Prevención, instrumento básico para el control estratégico de la pandemia, hay tres ámbitos o métodos para su ejercicio, dos de ellos son de especial responsabilidad institucional: el mundo de las administraciones y el universo empresarial, pero para que sean realmente efectivas se necesita de su colaboración estrecha y sincera.

Diagnósticos y seguimientos

Los métodos de prevención que se han visto en el ámbito de la responsabilidad individual[1], aunque desde los poderes públicos se impongan algunas limitaciones, son dependientes de modo esencial de dicha responsabilidad individual y de que tales acciones nos sean facilitadas (disponibilidad de geles o mascarillas en comercios, señalización de aforos, transparencia informativa, disposiciones claras). Sin embargo, desde el ámbito de la salud pública, las responsabilidades se trasladan en esencia a las instituciones.

En el terreno clínico, las pruebas diagnósticas suponen una herramienta fundamental para el control de la expansión de la enfermedad[2]. En la actualidad, gracias a la velocidad con la que la ciencia se ha volcado en la caracterización de este coronavirus y gracias a la colaboración público-privada, disponemos de varias herramientas diferentes, tanto en su base científica como en su aplicación e idoneidad para el diagnóstico[3], que pueden ayudar al establecimiento de medidas sanitarias efectivas para controlar esta pandemia.

Los métodos actuales de detección del SARS-CoV-2 podemos dividirlos en dos grupos: aquellos que detectan la presencia directa del virus (PCR y Test de antígenos) y los que lo reconocen de manera indirecta (Test de anticuerpos).

a) PCR: la PCR (abreviatura que se ha hecho popular y procede del nombre en inglés: polymerase chain reaction[4]) detecta de manera específica la presencia del RNA del genoma del virus. Entre sus ventajas destaca la alta especificidad y fiabilidad -sólo reconoce al RNA de SARS-CoV-2- y su sensibilidad, debido a que durante la reacción se producen múltiples copias de la molécula diana de forma exponencial, pudiendo llegar a detectar hasta la presencia de una única molécula de RNA en la reacción. Esta alta sensibilidad, la mayor entre las pruebas diagnósticas disponibles en la actualidad, hace que sea la herramienta de diagnóstico de uso preferencial. Sin embargo, tiene algunos inconvenientes para su posible aplicación mayoritaria.

Se trata de una herramienta que requiere de personal cualificado e instrumental caro (máquina de qPCR, robots, entre otros[5]). Además, tiene un precio por reacción muy superior al resto de pruebas lo que eleva el coste de su aplicación generalizada, especialmente si se pretende utilizar para la realización de cribados masivos. Otra desventaja respecto a otros test es el tiempo en obtener el resultado que, debido a los requerimientos de preparación de la reacción y que ésta realiza varios ciclos de amplificación, puede tardar varias horas. Asimismo, la acumulación de pruebas en los laboratorios puede retardar los procesos de comunicación de los resultados, que requieren también prácticas éticas de convicción y responsabilidad (deontología) puesto que, si el retraso resulta de la priorización por estrategias de intereses económicos o profesionales y no se aplican criterios de equidad, se pueden registrar notables desigualdades sanitarias e injusticias sociales.

b) Test de antígenos: Los test de antígenos detectan la presencia del virus al reconocer sus proteínas (generalmente proteínas de superficie como la espícula) mediante anticuerpos que las reconocen específicamente fijados sobre un soporte (inmunocromatográficos) o bien mediante la técnica de Elisa (Enzyme-Linked Inmmuno Sorbent Assay) que permite además su cuantificación[6]. Sin embargo, estos últimos se realizan en laboratorios especializados, mientras que los primeros son los que actualmente se están usando de forma mayoritaria como herramienta de diagnóstico, debido a su sencillez -no requieren reactivos caros, ni máquinas, ni personal técnico altamente cualificado, aunque esta cuestión sigue sujeta a debate ya que sí que necesita de ciertos conocimientos básicos sobre toma de muestras- rapidez y bajo coste económico. Su especificidad es similar a la de la PCR, pero su sensibilidad es mucho menor ya que necesita una alta carga viral en la muestra. Esto quiere decir que el número de falsos positivos es bajo, pero su sensibilidad es mucho menor que la de la PCR, lo que aumenta la probabilidad de falsos negativos. Este último aspecto es de vital importancia cuando se pretende utilizar para cribados masivos, ya que las personas asintomáticas, pero contagiosas, podrían obtener un resultado negativo, lo que supone un riesgo de dispersión de la enfermedad, acentuado por la falsa sensación de seguridad en estos falsos negativos[7].

