Antes de conocerse la fecha exacta del debate de investidura, el Secretario General de Unidas-Podemos, Iglesias Turrión, habló de una “segunda votación” que se celebraría en el mes de septiembre. Claro que puede haber una segunda votación en septiembre pero la afirmación de Iglesias Turrión hace pensar que no tiene claros los tiempos de la votación de investidura. Quizá no sea el único. Por eso puede resultar interesante explicar el procedimiento de esa votación.

Como es sabido, el artículo 99 de la Constitución no pone plazos para que el Rey formule la propuesta de candidato a Presidente del Gobierno ni para la fijación de la sesión de investidura. Dicho de otra forma:

  • El Rey no tiene plazo para consultar a los grupos políticos con representación parlamentaria;
  • Tras la consulta, el Rey no tiene plazo para proponer un candidato al Congreso de los Diputados;
  • Efectuada la propuesta, la Presidenta del Congreso de los Diputados no tiene plazo para fijar la fecha de la sesión de investidura.

Ahora bien, cuando se inicia la sesión de investidura hay plazos que empiezan a correr pero también hay otros trámites que siguen sin tener fecha. Me explico ante el lector.

Cuando la propuesta del Rey permite iniciar el debate se investidura, la fijación del día y de la hora de la primera votación depende de la Presidenta del Congreso, que es la que ha puesto también día y hora al comienzo del debate. Celebrada esa votación, si el candidato no obtiene mayoría absoluta, hay que celebrar una segunda votación en la que al candidato le basta mayoría simple, esto es, más votos positivos que negativos. aquí tenemos el primer plazo que pone la Constitución porque la segunda votación ha de celebrarse cuarenta y ocho horas (no dos días) después de la anterior (artículo 99.3).

Si el candidato no fuera elegido se inicia otro plazo ineludible: el Congreso de los Diputados ha de elegir al Presidente del Gobierno en el plazo de dos meses a partir de la primera votación de investidura (es decir, aquella para la que se exige mayoría absoluta), el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones.

Según informó la Presidenta del Congreso, la primera votación de investidura se celebrará el día 23 de julio. Si fracasa esta elección y no se logra elegir Presidente del Gobierno en votaciones sucesivas, el Rey debe disolver las Cámaras el 23 de septiembre. Pero esto no significa que haya que esperar al mes de septiembre para que el Rey efectúe nuevas consultas y proponga un candidato. Porque si el día 25 de julio el candidato Sánchez no obtuviera la investidura la investidura, a partir del día 26 de julio el Rey podría empezar otra vez las consultas con los grupos políticos y, si le parece procedente, proponer un candidato. Eso se puede hacer a finales de julio y a lo largo del mes de agosto por lo que la “segunda” votación septembrina de que hablaba Iglesias Turrión denota, en el mejor de los casos, pereza, ganas de tener vacaciones o, pensando con malicia, que los plazos se apuren tanto que el candidato Sánchez tenga que ceder a la presión de Unidas-Podemos y nombrar Ministros de este partido.

En definitiva, parece poco seria la idea lanzada por Iglesias Turrión. Si fracasa esta investidura, habrá que empezar pronto una nueva ronda de consultas, olvidando que agosto es un mes de vacaciones para millones de españoles. Nadie entendería que el 1 de agosto los partidos se fueran de vacaciones y volvieran a pensar en formar Gobierno el 1 de septiembre. El Congreso de los Diputados puede reunirse en agosto y votar la investidura si hubiera condiciones. En septiembre sólo se presentan los malos estudiantes.