entre 95 y 118 millones de aĂąos de vida saludable por enfermedades cardĂ­acas, accidentes cerebrovasculares, cĂĄncer de pulmĂłn, enfermedades pulmonares crĂłnicas e infecciones respiratorias, aunque el nĂşmero total de individuos afectados probablemente fuera mucho mayor.

La clara incidencia de la contaminaciĂłn urbana sobre la salud y el bienestar ciudadano, hizo que la UE aprobara, en diciembre de 2016, la Directiva de Compromisos Nacionales de ReducciĂłn de Emisiones (NECD)[2], con el objetivo de reducir las emisiones de los principales contaminantes del aire. Establece, de forma jurĂ­dicamente vinculante para los Estados miembros, la obligaciĂłn de reducir la exposiciĂłn a los cinco contaminantes del aire mĂĄs significativos para la salud, en el perĂ­odo 2020-2029 respecto a los niveles de 2005. En particular, pretende reducir el nĂşmero de muertes prematuras causadas por partĂ­culas finas (PM 2,5) en, al menos, un 55%, para 2030, en comparaciĂłn con los niveles de 2005.

El Pacto Verde Europeo, en 2019, incorporĂł el objetivo de contaminaciĂłn atmosfĂŠrica cero para 2050, con el objetivo de que, para esa fecha, se haya erradicado la acciĂłn de productos tĂłxicos en la poblaciĂłn. Con este fin, en mayo de 2021, se puso en marcha el Plan de AcciĂłn de ContaminaciĂłn Cero[3], que pretende lograr que no existan niveles de contaminantes que puedan considerarse perjudiciales para la salud y los ecosistemas naturales, creando asĂ­ un medioambiente libre de sustancias tĂłxicas. En particular, se pretende mejorar la calidad del aire para que, en 2030, las muertes prematuras por contaminaciĂłn atmosfĂŠrica se reduzcan en un 55%, y que la poblaciĂłn afectada por niveles de ruido nocivos se reduzca en un 30%.

En este marco, en los Ăşltimos aĂąos, como consecuencia, por un lado, de las olas de calor que se estĂĄn registrando y su relaciĂłn con la generaciĂłn de ozono en las capas bajas de la atmĂłsfera; y, por otro, por unas condiciones atmosfĂŠricas que frecuentemente estĂĄn transportando polvo del desierto del Sahara, numerosas estaciones de control de la contaminaciĂłn estĂĄn midiendo niveles de contaminaciĂłn del aire que exceden los lĂ­mites saludables, lo que ha llevado, en 2022 y 2023, a que, en el suroeste y centro de Europa, la contaminaciĂłn y exposiciĂłn fuera muy superior a los lĂ­mites seguros durante amplios periodos de tiempo.

El resultado es que se estime que, en la actualidad, se producen unas 300.000 muertes prematuras anuales, en la UE-27, como consecuencia de los niveles alcanzados de contaminaciĂłn ambiental[4], que tambiĂŠn inciden en el aumento de las enfermedades cardiovasculares, de casos de cĂĄncer de pulmĂłn y asma, con un coste final que cabe situar entre 231.000 y 853.000 millones de euros anuales. AdemĂĄs, el proceso afecta, sobre todo, a ancianos, niĂąos y personas desfavorecidas. Y hay que seĂąalar que la OrganizaciĂłn Mundial de la Salud (OMS) ha alertado, en julio de 2023, que la contaminaciĂłn del medioambiente unida al calentamiento global causa realmente del orden de 1,4 millones de muertes prematuras en Europa.