c) Test de anticuerpos: Estos test detectan la presencia de anticuerpos generados frente al coronavirus, por lo que es una forma indirecta de saber si hemos estado en contacto con el virus, es decir si hemos pasado la enfermedad. Son mucho más difíciles de interpretar y raramente se pueden usar como herramienta diagnóstica de una infección activa, aunque sí que pueden ser útiles para conocer el porcentaje de población que ya ha pasado la enfermedad, como sucede con el estudio nacional de seroprevalencia ENE-Covid[8].

Estas herramientas proporcionan información diferente y por tanto su utilización dependerá del objetivo perseguido. Pensando en las próximas Navidades (unas fiestas familiares en las que la movilidad y la cercanía a nuestros seres queridos, incluidos nuestros mayores, aumenta), así como en las fiestas asociadas como Año Nuevo, se hace necesaria su correcta utilización como herramienta de prevención para evitar tener que lamentar una tercera ola de ingresos hospitalarios y muertes que acompañe a la cuesta de enero. Se ha propuesto el uso de test de antígenos en farmacias e incluso en casa (autotesteo) en una suerte de intento de prevenir basado en un juego de azar, cual guerra de barcos en papel, testando ciudadanos sin criterio, esperanzados en oír “tocado” en vez del más probable “agua”.

Estos instrumentos para el diagnóstico solo serán útiles si se realizan con un criterio racional, científico, y que venga acompañado de un seguimiento de los resultados que permita realizar un rastreo eficaz de los contactos, solo posible con un aumento del personal dedicado a estas tareas y con el establecimiento de comunicación obligatoria de los resultados, que permitan identificar en el entorno cercano a todos los posibles infectados, asegurándonos además de que tanto ellos como su entorno realicen las oportunas cuarentenas para no dispersar el virus entre otros ciudadanos. Para ello se hace necesario un mayor control, nuevamente con más personal, y medidas económicas y sociales, para que los más vulnerables, personas con empleos muy precarios y pocos recursos que les obligan a vivir en condiciones de alta densidad de habitabilidad, puedan permitirse permanecer confinados durante ese tiempo, de forma segura y sin temor a perder su fuente de ingresos. No podemos dejar que su necesidad se convierta en irresponsabilidad.

d) Innovaciones: como hemos señalado recientemente, el conocimiento científico no es definitivo ni estático[9]; esta característica se refleja en una enorme responsabilidad para las autoridades sanitarias puesto que deben conocer estos avances que se producen y recogen en medios científicos de modo creciente, puesto que la pandemia de la covid-19 también está cambiando los patrones de la comunicación o difusión de las avances científicos. Algo tan aparentemente anecdótico como es el empleo de perros como método de detección de portadores del virus que podría ayudar en un sugerente hibrido de detección y de rastreo en entornos específicos, ha merecido una nota en Nature, la revista que es referencia en ciencia[10].

