La señora DÃaz Ayuso constituye ya un serio peligro para Madrid. Ciudadanos de Madrid y a nivel nacional deberán asumir la gran responsabilidad que les concierne en este asunto e impedir que dicho peligro se prolongue por más tiempo.
Durante la campaña electoral autonómica de 2019, la señora Ayuso dio abundantes muestras del tipo de personaje dicharachero y sin complejos que la cúpula del Partido Popular en Madrid habÃa decidido poner a la cabeza de su lista. Aquellas declaraciones sobre los derechos del concebido no nacido y sobre el supuesto encanto de los atascos de tráfico nocturnos de Madrid, fueron tomadas con ese aire de rechifla al que somos tan dados los españoles. Pero, aunque el PP perdió un tercio de sus votos con respecto a 2015, la broma se convirtió en algo más serio y la señora Ayuso llegó a convertirse en la Presidenta de Madrid con el apoyo de Cs y de Vox.
A partir de ese momento, inició una polÃtica de confrontación sin desmayo con el Gobierno de la Nación, primeramente del PSOE y, a partir de diciembre de 2019, de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Seguramente, el señor Casado la puso ahà con esa intención. Pero no por eso dejó de hacer “ayusadas”, término que se ha popularizado en muchos medios para referirse a las numerosas meteduras de pata de esta polÃtica. Un dÃa se inventaba el dato de que el Gobierno de Sánchez destruÃa 6.800 empleos diarios, dato del segundo trimestre de 2018, cuando aún gobernaba el Sr. Rajoy; otro dÃa se descolgaba con la inexistencia de la violencia de género porque “el hombre también agrede al hombre”; más adelante defendÃa los empleos basura porque “hay personas que están deseando tener ese empleo basura”; y, en plena crisis de contaminación, dudaba de la emergencia climática o afirmaba que “nadie ha muerto tampoco de esto”.
Pero ha sido la pandemia Covid-19 la que ha puesto de relieve la temeridad que supone tener una personalidad como la suya a los mandos de la región. No es mi propósito atribuir a su gestión los numerosos fallecidos habidos en Madrid. Le dejo a ella y a la cúpula popular esa polÃtica carroñera a la que parecen tan proclives, achacando al Gobierno, en cada declaración, las muertes habidas en España. Seguramente hay muchas razones cientÃficas que explicarÃan por qué la enfermedad se ha ensañado más con nuestra región que con otros territorios.
El problema es más de fondo y mucho más grave: el problema es que la señora Ayuso no está capacitada para ejercer el cargo que ocupa y que, cuanto más tiempo permanezca en él, más peligro correremos los madrileños. En esta opinión coinciden muchas personas relevantes de la prensa y de la polÃtica. La culpa de que esté ahà es, en primer lugar, suya, pues cada uno ha de ser consciente de sus lÃmites. Si a alguien como yo, por ejemplo, le ofrecieran ser capitán de un transatlántico de 5.000 pasajeros, dirÃa inmediatamente que no por saberme no capacitado para esa responsabilidad. En segundo lugar, del señor Casado, que la puso ahà cuando tenÃa opciones mucho más solventes. Y, en tercer lugar, de los madrileños que la votaron, conociendo –como conocÃan– la debilidad del personaje.
No es de extrañar que su “gestión”, por llamarla de algún modo, esté siendo errática. Se basa sobre todo en la propaganda, en un cultivo obsesivo de su imagen, y en un ataque sin tino a todos los demás, a los que achaca todos los errores, mientras ella se atribuye los aciertos. Es decir, se ha dedicado a polarizar para asà evitar dar explicaciones de su propia gestión. “Todos los demás” incluye a sus socios de Cs, a los que cortocircuita dentro de su gobierno, y también a su propia Directora General de Salud Pública, prestigiosa médica que se atrevió a contradecir su pretensión de pasar de la fase 0 a la 1 en la desescalada actualmente en curso y que fue por ello fulminantemente destituida. Y, por supuesto, al Gobierno del señor Sánchez y del señor Iglesias, que son sus dos bestias negras a las que no pierde ocasión de atacar.
