Las elecciones gallegas nos han situado ante una nueva encrucijada electoral no exenta de complejidades y matices en otros lugares donde próximamente se realizarán elecciones, como el País Vasco y Cataluña.

En Galicia el PP siempre ha tenido un notable grado de enraizamiento material y simbólico, con personajes tan emblemáticos como Fraga, Rajoy y el propio Núñez Feijóo. Y con apoyos electorales que en 1993 llegaron a un 52,6%, 5,2 puntos más que el 18 de febrero.

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