En este marco, la ComisiĂłn Europea propuso, en octubre de 2022, una revisiĂłn de las Directivas sobre la calidad del aire[5], para alinear los estĂĄndares mĂĄs permisivos de la UE con las directrices de la OrganizaciĂłn Mundial de la Salud (OMS), cuya aplicaciĂłn, como se aprecia en la Figura siguiente, implica un incremento muy sustancial de las personas sometidas a niveles de contaminaciĂłn negativos para su salud. De hecho, ya solo la consideraciĂłn de las pequeĂąas partĂ­culas (PM2,5), componente de la contaminaciĂłn mĂĄs directamente asociada a muertes prematuras y a degradaciĂłn de la salud de la poblaciĂłn, implicarĂ­a pasar de menos del 1% de poblaciĂłn afectada, con los actuales estĂĄndares de la UE, al 97% de poblaciĂłn que se ve expuesta a niveles perjudiciales para la salud, segĂşn los lĂ­mites que la OMS establece. Y de forma similar, salvo para el diĂłxido de azufre (SO2), la gravedad de la exposiciĂłn a niveles de contaminaciĂłn perjudiciales para la salud se incrementa radicalmente al considerar los lĂ­mites menos permisivos y mĂĄs garantistas de la OMS, lo que exige medidas mĂĄs radicales de defensa de la salud y del bienestar de los ciudadanos y de la naturaleza en las polĂ­ticas anticontaminaciĂłn.


En la revisiĂłn, de octubre de 2022, de la Directiva sobre calidad del aire propuesta por la ComisiĂłn al Parlamento Europeo, discutidas en este mes de septiembre de 2023, las medidas clave serĂ­an:

  • Acercar los lĂ­mites mĂĄximos permitidos para los distintos componentes de la contaminaciĂłn a los establecidos por la OrganizaciĂłn Mundial de la Salud.[6]
  • Mejorar el derecho al aire limpio y mejorar el acceso a la justicia.
  • Incorporar sanciones mĂĄs efectivas para los infractores y la posibilidad de exigir compensaciones por daĂąos a la salud a los que incumplan las normas de calidad del aire.
  • Control de la calidad del aire mĂĄs exigente, con normas reforzadas que permitan la rĂĄpida puesta en marcha de acciones preventivas y medidas directas sobre contaminantes especĂ­ficos y sus fuentes.
  • Mejora de la modelizaciĂłn de la calidad del aire, utilizando los potenciales de las nuevas tecnologĂ­as, especialmente si la calidad del aire es mala.
  • Mejor informaciĂłn pĂşblica. Entre otras medidas, se introduce un mejor acceso en red al ya disponible Índice Europeo de Calidad del Aire, que incorpora datos actualizados para cada municipio y estaciĂłn de control, de los niveles de partĂ­culas en el aire (PM10 y PM2.5), ozono (O3), diĂłxido de nitrĂłgeno (NO2) y diĂłxido de azufre (SO2). A la vez que establece pronĂłsticos sobre la calidad del aire y las recomendaciones correspondientes para garantizar la salud de los ciudadanos.

La dimensiĂłn polĂ­tica de las restricciones a la movilidad y a la contaminaciĂłn.

Ante la propuesta de nueva Directiva de la CE, hay que señalar que, el 13 de septiembre de 2023, el Parlamento Europeo exigía -por 363 votos a favor, 226 en contra y 46 abstenciones- al Consejo y Comisión Europea, una regulación más cercana a los límites propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021, exigiendo medidas más estrictas para mejorar la calidad del aire en la UE y proteger la salud de sus ciudadanos, ya para 2035, acelerando la consecución del anteriormente señalado objetivo de “contaminación cero para 2050” recogido en el antes citado Plan de Acción de Contaminación Cero del Pacto Verde Europeo.

Esta votaciĂłn muestra una divisiĂłn polĂ­tica en el Parlamento Europeo que se estĂĄ reproduciendo Ăşltimamente de forma creciente, mostrando cĂłmo intereses econĂłmicos/ideolĂłgicos se manifiestan en este tipo de regulaciones ambientales, o de incidencia ambiental, en las que el interĂŠs general choca, o puede chocar, con intereses privados especĂ­ficos (multinacionales de la energĂ­a, de la fabricaciĂłn de vehĂ­culos de transporte, etc.) o con ideologĂ­as en ascenso que ponen el ego-individual por encima del bienestar de la mayorĂ­a. Y es significativo que el Partido Popular espaĂąol, alineado con la ultraderecha (y con Vox), votara en contra de la propuesta, que sĂ­ fue apoyada, sin embargo, por otros componentes del Partido Popular Europeo.

