¿Se puede ser presidente de un país a tiempo parcial?

En principio, no lo parece, pero, como todo lo relacionado con las ciencias sociales, habría que decir que depende. De muchas cosas pero, sobre todo, del factor humano.

En principio, se podría pensar que depende del tamaño del país, pudiendo establecerse una relación directa entre dicho tamaño y la dedicación necesaria para gobernarlo.

Algo parecido se puede decir de la importancia del país en el concierto internacional. O de su potencia económica o militar. Posiblemente la composición social del país tenga una cierta importancia en la respuesta, pues podría pensarse que una sociedad muy homogénea étnica, cultural y económicamente hablando, ofrecería un menor número de conflictos sociales que resolver.

Incluso la forma de gobierno debe de poder influir en esta cuestión ya que no es lo mismo gobernar un país con una dictadura que impone su poder por la fuerza que hacerlo en un sistema democrático donde es preciso convencer al electorado de que el gobernante se desvive por la ciudadanía y le faltan horas al día para dedicarse a ellos.

Pues bien, olvídense de todas sus creencias previas al respecto. Resulta que el Presidente de uno de los países más grandes del mundo, desde luego la mayor potencia económica y militar, con una sociedad multicultural, multiétnica, con grandes diferencias económicas y que se gobierna con una de las democracias más asentadas del mundo, quiere gobernar a tiempo parcial.

Y todo, porque es un empresario que, al parecer, no se fía de nadie para que pueda encargarse de sus negocios durante los próximos cuatro años y necesita poder dedicarse a ellos algunos días a la semana.

En principio, esto no debe ser un gran problema siempre que USA no tenga, en esos días en los que no tenga presidente, problemas de esos en los que hace falta un presidente. Para ello debería contar con la sociedad norteamericana pero, al fin y al cabo, si le han votado sabrán lo que han hecho y ahora deben actuar responsablemente no ocasionando grandes problemas en esos días.

Más complicado puede resultar que el resto del mundo, y en especial los países pertenecientes al Eje del Mal, quieran cooperar también en esa tarea de presentar problemas solo cuando haya presidente. O bien Donald Trump está ya concertando convenios con los principales países del mundo en las reuniones que está celebrando en el penhouse de la Trump Tower, o bien va a tener que vivir inquieto en esos días sabáticos.

Pero los ciudadanos del resto del mundo deberíamos aprender una cosa más de las varias que nos han enseñado ya las últimas elecciones norteamericanas: Ojo con elegir como jefe de gobierno a un empresario.

Que nadie se enfade, pero desconecta mejor de su trabajo un empleado por cuenta ajena que un empresario. Al fin y al cabo el que vende eso que antes se llamaba su fuerza de trabajo es mucho menos responsable de lo que pasa en el tajo, cuando no está en él, que el dueño de ese tajo que no deja de serlo ni mientras duerme. Y, además, los empleados por cuenta ajena no piensan pro domo sua (o sea en su empresa) como hace el empresario, por lo que, en caso de conflicto de intereses es más fácil esperar de un empleado que de un empleador que se ponga del lado público. Casos conocidos hay ya los suficientes como para que haya que dar algún ejemplo.

Y además, el caso Trump puede convertirse, por mimetismo, en el síndrome Trump porque, al fin y al cabo, si al Presidente de USA no le hacen falta los siete días de la semana para ocuparse del gobie

Por eso digo que, sin tener, obviamente, nada contra de que un empresario pueda ser el próximo jefe de gobierno español, por ejemplo, sí que habría que exigirle que en la campaña electoral diga, junto a si va a subir o bajar los impuestos, y cosas de ese tipo, cuánto tiempo va a dedicar a su trabajo. Es decir, además del contrato social con el electorado, tendrá que proponer los términos de su convenio laboral.

Y no quiero, para evitar que alguien crea que me lo tomo a broma, insinuar que, a lo mejor, es bueno que Trump no dedique todo su tiempo al gobierno de USA.