En otro orden de cosas, sobre el rastreo, se puede mencionar una estrategia de prevención comunitaria que ha tenido su reflejo mediático, como es el análisis de la presencia del coronavirus en las aguas residuales[11], que podría dar una indicación de aquellas zonas urbanas en las que la infección se está expandiendo, aunque se carezca de información fiable sobre su adopción o no por autoridades competentes.

e) Modelos de países basados en la ciencia: existen algunos casos de éxito a nivel de estados en el empleo de test y medidas de rastreo y cribado. Al clásico ejemplo de Corea del Sur, sustentado en la cultura de la digitalización por parte de la ciudadanía, se puede añadir el caso de Islandia, que no sorprende puesto que en ese país se estableció la empresa biotecnológica DeCode, que ha sobresalido en ejercicios de control e identificación de enfermedades genéticas y cuya intervención ha sido importante para su estrategia con la covid-19. Asimismo Nature se ha hecho eco de este éxito[12].

Prevención

Vacunas: Una vacuna es una preparación destinada a generar inmunidad frente a una enfermedad, antes de padecerla, estimulando la producción de anticuerpos. Normalmente contiene una forma debilitada o muerta del microbio causante de la enfermedad, sus toxinas, una de sus proteínas de superficie o parte de su material genético, como en el caso de las actuales vacunas frente al SARS-CoV-2 que contienen una parte de su RNA.

El proceso de vacunación marca el cenit del proceso de prevención, ya que debemos de tener muy claro que las vacunas no son un tratamiento. Y tampoco son la solución inmediata para que se desate la confianza desbordante en los vacunados, este proceso solo constituye una garantía tras un tiempo después de la vacunación para los individuos y para la colectividad, cuando se alcance una tasa de vacunación de elevados porcentajes (que se determinará a partir de la experimentación).

Reflexiones sobre las vacunas

A continuación ofrecemos una síntesis de lo que debe a nuestro juicio conocer la ciudadanía para actuar responsablemente ante el periodo previo a la vacunación.

  • Las vacunas son el bastión de la salud pública para afrontar emergencias sanitarias. El gran objetivo es prevenir gracias a la protección que confiere nuestro -el de cada uno- sistema inmunitario. De la suma de todos estos esfuerzos biológicos se puede proteger a toda la sociedad y hasta erradicar una enfermedad. (La página web de la OMS lo prueba[13]).
  • Las vacunas son fruto en este siglo de importantes procesos de investigación científica y desarrollo tecnológico (I+D). Los trabajos sobre vacunas durante los últimos cuarenta años han resultado de fructíferas colaboraciones entre lo público (instituciones) y lo privado (empresas).
  • Normalmente, según lo que dicta la historia y la experiencia, requieren largos plazos de los citados procesos de I+D y la cuidadosa revisión de expertos y de agencias muy cualificadas que actúan a nivel estatal en países federales como Estados Unidos (la Food and Drug Administration, FDA) u organizaciones supranacionales como la Unión Europea (European Medicines Agency, EMA).
  • La pandemia de COVID-19 ha forzado a estas maquinarias colaborativas e institucionales para que cambien sus patrones de conducta de forma tan extraordinaria que se están produciendo resultados, y el plural es oportuno, en periodos inferiores a un año con perspectivas de disponer de vacunas variadas, tanto por su origen como por sus estrategias científicas, quizás en menos de dos años. Este esfuerzo es admirable pero no deja de entrañar riesgos. Aunque se puede apostar por que la seguridad de las vacunas en términos de efectos secundarios esté asegurada. Otra cosa será la eficacia y la eficiencia porque eso de modo indubitable requiere tiempo de análisis.
  • Uno de los mayores e importantes requisitos es disponer por parte de los responsables políticos de planes estratégicos para la vacunación, que son determinantes tanto en lo que tiene que ver con el acceso a la vacunación (establecimiento de grupos para priorizar los periodos y los tiempos del suministro de vacunas, en lo que se está trabajando y que en España se está acometiendo de modo razonable), como en lo que atañe a la logística de almacenamiento y distribución. Este dato se ha hecho palpable ya con la primera vacuna potencialmente disponible como es la de Pfizer-BioNTech, con sus requisitos de bajas temperaturas (70 grados C bajo cero). El éxito de investigación que suponen las vacunas de RNA puede suponer un hito en el terreno de la investigación en biomedicina y salud pública a pesar de las dudas y contradicciones que suscita en un mismo periodo una innovación tan radical[14].
  • Como ya se ha popularizado en medios de comunicación, la vacuna -y va ser bueno que haya bastantes y diversas-, no se elige como si fuéramos a una tienda[15]. El suministro, y aún más en el caso de una emergencia sanitaria, debe ser gratuito, apoyado en los citados planes de vacunación y soportado en una importante evocación y aplicación de las éticas y los valores morales que las sustentan.
  • Vacunarse, en principio, no debe ser obligatorio[16], sino reclamarse con información suficiente y transparente: es un acto de solidaridad y compromiso no solo para consigo y los próximos, sino para la sociedad de la que se forma parte e incluso para con el planeta que la alberga.
  • Por último, y no menos importante, cada uno de nosotros debe reclamar que en nuestro país se apoye la Atención Primaria con aumento de recursos y se organice para el mejor servicio de sus profesionales y de quienes son usuarios[17].