Es importante destacar que, aunque el CO2 no es un contaminante atmosfĂŠrico que afecte a la salud, si es un gas generador de efecto invernadero y, por lo tanto, responsable del calentamiento global, con el que la contaminaciĂłn del aire tiene fuentes comunes y ejercen presiones combinadas sobre el medioambiente. AdemĂĄs, el cambio climĂĄtico puede exacerbar los impactos de la contaminaciĂłn en la salud humana y el medio ambiente, por lo que hay que aprovechar las sinergias e interrelaciones entre calentamiento global y contaminaciĂłn atmosfĂŠrica para establecer polĂ­ticas y medidas que incidan positiva y conjuntamente sobre ambas.

Entre estas políticas destaca la experiencia y demostrada utilidad de las políticas centradas en la movilidad urbana que reduzcan las emisiones de todo tipo de contaminantes nocivos para la salud y contribuyan a la definición de otro modelo de ciudad. Pero, en todo caso, deben ser las políticas y planes de ordenación del territorio (competencia de las Comunidades Autónomas) los que, propiciando una transición territorial hacia un modelo más eficiente energética, funcional y ambientalmente, vayan definiendo un papel más activo en la transición hacia un desarrollo ambientalmente sostenible, socioeconómicamente cohesionado y territorialmente equilibrado. Y venir acompañado de una planificación urbanística (competencia de las administraciones locales) que acompañen esa transición hacia una ciudad que supere la antigua funcionalidad basada en el “zoning” y en un transporte masivo con un papel dependiente del vehículo privado, por una ciudad cada vez más cercana a una funcionalidad de barrio (la ciudad de los 15 minutos), donde los ciudadanos puedan acceder a sus equipamientos, dotaciones y trabajo en condiciones adecuadas para liberar tiempo para el ocio y la socialización/convivencia/conciliación. Y donde la justicia social y la no discriminación en la ordenación urbana colaboren activamente a esa socialización/convivencia/conciliación.

Desde el punto mĂĄs especĂ­fico de la movilidad y de la potencialidad de una actuaciĂłn a mĂĄs corto plazo del que exigen las modificaciones o revisiones del planeamiento territorial o urbano, se han venido promoviendo Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS)[7] que, fundamentalmente, se han venido ligando histĂłricamente a actuaciones sobre los siguientes grandes capĂ­tulos de acciĂłn:

  • Establecimiento de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en las ciudades, protegiendo a la mayorĂ­a de la poblaciĂłn de la contaminaciĂłn perjudicial para la salud.
  • Recuperar la ciudad para el peatĂłn y, fundamentalmente para los niĂąos y las personas de mayor edad, con una especial consideraciĂłn para los itinerarios de los niĂąos a los colegios.
  • Disponer de una red de transporte pĂşblico eficiente, accesible y de calidad. Las nuevas tecnologĂ­as posibilitan saltos cualitativos en estos objetivos que deberĂ­an ser prioritarios en la acciĂłn polĂ­tica.
  • Potenciar y regular el uso de la bicicleta y, en su caso, de los vehĂ­culos de movilidad personal (VMP), atendiendo a la electrificaciĂłn asistida de los mismos.
  • ReducciĂłn de la accidentalidad e incremento de la seguridad del peatĂłn.
  • ReducciĂłn del ruido asociado al transporte.
  • Potenciar la sustituciĂłn de vehĂ­culos contaminantes y emisores de GEI por vehĂ­culos no contaminantes ni emisores.
  • Restringir la movilidad no esencial en automĂłvil privado.
  • Regular y ordenar la distribuciĂłn urbana de mercancĂ­as.
  • Potenciar hĂĄbitos de movilidad mĂĄs sostenibles en la poblaciĂłn (alquiler de vehĂ­culos frente a su propiedad.