Y el problema no es tanto su estrategia de atacar sin tregua al Gobierno en mitad de esta terrible crisis. En ese sentido, no se diferenciarÃa del resto de la cúpula popular y compartirÃa las mismas crÃticas que se han hecho a este partido en numerosos ámbitos. El problema especÃfico es su insolvencia e inconsistencia personal. Un periodista de tanto prestigio como Iñaki Gabilondo se ha referido a esta señora como “un disparate”; en otros medios de comunicación se la llama “la Torra” madrileña, polÃtico este que no goza precisamente de prestigio en la izquierda y en la derecha; sus propios correligionarios dicen entre bastidores que “ha perdido el relato”; en fin, basta escribir en Google “memes Ayuso” para que aparezcan cientos de fotos ridiculizando sus numerosos posados. Cuando a un polÃtico se le pierde el respeto de esta manera es que previamente, él o ella se lo han perdido a sà mismos, y se lo han perdido también a la institución que representan.
¿Puede la Comunidad de Madrid permitirse tener al frente a una persona con este perfil? Si la situación fuese normal, tal vez la Presidenta podrÃa mantenerse algún tiempo sin demasiados destrozos para sus gobernados pero, por desgracia, Madrid ha de afrontar grandes desafÃos para conseguir reactivar su economÃa y a la vez impedir los rebrotes que podrÃan producirse si no se gestionan adecuadamente los contagios; por otro lado, será necesario atender a numerosas familias que la pandemia ha arrojado a la pobreza, aumentado la ya aguda desigualdad que habÃa en nuestra región; la sanidad habrá de ser reforzada ya que, además de la pandemia, los recortes, las privatizaciones y la precariedad laboral la han mermado; la educación necesitará refuerzos laborales y medios materiales para atender a los que han quedado rezagados; y habrá que acordar una mejor fiscalidad que permita aumentar los ingresos.
El Gobierno de la Comunidad lleva un año paralizado. No ha aprobado una sola ley y tiene sus presupuestos prorrogados desde 2019. Las razones de esta inoperancia hay que buscarlas en la debilidad de su apoyo en Vox, partido que solo aspira a hacer avanzar mediante chantajes su agenda antidemocrática, y en las desavenencias con sus socios de Cs. Para colmo, la Presidenta es sospechosa de haber recibido tratos de favor de un empresario que presuntamente habrÃa contratado con su administración.
Y, sin embargo, los desafÃos a los que ha de enfrentarse el Gobierno regional exigirÃan un gran acuerdo entre las fuerzas polÃticas, acuerdo que deberÃa plasmarse en un plan estratégico a varios años y en unos presupuestos en consonancia con dicho plan. Tal posibilidad ha sido ofrecida por el PSOE de Madrid e inmediatamente rechazada por la señora Ayuso.
Ante tal bloqueo, Ciudadanos ha de decidir si quiere ser cómplice del mismo y apuntalar una legislatura paralizada y sin sentido, o ser útil a los madrileños. Los números harÃan posible un gobierno de coalición PSOE-Ciudadanos con apoyo externo de Más Madrid, y dicho gobierno estarÃa en condiciones de aplicar un programa de reconstrucción regional de amplio espectro ideológico que darÃa seguridad a los madrileños.
A nadie se le escapa que una decisión asà tendrÃa repercusiones en la polÃtica nacional y en los pactos que este partido mantiene con el PP y Vox en el resto de España. Pero los madrileños no pueden ser rehenes de las estrategias nacionales de los partidos y necesitan soluciones aquà y ahora. Seguir con esta Presidenta al frente es condenarlos a grandes sufrimientos y a afrontar desasistidos la gran crisis económica y sanitaria que tenemos encima. Si este partido no hace nada, será su responsabilidad.