Éticas y valores en juego

Las técnicas e instrumentos preventivos que se han ido desenvolviendo a lo largo de este artículo guardan relación estrecha y deberían ser moduladas con y por las éticas a través de dos campos: la bioética y la responsabilidad social corporativa (RSC)-

La bioética, introducida en la preocupación por la salud en 1970-71 por el bioquímico y oncólogo Van Rensselaer Potter, ha ido evolucionando y desarrollándose de modo exponencial hasta llegar a ser una disciplina con intensa actividad investigadora y académica, incluso normativa[18] .El diccionario DRAE la ha incorporado con la característica de cambios en las definiciones, lo que confirma su naturaleza evolutiva y su creciente importancia”. La última que recogemos de la versión electrónica es: “Estudio de los problemas éticos originados por la investigación biológica y sus aplicaciones, como en la ingeniería genética o la clonación”, definición más restringida pues se centra en las técnicas y olvida la relación humana con la naturaleza. La RSC concebida como ética para las empresas sigue una trayectoria más difusa pero en todo caso sigue viva[19] como seña de identidad de empresas preocupadas social y ambientalmente.

Valores en juego: a tenor de la complejidad de actores y de los correspondientes compromisos profesionales e institucionales, se puede recomendar la aplicación del concepto de interéticas sustentadas en el consecuencialismo y basadas en valores universales: compromiso responsable, empatía y derechos humanos, justicia social[20]. Las decisiones resultantes del dilema entre convicción y responsabilidad, que planteó Weber, irán en dos direcciones: cuando el dilema se resuelva en base a convicciones y argumentos racionales serán responsables; serán irresponsables cuando se asienten en convicciones erróneas.

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[1] Jesús Rey, Víctor Ladero y Emilio Muñoz. 2020. Prevenir mejor que llorar en casa tras la Navidad: (I) Ambiente físico y psicosocial, responsabilidad ciudadana. Sistema Digital, 3 diciembre. https://fundacionsistema.com/prevenir-mejor-que-llorar-en-casa-tras-la-navidad-i-ambiente-fisico-y-psicosocial-responsabilidad-ciudadana/

[2] Víctor Ladero y Emilio Muñoz. 2020. Estrategias de y para la Covid-19: Cuestiones científicas abiertas a la reflexión. Blog DCIENCIA, 27 mayo. https://www.dciencia.es/estrategias-de-y-para-la-covid-19-cuestiones-cientificas-abiertas-a-la-reflexion/

[3] María Arechederra. 2020. En qué consisten las pruebas diagnósticas del coronavirus. Blog DCIENCIA, 3 abril. https://www.dciencia.es/en-que-consisten-las-pruebas-diagnosticas-del-coronavirus/

[4] Técnica desarrollada por Kary Mullins en 1986 y que mereció el reconocimiento del Premio Nobel de Química en 1993.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Termociclador

[5] Ignacio López-Goñi. 2020. Los test de antígenos frente a la COVID-19: una herramienta que debe ser interpretada en un contexto clínico. The Conversation, 24 septiembre. https://theconversation.com/los-test-de-antigenos-frente-a-la-covid-19-una-herramienta-que-debe-ser-interpretada-en-un-contexto-clinico-146861