En general, los municipios que han ido cumpliendo con la aprobaciĂłn de los PMUS correspondientes han ido introduciendo en su regulaciĂłn el tipo de medidas antes seĂąaladas, aprovechando, en ese sentido, los fondos disponibles de origen europeo y las ayudas de la AdministraciĂłn General del Estado periĂłdicamente convocadas. En particular, hay que seĂąalar que las Zona de Bajas Emisiones (ZBE) se han venido considerando como una actuaciĂłn ligada a la salud ciudadana, imprescindible en aquellas ciudades con mayores Ă­ndices de contaminaciĂłn del aire. Sin embargo, su incidencia sobre el uso del automĂłvil privado y sobre los procesos de carga y descarga, las han convertido en motivo de enfrentamiento polĂ­tico entre una izquierda que prioriza la salud y el interĂŠs general, frente a una derecha que piensa prioritarias la libertad y uso del automĂłvil privado.

Ello ha llevado a que sea muy baja la proporciĂłn de municipios que han puesto en marcha las ZBE y a que, tras las elecciones locales de mayo de 2023, con la incorporaciĂłn de VOX a mĂĄs de 140 corporaciones locales, de la mano del PP, la resistencia y oposiciĂłn a los PMUS y a las ZBE haya crecido exponencialmente.

Nos encontramos ahora con la disyuntiva de que corporaciones locales gobernadas por el PP-VOX, que han recibido fondos europeos para los PMUS o las ZBE, estĂĄn promoviendo cambios en las acciones previstas que implican modificaciones en las bases de las convocatorias y adjudicaciĂłn de las ayudas; lo que, legalmente, deberĂ­a implicar la devoluciĂłn de las mismas. Pero el control de cambios no autorizados no serĂĄ sencillo y, sobre todo, la obligaciĂłn jurĂ­dica de esa devoluciĂłn no se producirĂĄ en el marco del gobierno de los que han tomado tal decisiĂłn, sin que a los mismos haya una manera sencilla de trasladarles las consecuencias de su acciĂłn.

Cabe seĂąalar, como ejemplo, que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA)[8], en julio de 2023, aprobĂł la adjudicaciĂłn de fondos del Plan de RecuperaciĂłn, TransformaciĂłn y Resiliencia EspaĂąol (PRTRE) de la segunda convocatoria de ayudas para descarbonizar y digitalizar la movilidad urbana, con el que se elevan a un total de 1.500 millones de euros las cantidades adjudicadas para financiar 1.064 actuaciones de 196 municipios y dos entes supramunicipales[9] que, en su conjunto, albergan a 25,9 millones de personas.

La finalidad del programa de ayudas es mejorar la calidad del aire en las ciudades y la descarbonizaciĂłn de la movilidad. Los fondos inciden, segĂşn la resoluciĂłn del MITMA, con 409 millones de euros para aumentar el espacio reservado a los peatones en las ciudades; con 219 millones para financiar la adquisiciĂłn de unos 1.024 autobuses de cero emisiones y 46 vehĂ­culos elĂŠctricos para la recogida de residuos, asĂ­ como la infraestructura de recarga para su funcionamiento; con 157 millones de euros para construir y ampliar los carriles bici o la instalaciĂłn de puntos de alquiler de bicicletas; y el resto se centra en mejoras en la eficiencia del transporte pĂşblico, incluyendo la mejora y refuerzo de los servicios ferroviarios urbanos, el reparto de mercancĂ­as en la Ăşltima milla y el calmado del trĂĄfico rodado, el desarrollo o refuerzo de aparcamientos disuasorios de competencia municipal, el establecimiento de ĂĄreas de estacionamiento reguladas fuera de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) o la mejora de la accesibilidad al transporte pĂşblico a personas con movilidad reducida y colectivos especiales. Igualmente se consideran actuaciones de digitalizaciĂłn de la movilidad para la mejora de los servicios pĂşblicos de transporte (informaciĂłn en tiempo real, planificaciĂłn de itinerarios, pago digital, etc.) y de la gestiĂłn de las administraciones, asĂ­ como proyectos de implantaciĂłn de ZBE junto a actuaciones complementarias para su puesta en marcha o refuerzo de las ya existentes.

El sector del transporte deberĂĄ transformarse radicalmente en la prĂłxima dĂŠcada si queremos avanzar hacia la descarbonizaciĂłn de la economĂ­a y hacia la protecciĂłn de la salud y bienestar del conjunto de la poblaciĂłn y el buen estado de la biodiversidad y de los ecosistemas. Si avanzar o no, cĂłmo avanzar y a quĂŠ velocidad, son cuestiones dependientes de las prioridades de objetivos/intereses, sobre los que ya hemos visto que no hay unanimidad. Pero no avanzar, que defiende la extrema derecha, de acuerdo en muchas ocasiones con la derecha, tiene unas consecuencias sobre el conjunto de la poblaciĂłn que nos deberĂ­a hacer reflexionar en profundidad.

En los prĂłximos artĂ­culos iremos incidiendo en los elementos fundamentales de esa transformaciĂłn radical del sistema de transporte, los intereses afectados y las consecuencias sobre el desarrollo ecosocial que deberĂ­a presidir la dinĂĄmica del Planeta, estos dĂ­as en discusiĂłn en la ReuniĂłn de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible y los 17 ODS de la Agenda 2030.

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[1] https://unfccc.int/es/news/la-implementacion-de-la-accion-climatica-debe-acelerarse-en-todos-los-frentes-informe-de-sintesis 10 de septiembre de 2023.

[2] https://www.boe.es/doue/2016/344/L00001-00031.pdf

[3] https://environment.ec.europa.eu/strategy/zero-pollution-action-plan_en

[4] De las que unas 25.500 muertes prematuras se asignan a EspaĂąa.

[5] https://environment.ec.europa.eu/publications/revision-eu-ambient-air-quality-legislation_en

[6] La diferencia entre los efectos de los nuevos lĂ­mites que propone la CE y los de la OMS se pueden apreciar aplicĂĄndolos, para 2022, al caso de EspaĂąa. En ese aĂąo, el aire contaminado por encima de los lĂ­mites seguros, afectĂł a la totalidad de la poblaciĂłn espaĂąola segĂşn los parĂĄmetros de la OMS; pero sĂłlo al 80% segĂşn los nuevos lĂ­mites propuestos por la CE.

[7] La Ley de Cambio ClimĂĄtico y TransiciĂłn EnergĂŠtica, de 2020, obliga a que los municipios de mĂĄs de 50.000 habitantes, los de mĂĄs de 20.000 con alta contaminaciĂłn, y los territorios insulares introduzcan en la planificaciĂłn de ordenaciĂłn urbana (Planes de Movilidad Urbana Sostenible) medidas de mitigaciĂłn especĂ­ficas que permitan reducir las emisiones derivadas de la movilidad: zonas de bajas emisiones; movilidad no motorizada; transporte pĂşblico electrificado; movilidad elĂŠctrica compartida; etc.

[8] https://sede.mitma.gob.es/NR/rdonlyres/3FD5CA0D-09DC-49F9-AAE0-BF2DC1D8DCFA/158570/3f_OrdenConcesionDef2aconvvi.pdf

[9] Aunque son los ayuntamientos de Madrid, Valencia, Zaragoza y Sevilla y el ĂĄrea metropolitana de Barcelona los que se llevan mĂĄs de la tercera parte (34%) de los fondos asignados. 34 ayuntamientos de entre 20.000 y 30.000 habitantes, han recibido un total de 30,3 millones de euros. Los municipios beneficiarios deberĂĄn justificar al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana el cumplimiento de la finalidad para la que se concediĂł la subvenciĂłn, mediante la aportaciĂłn de informes semestrales sobre el estado de los proyectos. Las actuaciones deben estar ejecutadas y puestas en marcha en junio de 2025. Sin embargo, desde el Ministerio se abonarĂĄn las ayudas en forma de un Ăşnico pago anticipado, lo que facilita la gestiĂłn pero dificulta la exigencia de devoluciĂłn de fondos si nos e cumplen los objetivos previstos.