[6] Isabel Valdés. 2020. Los cribados masivos de antígenos: ni masivos ni eficientes ni rentables. El País, 20 noviembre. https://elpais.com/espana/madrid/2020-11-19/los-test-de-antigenos-son-poco-eficientes-en-los-cribados-masivos.html

[7] Gobierno de España. 2020. Estudio Nacional de sero-Epidemiología de la Infección por SARS-CoV-2 en España (ENE-Covid). https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/ene-covid/home.htm

[8] Emilio Muñoz, Víctor Ladero, Jesús Rey. 2020. No son estados, son actos: vidas paralelas de la democracia y la ciencia. Nueva Tribuna, 23 noviembre. https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/democracia-ciencia-pandemia-global/20201123161436181584.html

[9]. Holly Else. Can dogs smell COVID? Here’s what the science says. Nature 587, 530-531 (2020). https://doi.org/10.1038/d41586-020-03149-9

[10] El análisis de las bacterias de las aguas residuales ayuda a predecir la propagación del SARS-CoV-2. En: Diario Médico. https://www.diariomedico.com/medicina/medicina-preventiva/profesion/el-analisis-de-las-bacterias-de-las-aguas-residuales-ayuda-predecir-la-propagacion-del-sars-cov-2.html

[11] Megan Scudellari. 2020. How Iceland hammered COVID with science. Nature 587, 536-539. https://doi.org/10.1038/d41586-020-03284-3

[12] https://www.who.int/topics/vaccines/es/

[13] Nuño Domínguez. 2020. Las incógnitas sobre la primera vacuna “eficaz” contra el coronavirus. El País, 14 noviembre. https://www.msn.com/es-es/noticias/coronavirus/las-incógnitas-sobre-la-primera-vacuna-«eficaz»-contra-el-coronavirus/ar-BB1b1fEK

[14] Nuño Domínguez. 2020. ARN, la molécula que puede sacarnos de esta pandemia. El País, 29 noviembre. https://elpais.com/ciencia/2020-11-28/arn-la-molecula-que-puede-sacarnos-de-esta-pandemia.html

[15] Pablo Linde. 2020. «No se puede elegir vacuna: esto no es una tienda». El País, 24 noviembre. http://lirelactu.fr/source/el-pais/cf9688a6-232f-470f-94c8-c7197a933063

[16] [13] Íñigo de Miguel Beriain. 2020. ¿Debe la vacuna ser obligatoria?. El País, 15 noviembre. https://elpais.com/ciencia/2020-11-14/debe-la-vacuna-ser-obligatoria.html

[17] Jessica Mouzo. 2020. “Con los recursos actuales la atención primaria no puede sostener esta campaña”. El País, 25 noviembre. https://elpais.com/sociedad/2020-11-24/con-los-recursos-actuales-la-atencion-primaria-no-puede-sostener-esta-campana.html

[18] Celebramos desde la AEAC, la incorporación del profesor Francisco de Montalvo, presidente del Comité de Bioética de España, al debate mediático sobre las decisiones políticas y la pandemia de la covid-19. Sus brillantes y fundadas intervenciones han detenido el derrame confuso de los medios, mostrando que método científico + reflexiones éticas amparan decisiones políticas con visos de racionalidad.

[19] https://www.servimedia.es/noticias/1337833 y https://elpais.com/economia/especial-rsc/

[20] Emilio Muñoz (2015). Éticas aplicadas. Seminario Internacional Economía y Valores. Fundación Ramón Areces, 19 febrero 2015. https://es.slideshare.net/FundacionAreces/emilio-munoz-eticas-aplicadas.

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Víctor Ladero (Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA-CSIC); Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC))

Jesús Rey (Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC); Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC))

Emilio Muñoz (Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC); Unidad de Investigación  CTS del CIEMAT; Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC))